Es que me da una pereza

Aunque me dé pereza, pero bueno, acá estoy leyendo. Una nueva investigación sugiere porqué hay personas a las que les da tanta lidia levantarse del sofá y estar activos: podría haber una predisposición genética para la pereza.

Eso es lo que deducen investigadores que colocaron ratones en jaulas con ruedas giratorias, una sugerencia para que se ejercitaran y grabaron cuánto tiempo pasaban corriendo en 6 días. Luego juntaron las 26 que más se ejercitaban y emparejaron también las 26 más perezosas. Este proceso de procreación selectivo fue repetido durante 10 generaciones.

¿Qué encontraron? Que era 10 veces más probable que las ratas del linaje más activo se ejercitaran que las perezosas.

Para intentar explicarlo, compararon los niveles de mitocondria de los dos grupos, esas energías que producen la energía de la célula, en las células musculares que pueden ser fortalecidas con el ejercicio, las características físicas y el perfil genético.

“Mientras hallamos diferencias menores en la composición del cuerpo y los niveles de mitocondria, lo más importante que identificamos fueron las diferencias genéticas entre las dos líneas de ratas”, dijo Michael Roberts, pasante de post doctorado en el Colegio de Medicina Veterinaria de la Universidad de Missouri. “De más de 17.000 genes distintos en una parte del cerebro identificamos 36 que pueden desempeñar un rol en la predisposición a la motivación por la actividad física”.

Un estudio anterior en ratones había identificado dos genes que al ser desactivados volvían perezosas los roedores activos.

Roberts y colegas intentan ahora saber cuáles genes pueden desempeñar un papel en la motivación al ejercicio. Si la investigación prueba ser relevante para la biología humana, podría ayudar causas de la obesidad.

El estudio apareció publicado en el American Journal of Physiology; Regulatory, Integrative and Comparative Physiology.