La soledad mata tanto como la obesidad

Haga ejercicio, coma bien, no se exceda en el alcohol, vaya al médico con regularidad. Sí, ¿y qué más?

Para vivir más, alcanzar una mayor longevidad hacen falta dos ingredientes fundamentales: no vivir en soledad y no estar aislado socialmente.

Eso dice un nuevo estudio en Perspectives on Psychological Science. Son factores que juegan tanto como la obesidad.

“Necesitamos comenzar a tomar nuestras relaciones sociales con más seriedad”, dijo Julianne Holt-Lunstad, cabeza del estudio.

La soledad y el aislamiento social pueden lucir muy diferentes. Por ejemplo alguien puede estar rodeado por mucha gente pero aún sentirse solo. Otros pueden aislarse porque prefieren estar solos. El efecto sobre la longevidad es muy similar en ambos escenarios.

La asociación entre soledad y el riesgo de muerte entre las poblaciones jóvenes es realmente mayor que entre poblaciones más viejas. Aunque es más probable que los viejos estén solos y tengan más riesgo de muerte, la soledad y el aislamiento social predicen mejor una muerte prematura entre los más jóvenes de 65.

“Con la soledad en aumento, predecimos una ´epidemia de soledad en el futuro”, según Tim Smith, coautor.

El estudio analizó datos de una amplia variedad de investigaciones en salud, incluyendo más de 3 millones de participantes con datos sobre soledad, aislamiento social o que vivían solos.

“En esencia el estudio está diciendo que a una mayor sicología más positiva en nuestro mundo, mejor funcionamos no solo emocional sino físicamente”, dijo Smith.

Ponga atención: Si se siente joven, mejorará su salud

Viejo yo, ¡no, la cédula! El cuento tan trillado puede ser verdad si uno se lo propone, de acuerdo con un nuevo estudio.

Cuán vieja se siente una persona influye en su salud y en cómo los demás la ven.

En un artículo publicado en Perspectivas on Psychological Science, se revisan estudios sobre el tema y sugiere que sentirse joven puede de verdad hacerlo a lucir así y, lo que es más, tener la salud de alguien más joven.

Ellen Langer, psicóloga de Harvard, ha estado estudiando por décadas cómo la mente influencia el cuerpo. En un estudio considerado clásico, hombres adultos se veían en un retrato que se retocó para que se vieran como de 20 años menos, pretendiendo que estaban viviendo en ese año. “Sus mentes estaban en el pasado. Su visión mejoró, su fortaleza se recobró y así otros aspectos”, dice.

Langer escribió el nuevo artículo con Jaewoo Cheng, del Massachussets Institute of Technology.

En un estudio con sus colegas, mujeres se cortaban el cabello y lo teñían en un salón de belleza y voluntarios miraban el antes y el después en fotos de las mujeres- Las mujeres que creían que teñirse el cabello las hacía lucir más jóvenes, realmente lucían así, de acuerdo con los observadores, a los que se les mostraron sólo fotos de los rostros. Las mujeres que no creían que lucían más jóvenes con el cabello teñido no obtenían ese beneficio.

Investigaciones anteriores han encontrado que el patrón de calvicie en los hombres incrementa el riesgo de cáncer de próstata. Langer y sus colegas lanzaron de la hipótesis de que se podría deber a que se consideraban viejos; cada día en el espejo, obtenían un recordatorio visual de que estaban envejeciendo. Algunos problemas del corazón también se han relacionado con la calvicie. Esto, pese a que no existe una razón biológica clara de porqué la pérdida del cabello y los problemas del corazón van juntos; los sentimientos de los hombres sobre su edad, podrían ser parte del asunto.

Las mujeres que tienen hijo por primera vez más adultas son a menudo más saludables cuando envejecen que aquellas que lo tienen más jóvenes, quizás, dice Langer, porque pasan su tiempo con mujeres más jóvenes en la guardería y parques. Y las personas que se casan con compañeros más viejos tienen una expectativa de vida menor, mientras quienes se casan con más jóvenes viven jóvenes más tiempo.

Si Langer y colegas tienen razón, y sentirse joven lo hace a usted más saludable, ¿qué podría hacer? Una posibilidad es vestirse como una quinceañera, teñirse el cabello y tener un novio joven, pero la científica tiene otra solución: no cambie su pensamiento de una, será menos vulnerable. “Creo que tenemos mucho más control sobre nuestra salud y bienestar de lo que la mayoría comprende”.