Sobrepeso puede llevar al… cáncer

La costumbre de hacer ejercicio es benéfica para la salud. Foto Wikipedia

La costumbre de hacer ejercicio es benéfica para la salud. Foto Wikipedia

No hay nada que hacer. Por desconocimiento, pereza u otra condición fisiológica, aparece una condición, la obesidad. Bien sabido esto, pero un nuevo estudio reafirma que está vinculada con 8 tipos de cáncer.

Una razón más para hacer ejercicio y mantenerse sanos.

Esa condición está relacionada con los cánceres de estómago, hígado, páncreas, ovario, meningioma (cerebral), tiroides, vesícula biliar y mieloma sanguíneo múltiple.

Al limitar la ganancia de peso en el curso de las décadas podría ayudar a reducir ese riesgo según los datos surgidos de una revisión de más de 1.000 investigaciones sobre el exceso de peso y el cáncer, revisión publicada en The New England Journal of Medicine.

Esta carga de cáncer debido al sobre peso y la obesidad es más extensa de lo que se asumía”, en palabras de Graham Colditz, experto en prevención del cáncer en Washington University.

Varios de los nuevos cánceres vinculados al exceso de peso no han estado en el radar de quienes tienen ese componente de peso”.

En el planeta cerca de 640 millones de adultos y 110 millones de niños son obesos y sobre ellos debería recaer la acción para disminuir el riesgo.

Valga indicar que en 2002 el grupo de expertos había encontrado suficiente evidencia que liga la obesidad con el mayor riesgo de cánceres de colon, esófago, riñón, pecho y útero.

A mayor Índice de Masa Corporal, mayor riesgo, que se puede reducir con estilos de vida saludables, como una alimentación adecuada, ejercitarse, no fumar y mantener el peso recomendado.

Y como es difícil para muchas personas bajar de peso, al menos no ganar más, según los investigadores.

El riesgo es similar para hombres y mujeres y en las distintas regiones del planeta analizadas.

El sobrepeso y la obesidad suponen más riesgo porque el exceso de grasa deriva en superproducción de estrógeno, testosterona e insulina y promueve la inflamación, todo lo cual puede llevar al desarrollo del cáncer.

Hacer ejercicio reduce riesgo de 13 tipos de cáncer

Foto Wikipedia commons

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No es que a nadie vaya a desarrollarlos, pero un nuevo estudio sugiere que la actividad física reduce el riesgo de 13 tipos de cáncer.

Aparece publicado en JAMA Internal Medicine.

Un buen incentivo para dejar la inactividad física de la mayor parte de la población, considerándose que al menos 31|% de la población del planeta no hace ejercicio como debería ser.

Los investigadores encabezados por Steven C. Moore, Ph.D., M.P.H., del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, estudiaron datos de 12 cohortes europeas y analizaron las asociaciones entre la actividad física y 26 tipos de cáncer.

El estudio incluyó 1,4 millones de participantes y 186.932 cánceres se identificaron durante el seguimiento de 11 años promedio.

Los niveles más altos de actividad física comparados con los niveles más bajos se asociaban con menor riesgo en 13 de los 26 considerados.

Adenocarcinoma esofágico, 42% menos riesgo;

Cáncer del gastrias, 22 % menos;

Pulmón, 26 % menos;

Riñón, 22 %;

Endometrio, 21 %;

Leucemia mieloide, 20 %;

Mieloma, 17 %;

Colon, 16 %;

Cabeza y cuello, 15 %;

Recto, 13 %;

Vejiga, 13 %;

Pecho, 10 %;

La mayoría de estas asociaciones persistía a pesar del peso y la historia de fumador.

En conjunto, un mayor nivel de actividad física se asocia con un 7 % de menos riesgo de desarrollar cáncer.

Solo se asoció la actividad física con un 5 % de mayor riesgo de cáncer de próstata y 27 % de melanoma maligno debido a la radiación solar ultravioleta.

Los autores, sin embargo, advirtieron que la limitación del estudio es que no se puede excluir del todo que la dieta, el tabaco y otros factores tengan incidencia sobre los resultados.

También se basó en respuestas dadas por las personas sobre su actividad física, lo que podría contener errores al recordar.

Pero los hallazgos en general concuerdan con un voluminoso cuerpo de estudios que relacionan el ejercicio frecuente con menos riesgo de desarrollar cáncer.

Leche materna abunda en bacterias

No cabe la menor duda: la microbiota intestinal es determinante en la salud de los pequeños. Y aunque proviene por distintos medios, uno de ellos es la leche materna.

Sí: científicos españoles establecieron el mapa de esos microorganismos en la leche materna, la principal fuente de alimentación en los neonatos y encontraron que es mucho más amplia de lo creído: unas 700 especies que la madre pasa al hijo.

Hasta ahora, dijeron, no se conocía la composición de esa masa bacteriana. Mediante una técnica de secuenciación masiva de ADN se identificó un conjunto de bacterias dentro de la leche, el microbioma.

