Si ET prende la luz ¡lo pillamos!

Si ET no viene a la Tierra y se exhibe, ¿cómo descubrirlo? Sencillo: tiene que prender y apagar las luces de su casa.

Un par de astrofísicos acaba de exponer lo que parece un camino no pensado y sorprendente para hallar civilizaciones extraterrestres: por las luces de las ciudades en las que habitan.

Su hipótesis quedó plasmada en un artículo que presentaron al journal Astrobiology.

Avi Loeb, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics y Edwin Turner de Princeton University consideran, de acuerdo con sus cálculos que esa observación es posible. Bueno, por métodos indirectos.

“La búsqueda de ciudades extraterrestres sería una gran apuesta, pero no requiere recursos extras. Y si tenemos éxito, cambiaría la percepción de nuestro lugar en el universo”, dijo Loeb.

Como otros métodos Seti (Search for Extra Terrestrial Intelligence) los dos científicos asumen que los alienígenas usan tecnologías tipo Tierra, algo que no resulta alocado porque cualquier vida inteligente que evolucione bajo la luz de su estrella más cercana es probable que tenga iluminación artificial que enciende durante las horas de oscuridad.

¿Pero sí es fácil observar tales luces? Con absoluta seguridad, tales luces tienen que distinguirse ante el brillo de la estrella paterna. Por eso Loeb y Turner sugieren mirar los cambios en la luz del exoplaneta mientras gira alrededor de su estrella.

A medida que el planeta orbita, pasa a través de fases similares a las de la Luna. Cuando está en la fase oscura, desde la Tierra podría detectarse más luz artificial del lado oscuro que la reflejada por la fase donde es de día. Así, el flujo total de un planeta con luces citadinas variaría de una forma que podría ser medible distinto a un planeta que no tenga luces artificiales.

Para detectar esa débil señal se requiere una nueva generación de telescopios. La técnica podría ser examinada usando objetos en el borde de nuestro Sistema Solar.

Los investigadores calculan que los mejores telescopios de hoy deberían ser capaces de ver la luz generada por una metrópolis del tamaño de Tokio situada a la distancia del cinturón de Kuiper, esa región habitada por Plutón, Eris y miles de pequeños cuerpos helados. Si hubiera ciduades allí deberían detectarse ahora. Al mirar, los astrónomos pueden afinar la técnica para el momento en el que se anuncie el descubrimiento de los primeros planetas habitables tipo Tierra, mundos en distantes estrellas en nuestra galaxia.

Es poco probable que haya ciudades en el borde de nuestro Sistema Solar, pero la ciencia dice que se debe chequear.

Al menos servirá para afinar la puntería.

No apaguen las luces por favor.

Imafen cortesía David Aguilar-CfA

De 6 a.m. a 12 m.: hora mortal para el corazón

Téngales miedo a las mañanas. Las personas que sufren un ataque cardiaco en la mañana resultan más afectadas, revela un estudio que aparecerá en el journal Heart.

Los ataques que ocurren entre las 6 a.m. y mediodía es más probable que dejen un 20 por ciento más de área de tejido del corazón muerta, que aquellos que se presentan a otra hora.

Está bien establecido que el reloj personal de 24 horas influencia varios procesos cardiovasculares fisiológicos incluyendo la incidencia de ataques, que tienen a presentarse más alrededor de la hora cuando la persona se está despertando, pero lo que no es tan conocido es la extensión del daño que esto provoca.

Esto fue medido por científicos en Madrid. De 811 pacientes, el mayor número, 269 tuvieron el ataque de 6 a.m. a mediodía, seguidos por 240 que lo tuvieron de 6 p.m. a medianoche y 140entre medianoche y las 6 a.m.

Los que presentaban el mayor daño fueron aquellos que lo padecieron en la transición del periodo de oscuridad al de la luz del día.

El estudio debe ser corroborado por otros, pero sus revelaciones pueden derivar en medidas médicas para cierto tipo de pacientes.