El pájaro traicionado canta su pesar

No solo a las personas nos duela la traición de la pareja. A otros animales también. Y en el caso de las aves, el gorrión Petronia lo acaba de confirmar.

Estos pájaros revelan su edad y su éxito reproductivo a través de las canciones y reaccionan ante la infidelidad con una canción a mayor volumen.

El canto de los machos en los pájaros cantores tiene múltiples facetas y dos funciones principales: repeler rivales y atraer pareja. A menudo las hembras ponen atención a ciertos rasgos de la canción, como sílabas especiales, para evaluar la calidad del macho.

Investigadores del Max Planck Institute for Ornithology en Seewiesen y la Universidad de Copenhague acaban de determinar que el tempo, el tono y la amplitud de la canción reflejan el éxito reproductivo en esos gorriones.

Para sorpresa, lo machos más exitosos y de mayor edad cantaban sus canciones en tono más alto y menor tempo que otros machos. Sin embargo, los mayores pierden la paternidad con más frecuencia en su propio nido, pero lo pueden compensar con un número más alto de descendientes por fuera de la pareja, derivando en un gran éxito reproductivo. Los machos traicionados, independiente de si eran jóvenes o adultos, cantaban más alto, quizás en respuesta a la ausencia de su pareja infiel.

Foto cortesía MPI for Ornithology-H. Brumm

Aparearse y no dormir es lo mejor

Aparearse todo el tiempo, así no se duerma, tiene sus beneficios más allá del cansancio.

Que lo digan las aves playeras de pectoral (Calidris melanotos): los machos que menos duermen y se aparean más tienen más descendientes.

Durante tres semanas, bajo los días sin noche del verano en el Ártico, se presenta una activa competencia en la que los machos cortejan hembras y compiten con otros machos.

Científicos del Max Planck Institute liderados por Bart Kempenaers monitorearon el movimiento y las interacciones hembras-machos con marcadores, actividad cerebral y tests de ADN para determinar la paternidad.

Con ello descubrieron que los machos que menos dormían eran los más exitosos reproductivamente.

El hallazgo controvierte la creencia de que el menor desempeño es un resultado evolutivo de la pérdida de sueño.

Durante esas tres semanas, los machos permanecen activos hasta el 95% del tiempo, lo que es mucho más resaltable al considerar que estos playeritos acaban de llegar de su migración de tierras del sur.

Estos playeritos tienen un sistema de apareamiento poliginio en el que un macho se aparea con varias hembras. Como estos machos no cuidan sus hijos, su éxito reproductivo está dado exclusivamente por su acceso a hembras fértiles, pero ganarlo no es sencillo. “Continuamente tienen que repeler sus rivales y convencer al tiempo a las hembras con su intensa demostración de cortejo.

Como el Sol no se ocultar en el verano ártico, los que se mantengan más activos tendrán la ventaja.

Aparearse todo el tiempo no parece nada malo.

Los hombres vienen programados para ser papás

Machos, lo que se llama mero machos tal vez no existan de acuerdo con un nuevo estudio que presenta evidencias de que los hombres vienen biológicamente preparados para cuidar y criar sus hijos, mostrando de manera concluyente por primera vez que la paternidad reduce los niveles de testosterona en ellos.

El estudio, de Northwestern University, indica que el efecto es consistente con lo que se observa en otras especies en las que los machos ayudan a cuidar una descendencia muy dependiente. La testosterona alienta conductas y rasgos que hacen que un macho compita por una pareja. Luego de tener éxito y convertirse en padres, las actividades “relacionadas con el apareamiento” pueden entrar en conflicto con las responsabilidades de la paternidad, lo que hace que sea más provechoso para el cuerpo reducir la producción de esa hormona.

“Los humanos son inusuales entre los mamíferos en que nuestra descendencia es muy dependiente por más de una década en alimentación y protección”, dijo Christopher W. Kuzawa, coautor del estudio y profesor de Antropología en el Winberg College of Arts and Sciences. “Criar descendientes humanos es un gran esfuerzo que es cooperativo por necesidad, y nuestro estudio muestra que los papás están dispuestos biológicamente para ayudar en la tarea.

Estudios anteriores que mostraban que los papás tendían a tener menos niveles de testosterona fueron pequeños o no concluyentes en dilucidar si la paternidad disminuía la testosterona o si los hombres con baja testosterona eran más dados a convertirse en padres. El nuevo estudio es una novedosa aproximación al seguir a un gran grupo de hombres que no eran padres y ver si sus hormonas cambiaban cuando llegaban a serlo.

