Los humanos pecamos más por omisión

Curioso: Es mejor pecar por omisión que por comisión. A eso, parece, somos más dados los humanos.

La gente se siente mejor dejando que las cosas sucedan antes que provocar algo malo, según un estudio publicado por Psychological Science. Esto se debería a que creemos que las personas pensarán peor de nosotros si hacemos algo que no se debe a que si dejamos que simplemente pase.

“La omisión y la comisión aparecen con relativa frecuencia en la vida diaria y a veces son un rompecabezas”, afirma al psicólogo de moral, Peter DeScioli, de Brandeis University, quien condujo el estudio con John Christner y Robert Kurzban, de la Universidad de Pennsylvania.

“Si un cajero le entrega a usted 20 dólares extras, algunos pensarán que está bien quedarse con el dinero, pero muchos de ellos nunca sustraerían el billete si el cajero no estuviese mirando”.

Los psicólogos han creído que esto se da porque el cerebro comete un error; trabaja diferente a través de cálculos morales cuando pensamos en un pecado por omisión –no devolver el billete- contra el pecado de comisión –robárselo. Pero DeScioli y colegas pensaban distinto: que la gente estaba en verdad haciendo una decisión estratégica acerca de cómo actuar basados en cómo alguien más podría juzgarla.

Para resolverlo, idearon un experimento con personas reclutadas a través de un sitio web que paga a las personas pequeñas cantidades de dinero por hacer unas tareas. Y pudieron comprobar que las personas son más dadas a hacer algo malo por omisión si sabían que podían ser castigadas por su acción.

El estudio ayudará a los psicólogos a sortear la relación entre conciencia –las decisiones morales que usted hace por su cuenta- y condena, los juicios negativos hechos por personas que lo ven actuar.

Pecar tiene su color

Los pecados tienen colores. Así de simple. O de complicado. Tres estudios examinaron las asociaciones automáticas entre palabras con significados morales e inmorales y los colores negro y blanco. La velocidad de nombrar un color fue mucho más rápida en un experimento cuando las palabras en negro implicaban inmoralidad antes que moralidad, de acuerdo con el reporte de Gary D. Sherman y colegas de la Universidad de Virginia publicado en Psychological Science. Además, privilegiando la inmoralidad al tener los participantes copias a mano de una afirmación antiética, aceleraba la identificación de las palabras en fuente negra.
Aunque la metáfora de la pureza moral está bien documentada, esta es la primera demostración de que negro y blanco, como representaciones de un contagio negativo (negro contamina blanco) son partes centrales de esta metáfora. El pecado no sólo es sucio, sino negro. Y la virtud moral no sólo es limpia, sino también blanca.
Los hallazgos tendrían implicaciones en el entendimiento de los prejuicios raciales.