El calostro es la primera secreción de las glándulas mamarias tras el parto. En algunas muestras del líquido, se hallaron más de 700 especies de microorganismos, de acuerdo con la publicación en el American Journal of Clinical Nutrition.

Los coautores María Carmen Collado, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos y Alex Mira del Centro de Altas Investigaciones en Salud Pública, dijeron que los géneros de bacterias más comunes en el calostro fueron Weissella, Leuconostoc, Staphylococcus, Streptococcus y Lactococcus.

En el fluido desarrollado entre el primero y el sexto mes de alimentación, se observaron bacterias típicas de la cavidad oral, como Veillonella, Leptotrichia y Prevotella.

“No pudimos determinar aún si esas bacterias colonizan la boca del bebé o si la bacteria oral del niño alimentado con el pecho entra en la leche y cambia su composición”, dijeron.

El estudio mostró además que la leche de madres más obesas o aquellas con un peso mayor al recomendado contiene menor diversidad de especies.

El tipo de nacimiento también afecta el microbioma de la leche: la de las madres sometidas a cesárea es diferente y no tan rica en microorganismos que la de las mamás con parto vaginal. Sin embargo cuando la cesárea no era planeada, la composición era muy similar a la de las madres con alumbramiento vaginal.

Esto sugiere que el estado hormonal de la madre en el trabajo de parto juega un rol en la composición. “La ausencia de señales de estrés fisiológico, así como las señales hormonales del trabajo de parto, podrían influir en la composición microbiana y en la diversidad d ella leche”, expresaron los investigadores.

Cómo se logró exitosa separación de gemelas siamesas

Las gemelas Angélica y Angelina Sabuco, que nacieron pegadas por el pecho y el abdomen son ahora dos niñas separadas.

Gracias a una riesgosa pero exitosa operación, las gemelas fueron intervenidas durante 10 horas en el Lucile Packard Children’s Hospital para culminar un complejo proceso de planeación de meses que involucró especialistas de muchas ramas.

“Es un sueño hecho realidad”, expresó Ginady Sabuco, la mamá, hablando en medio de las lágrimas. “Estamos muy complacidos”, dijo Gary Hartman, médico que encabezó la operación de separación. Para él, las cosas no pudieron ir mejor.

La parte más riesgosa del procedimiento fue dividir el hígado fusionado de las niñas. Se hizo con suavidad y con toda calda, dijo el médico. Se tenían temores de una hemorragia dado que un cuarto del suministro de sangre del cuerpo pasa por este órgano cada minuto. Gracias al equipo de última tecnología utilizado el equipo médico dividió el tejido y cauterizó los vasos sanguíneos, virtualmente sin derramamiento de sangre.

Las hermanas Sabuco compartían pocos órganos.

Fue a mediados de 2009 cuando la señora Ginady, en embarazo, supo que sus hijas estaban pegadas. “Dios, por qué nosotros, por qué yo?” se preguntó.

No fue fácil. Su esposo Fidel vivía y trabajaba en San José, California, mientras con su hijo residía en Filipinas. Un año después se reunieron. Las bebés fueron evaluadas en el Packard Children’s para mirar su fisiología y los riesgos de la separación. De seguir unidas el riesgo era serio debido a posibles deformidades musculares y esqueléticas que habrían empeorado con el tiempo.

“Ya había anormalidades en sus sistemas músculo-esqueléticos”, dijo Hartman tras la cirugía. La operación reconstructiva de pecho a la que fueron sometidas las gemelas comenzó a aliviar los problemas en la curvatura de sus pechos y columnas.

Es la segunda separación de gemelos que se hace en ese centro hospitalario.

Las imágenes diagnósticas revelaron que las niñas no compartían corazón, sus hígados estaban fundidos y sus intestinos se tocaban pero los sistemas digestivos funcionaban por separado, reveló Frandics Chan, profesor de Radiología. Los esternones estaban juntos, pero las costillas separadas.

El otro paso en la preparación previo a la separación fue la inserción de expansores de tejido en cuatro sitios debajo de la piel. Son pequeños globos que se inflan gradualmente con líquido para promover el crecimiento de piel extra que fue usada para reparar la separación.

Durante esa inserción se observó con cuidado la respuesta a la sedación y la anestesia. La circulación de las niñas no era compartida en su mayoría, lo que hizo que la anestesia fuera más segura, reportó Gail Boltz, profesor de Anestesiología.

Hartman, Boltz y Peter Lorenz, profesor de cirugía plástica y reconstructiva, planearon cada detalle de la operación, que involucró 20 médicos de 15 a 20 personas en el staff de cirugía. Eligieron dónde debería estar cada pieza del equipo e implementaron un plan de código de colores para saber bien qué personal y qué equipo correspondían a cada niña.