“No es que hombres con baja testosterona son más dados a ser padres”, dijo Lee Gettler, otro coautor. “Al contrario, aquellos que comenzaron con más alta testosterona era más probable que se convirtieran en padres, pero una vez lo lograban la testosterona seguía abajo. Nuestros hallazgos sugieren que esto es especialmente para los papás que llegaban a estar más involucrados en el cuidado de sus hijos”.

La investigación también sugiere que los padres pueden experimentar una declinación especialmente larga, pero temporal, en la testosterona cuando llevan pro primera vez un recién nacido a casa. “La paternidad y las demandas de tener un bebé requiere muchos ajustes emocionales, psicológicos y físicos”, dijo Gettler.

“El estudio indica que la biología del hombre puede cambiar sustancialmente para ayudar a satisfacer esas demandas”.

Los autores sugieren además que sus hallazgos pueden aportar una razón por la que los hombres solteros tienen a menudo una salud más débil que la de los casadas y padres. “Si los papás tienen niveles más bajos de testosterona, esto podría protegerlos conrea ciertas enfermedades crónicas al envejecer”, explicó Kuzawa.

El estudio siguió un grupo de 624 machos de 21,5 años a 26 años por un período de 4,5 años en Filipinas.

El gen de la infidelidad

Hasta en las sociedades humanas se presenta: el macho tiene menos objeciones cuando de promiscuidad se trata, aunque hay hembras que revolotean por acá y por allá.

Bueno, en el caso de las aves parece ser similar por razones que no se sospechaban: Sí científicos habrían hallado un gen de la infidelidad.

Algunos pájaros cantan para mostrar felicidad, pero cuando un macho del diamante mandarín (zebra finch, Taeniopygia guttata) le canta a una hembra que no ha visto antes está buscando una aventura. Si ella responde, es que también lo desea.

En distintas especies de aves se presenta una relación de monogamia, aunque cierta parte de la descendencia se debe a relaciones por fuera de la pareja.

Cuando un macho se aparea con una hembra que no es la usual, está pasando sus genes más allá, pero las hembras adúlteras no a sabiendas de que el padre no le ayudará a criar los hijos.

Entonces, ¿por qué lo hacen? Un nuevo análisis del cortejo de miles de encuentros entre estos pájaros paserinos comunes en Australia e introducidos a otros países, así como el estudio genético de la paternidad reveló que las hembras que son hijas de machos más promiscuos son más dadas a aparearse con varias parejas.

¿La razón? Investigadores reportaron en Proceedings of the National Academy of Sciences que los machos portarían un gen de la promiscuidad que transmiten a sus descendientes, tanto machos como hembras.

Los científicos encabezados por Wolfgang Forstmeier y colegas del Max Planck Institute for Ornithology, demostraron que en esos pájaros monógamos las diferencias individuales en el apareamiento por fuera de la pareja tienen un componente hereditario que extrañamente es compartido entre los sexos, así que una selección positiva en machos para procrear fuera del nido conducirá a un mayor apareamiento extra pareja por las hembras, como respuesta evolutiva correlacionada.

Esa conducta se da solo por los genes respectivos, independiente de que ella no obtenga beneficio alguno con ese apareamiento adicional.

A los hombres también se les sube aquello…

Todo por culpa de la hormona del amor. Y muchos de aquellos que se la dan de duros o tienen ganada la fama de insensibles, terminan rendidos, mostrando algo que se diría impensable.

La oxitocina es la hormona del amor, reconocida por su rol en el fortalecimiento de la conexión entre las mamás y sus bebés.

Ese papel se ha estudiado y demostrado en distintas oportunidades, pero ahora hay algo nuevo:

La oxitocina también ayuda a establecer un vínculo del papá con el bebé.

Un estudio encabezado por la psicóloga Ruth Feldman, de Bar-Ilan University en Israel, tomó muestras de sangre de 80 parejas que cohabitaban para establecer los niveles de oxitocina en padres primerizos durante las primera semanas de paternidad y repitió la toma seis meses después.

Para tener una visión más completa, correlacionaron los niveles de esa hormona con videos de los padres interactuando con sus bebés.

La explosión de oxitocina que las mujeres experimentan durante el parto y la alimentación con el pecho, ha sido bien documentada, por lo que el alto nivel hallado en ellas no sorprendió a los científicos.

Lo que sí les causó sorpresa fue el hecho de que aún sin esos grandes disparadores hormonales, los papás también presentaron niveles semejantes a los de las mamás, en los dos momentos.

¿Qué les provocó a los papás tal subida? Los niveles en los hombres fueron disparados por la paternidad estimulante: mientras los alzaban en brazos, ayudándole a sentarse, alentándolos a explorar o incluso riendo.

Los niveles en la madre, en contraste, se relacionaban con la afección, como los abrazos, las caricias, el hablarles o simplemente con mirarlos a su rostro.