Bellos peis en tacones, pero… dañinos

Nadie lo discute: son sinónimo de elegancia y seducción. Pero tienen algo adicional: pueden afectar las coyunturas y conducir a la osteoartritis de la rodilla.
Sí, los tacones altos. Un estudio de un estudiante de maestría en kinesiología de Iowa State University encontró que el uso prolongado de los tacones altos derivan en esos problemas físicos.
Danielle Barkema estudió en su tesis los efectos de caminar en tacones en las fuerzas que actúan en las coyunturas de las extremidades inferiores. Con la asesoría de Phil Martin, presentará esta semana las conclusiones en el encuentro anual de la American Society of Biomechanics.
No es que toda mujer que los utilice vaya a desarrollar esos problemas. “Probablemente habrá personas que no y otras que sí. Sin embargo, basados en esta información, los tacones altos ponen en mayor riesgo a las mujeres de desarrollar osteoartritis. Y parece que mientras más altos los tacones, mayor el riesgo”.
Barkema seleccionó tres tipos diferentes de alturas, plano, de dos pulgadas y de 3,5 pulgadas, y 15 mujeres ayudaron en el estudio. Midió las fuerzas que actúan sobre la coyuntura de la rodilla y el golpeteo con los talones que envía ondas de choque cuando se camina en tacones. Con sensores, acelerómetros y equipo de laboratorio como una plataforma de fuerza y cámaras, capturó el movimiento y datos de la fuerza, traduciéndolos en resultados que son una alerta para millones de mujeres que seleccionan este tipo de calzado.
La altura de los tacones modifica características del caminado como una menor velocidad y pasos más cortos. Y a medida que los tacones son más altos, se observó un incremento en la compresión en el interior, o lado medio, de la rodilla.
Esto, con el tiempo, podría derivar en aquellas dos condiciones.

Bájeles carga a las rodillas

Si tiene problemas de artritis en las rodillas, debería pensar bien qué tipo de calzado usar.
Y al parecer, las sandalias tres puntadas (ojotas), los zapatos bajos con suelas más flexibles o andar descalzo, son las mejores alternativas.
Lesiones previas, el uso excesivo, el sobrepeso y el envejecimiento favorecen la aparición de la osteoartritis, o rotura del cartílago articular. La osteoartritis de rodilla es frecuente y puede causar discapacidad.
Los zuecos y las zapatillas no son ideales. “No serían calzados estables ni absorbentes del impacto que deberían usar”, dijo Najia Shakoor, de Rush Medical College, en Chicago.
La carga del peso corporal en la articulación de la rodilla es un factor clave en el desarrollo de la artritis, explicó el equipo de Shakoor. La distribución anormal de esa carga puede agravar el desgaste y producir un desgarro con dolor. Reducir la carga alivia ese dolor.
Hoy el tratamiento estandarizado de la osteoartritis de rodilla incluye el uso de analgésicos, lo que en realidad puede agravar el problema porque, cuando una persona siente menos dolor, tiende a caminar cargando más las rodillas.
“El dolor puede ser protector”, dijo.
En un estudio previo, el mismo equipo había hallado que las personas que caminan descalzas recargaban menos las rodillas que las que usaban zapatos.
Para investigar mejor, el equipo analizó el andar de 31 personas con osteoartritis de rodilla mientras iban descalzas y mientras usaban cuatro tipos distintos de calzado.
Específicamente midió las fuerzas que actuaban en la zona interna, o media, de la articulación de la rodilla y que suele soportar tres veces más carga que la zona externa, o lateral, de la rodilla.
“Es por eso que más personas tienen osteoartritis media”, explicó Shakoor.
El equipo probó los zapatos tipo zueco que suelen usar los médicos, las enfermeras y otros profesionales que pasan muchas horas de pie; zapatos diseñados para maximizar la estabilidad; zapatos bajos con suelas flexibles y tres puntadas.
Los zuecos y los zapatos para mejorar la estabilidad impusieron la carga más alta sobre la rodilla, mientras que andar descalzo, con tres puntadas y zapatos con suela flexible impusieron la carga más liviana.