¿Adiós a las canas? Eso dicen

¡Canoso yo? Noooo. Sí, las canas podrían ser muy pronto cosa del pasado. Un grupo de científicos europeos informó haber encontrado no solo qué causa el cabello gris sino también un tratamiento. Un trabajo que les sacó algunas canas.

El hallazgo publicado en el journal experimental Faseb, viene con un agregado: el tratamiento puede ayudar a las personas con vitíligo, una enfermedad autoinmune que conlleva la pérdida de pigmento en la piel, según dijeron.

Desde hace años se sabe que la acumulación natural de peróxido de hidrógeno en los folículos pilosos provoca un estrés oxidativo que conduce a las canas.

En los jóvenes, la enzima catalasa descompone ese peróxido en agua y oxígeno. Niveles bajos de la enzima combinada con niveles reducidos de las enzimas MSR A y B que reparan el daño del peróxido hacen que el cabello se vuelva gris a medida que envejecemos.

En el estudio los investigadores también estudiaron el caso de 2.411 personas con dos tipos de vitíligo -segmentado y no segmentado- y encontraron que ambos se originan en el estrés oxidativo.

Al aplicar un tratamiento tópico con una sustancia, PC-KUS, los investigadores trataron con éxito el vitíligo.

Aunque las canas no siempre son bienvenidas, alguna evidencia sugiere que son un indicador de buena salud. Pese a ello, no pocas personas tratan de ocultarlas.

Para Gerald Weissmann, editor jefe de Faseb Journal, “por vez primera se ha desarrollado un tratamiento que llega a la raíz del problema”.

Y a las personas con vitíligo, podría mejorarles su vida.

Qué hace un vehículo en mi estómago

Casi en todas partes puede imaginarse uno la presencia de un vehículo, pero ¿en el estómago? No podía faltar.

En esta era de la miniaturización de la medicina, el nanoingeniero Joseph Wang, de la Universidad de California en San Diego presentó su prototipo, que algún día podría ser útil para atacar células cancerosas o llevar medicinas a domicilio.

No requiere salir a tanquear con gasolina ni usa gas, aunque a este novedoso vehículo le falta remediar sus pequeños problemas, uno de ellos en sus frenos: no se ha logrado que se detenga, como tampoco controlar su velocidad.

El caso es este: el vehículo es un tubo cónico de 10 micrometros, cubierto por zinc, que reacciona con el ambiente ácido del estómago y produce burbujas de hidrógeno que lo impulsan.

Si fuera cubierto con anticuerpos o equipado con cámara, podría enviar mensajes instantáneos del interior del órgano.

Microvehículos de esta clase se movían al crear burbujas de oxígeno a partir del peróxido de hidrógeno, un elemento algo tóxico para el organismo. El zinc los hace más biocompatibles.

Como la velocidad depende de la acidez, su velocidad aumenta con esta, lo que mostraría también pH estomacal. La acidez, sin embargo, impacta la vida del motor, que puede ser de 10 segundos a… 2 minutos.

¿Corto? La vida suficiente para desarrollar su tarea.

Estos vehículos son conducidos por el estómago mediante magnetos, revelaron los investigadores.

Algún día navegarán por su cuenta, repararán áreas dañadas o harán microcirugías. Todo un avance.

En la foto de la American Chemical Society, el microvehículo.