¿Quién tiene los ojos más rápidos?

Un papamoscas. Floto Wikipedia commons

Un papamoscas. Floto Wikipedia commons

El ojo más rápido. Y no lo tiene un gran animal. No, lo poseen las pequeñas aves passeriformes, esas que enamoran con sus cantos.

Las aves en general son famosas por su agudeza visual y ahora un estudio de investigadores de Universidad de Uppsala, la Universidad de Estocolmo y la también sueca universidad de ciencias agrícolas que estos pájaros en su hábitat tienen la visión más rápida que cualquier toro vertebrado y casi dos veces más rápida que la nuestra.

El estudio fue publicado en Plos One.

Los científicos investigaron la capacidad de resolver detalles en el tiempo de tres paseriformes, o sea la resolución temporal de la visión, como los cambios por segundo que un animal es capaz de percibir. Puede ser comparada con la resolución espacial (agudeza visual) que es una medida del número de detalles por grado del campo de visión.

Pese al resultado, el hallazgo causa cierta preocupación por las aves criadas en cautiverio, pues muchas paseriformes son mantenidas en jaulas, donde deben ser capaces de ver tan bien como aquellas en libertad. Las bombillas podrían estar causándoles problemas, pues parpadean a los 100 Hz, que es invisible al ojo humano pero no debe serlo para ellas, lo que les produciría cambios en su comportamiento y estrés.

De todos los animales del mundo, el águila tiene la visión más aguda, al poder discernir 143 líneas en 1 grado del campo de visión, mientras un humano con gran visión solo alrededor de 60. La magnitud de esta diferencia es casi la misma entre la máxima velocidad de visión humana y un papamoscas: 60 y 146 Hz respectivamente. Así, la del papamoscas es más rápida que la humana casi en la misma proporción en la que la visión del águila es aguda.

La rapidez visual de las paseriformes sería una adaptación evolutiva tan impresionante como la vista aguda de las aves de presa.

Los pájaros también tienen su propia gramática

Quizás no tienen verbos ni sustantivos ni adverbios, pero tienen su gramática. No nos referimos a las personas: las aves, al menos algunos pájaros, desafían la creencia de que solo los humanos han desarrollado reglas gramaticales.

Los pájaros fringílidos (fringillidae) de Bengala (India) tienen sus propias versiones de tales reglas –sintaxis- de acuerdo con Kentaro Abe, de Kyoto University en Japón, citado por New Scientist.

“Los pájaros cantores tienen una capacidad espontánea de procesar estructuras sintácticas en sus canciones”.

Para demostrarlo, el grupo de Abe hizo sonar remixes no gramaticales del canto de esos pájaros paseriformes y midieron las respuestas.

Si bien se sabe que otros animales como los perros, los loros y los simios interpretan y construyen frases, y reconocen las palabras humanas para determinados objetos, Abe afirma que sólo aquellas aves han demostrado poseer una forma de gramática en su expresión vocal, aunque se ha proclamado que las ballenas también.

En su medio natural, estos pájaros de Bengala llaman con vigor cuando escuchan canciones no familiares, por lo general de pájaros extraños, y Abe y Dai Wanatabe exploraron tales reacciones para medir si podrían advertir cantos sin gramática.

“Lo que encontramos fue inesperado. Los pájaros reaccionaron sólo ante una de esas versiones mezcladas, como si advirtieran que violaba ciertas reglas de la gramática, mientras que los otros tres remixes no”, dijo Abe. Casi 90 por ciento de los pájaros testeados respondieron de ese modo. “Esto indica la existencia de una regla específica en el orden secuencia de las sílabas en sus canciones, compartidas dentro de la comunidad social.

En los experimentos siguientes, Abe demostró que las reglas no eran innatas sino aprendidas. Aves criadas en aislamiento fallaron al reaccionar ante aquel remix hasta que pasaron dos semanas con otros pájaros. El investigador también les enseñó reglas gramaticales no naturales habituándolos a esas versiones y después midió la reacción ante las versiones mezcladas que violaban las reglas ‘artificiales’.

Por último, Abe destruyó químicamente en algunos pájaros un área del cerebro llamada el nidopalio anterior y pudo demostrar que es vital para registrar la gramática mala. En los humanos es la región de Broca la que se activa cuando escuchamos frases sin gramática.

Para Constance Scharff, de la Free University of Berlin, entrevistada por New Scientist, el estudio de Abe es importante porque a menudo se proclama que sólo los humanos es la única especie que usa la gramática.

El estudio fue publicado en Nature Neuroscience.