Las gemelas llegaron a la sala de cirugía a las 6:30 a.m. Hartman hizo las primeras incisiones en la piel y músculos de las niñas y Lorenz cortó a través de las costillas. Hartman separó los diafragmas e hígados, que estaban sujetados firmemente en el lado más largo. Luego separó los intestinos y poco después de mediodía en noviembre 1, cortó el último pedazo de piel que juntaba las niñas. Una de ellas fue conducida con su equipo a un cuarto adyacente para la cirugía reconstructiva: ¡la primera vez en sus vidas que estaban en salas separadas!

Lorenz y Rohit Khosla, profesor de cirugía plástica y reconstructiva, reconstruyó las paredes abdominales y del pecho de las gemelas. Les implantaron una placa absorbible en el pecho de cada una, donde debería ir el esternón y les ataron a las placas pedazos de hueso removidos durante la separación. A las 4:30 p.m. terminó la intervención.

“En año y medio se disolverán las placas”, dijo Lorenz. “Eso les da palzo a los huesos grapados para que se fusionen, apra que tengan huesos normales y pechos estables”.

Tras la cirugía, fueron llevadas a la Unidad de Cuidados Intensivos para recuperarse durante una semana más o menos.

Durante la recuperación, podrán perder algo del desarrollo ganado. Caminaban juntas, ahora deberán aprender a hacerlo solas, pero se cree que en poco volverán a tener esas habilidades perdidas con la separación.

Hartman predice que serán dos niñas felices y saludables. “No vemos ningún problema para que se recuperen por completo”.

Angélica, según su madre, es más habladora, mientras Angelina es callada. Cuando Angélica tose, sin embargo, Angelina suavemente golpea su espalda.

Foto cortesía Stanford

Estuvo 96 minutos sin pulso y… salió coleando

Parece imposible, pero sucedió. Lo llamarán milagro, lo llamarán atención médica, pero sigue siendo inexplicable.

En la versión electrónica de Mayo Clinic proceedings se reportó el caso de un hombre de 54 años que sufrió un ataque cardiaco y estuvo ¡96 minutos sin pulso! Luego revivió y se recuperó por completo.

El caso es que el paciente se desplomó en una zona rural en Minnesota, Estados Unidos pues sufrió un ataque cardiaco. Recibió reanimación cardiopulmonar y choques con desfibrilador, pero no respondía.

Se recuperó tras más de hora y media sin pulso, de acuerdo con lo explicado por Roger White, anestesiólogo y especialista en atención cardiaca, autor del artículo.

El personal que acudió le administró 12 choques con el desfibrilador y mantuvo el flujo sanguíneo mediante compresiones continuas del pecho.

Pero hubo una ayuda clave: la capnografía, que se emplea para controlar a los pacientes en el quirófano, pero que rara vez utiliza el personal de emergencias para tratar un paro cardíaco. Esta mide cuánta sangre fluye a través de los pulmones y, por tanto, a otros órganos. Gracias a que esa medida estuvo siempre en un nivel suficientemente alto, el personal de rescate no cesó en su afán por reanimarlo.

“El pulso reapareció gradualmente”, dijo White.

Una vez recuperado el pulso, el paciente fue enviado vía aérea al hospital, donde se descubrió que tenía una arteria ocluida. Se extrajo el coágulo y se le colocó una endoprótesis.

A la semana y media, el paciente recibió el alta, sin mostrar problemas neurológicos por el extenso período que permaneció sin pulso.

Poco tiempo después se sometió a una operación a fin de tratar su enfermedad cardiaca subyacente.

White dijo en un informe de prensa de la Clínica Mayo que el caso plantea la necesidad de estudiar más sobre las técnicas de apoyo vital avanzado y el empleo de tecnología de tiempo real, como la capnografía, que es capaz de validar la eficacia de los esfuerzos por reanimar a alguien”.

Comprimir el pecho sí sirve en ataques

Hay recursos a la mano y en la mano, que pueden ser útiles en momentos difíciles.

La compresión del pecho antes de la desfibrilación en pacientes con ataque repentino del corazón es igualmente exitosa como el tratamiento inmediato con los desfibriladores eléctricos según un estudio del sistema de salud de la Universidad de Michigan.

Se sabe que no muchas personas que sufren un ataque fuera del hospital, sobreviven. Por eso, investigadores de Michigan junto a un grupo internacional analizaron dos estrategias de salvamento: la compresión del pecho primero versus el defibrilador primero.

Los resultados fueron publicados en el BMC journal y muestran que ambas estrategias son efectivas, siendo la compresión antes de la desfibrilación mejor en eventos en los que las respuestas de emergencia pueden tardar más de cinco minutos.

“La evidencia actual no apoya la noción de que la compresión del pecho primero mejora las perspectivas del paciente en ataques por fuera del hospital, pero parece que ella, junto a la desfibrilación, son tratamientos equivalentes”, dijo Pascal Meier, cardiólogo del Cardiovascular Center en Michigan.

Los datos revelaron que fue más alta la supervivencia al año del ataque en pacientes que tuvieron primero la compresión del pecho. También indican que esa compresión puede beneficiar los ataques con un tiempo prolongado de respuesta.

La ayuda está en… las manos.

Ver más sobre la técnica en: reanimación cardiopulmonar.