Demuestran que las plantas piden ayuda cuando las atacan

En un sorprendente hallazgo científicos reportaron que cuando algunos insectos peste ponen sus huevos sobre una planta, se activa la producción de esencias que afecta diferentes miembros de esa comunidad vegetal quizás con el propósito de que se liberen de la peste antes de que sea dañina.

Nada menos que un grito de alerta.

Los resultados fueron publicados en el journal Plos One por investigadores del Laboratory of Entomology of Wageningen University and the Netherlands Institute of Ecology (NIOO-KNAW).

El equipo, encabezado por Nina Fatouros, examinó cómo avispas parásitas, enemigas naturales de una peste común del repollo, la mariposa blanca del repollo, y de mariposas hembra con huevos, respondían a la mostaza negra, pariente del repollo, que emitía esencias durante la fase inicial del ataque herbívoro, cuando los huevos son puestos.

Demostraron que la postura de huevos de la mariposa activaba cambios químicos y estructurales específicos en la planta que atrae distintas avispas atacando los huevos o las orugas y repeliendo las mariposas que ponían huevos.

Notaron sin embargo que la puesta de huevos por una peste menos común, la chapola del repollo, no activaba tales cambios.

Una respuesta específica de la planta a la puesta de huevos de la mariposa puede ayudar a defenderse por sí misma antes de que comience el daño real de los gusanos que eclosionen.

Foto cortesía N. Fatourus-Lab of Entemology

Las hembras manipulan género de sus hijos

Las hembras influyen en el género de sus descendientes de modo que heredan las cualidades de su madre o de su abuelo. Las hembras con mayor calidad –esas que producen más hijos- son más dadas a tener hembras. Las más débiles, cuyos padres eran fuertes y exitosos, producen más machos.

Un estudio publicado hoy lunes en Ecology Letters, hecho por científicos de University of Exeter en el Reino Unido, Okayama University y Kyushu University, mostró por vez primera según los autores que las hembras pueden manipular el sexo de sus hijos para compensar el hecho de que algunos de los genes que hacen un buen macho hacen una mala hembra y viceversa.

La investigación se centró en el escarabajo cornudo Gnatocerus cornutus, pero el grupo cree que los hallazgos podrían aplicarse a otras especies del mundo animal, incluidos mamíferos.

Los machos con grandes mandíbulas tienen el mayor éxito en aparearse y ganan la mayoría de combates, por lo que son vistos como de alta calidad. Sin embargo, la forma del cuerpo que se requiere para portar tan grandes mandíbulas indican que esos machos son padres de hembras con un cuerpo más masculino, menos adaptado a llevar los huevos, o sea que esos machos exitosos producen hembras que dan menos descendientes.

Las hembras de baja calidad producen más hijos que heredan las buenas calidades de sus abuelos. Al contrario, hijas de calidad, cuyos padres son machos de baja calidad, producen hijos algo débiles y de mandíbulas cortas, compensando con la producción de más hijas que heredarán los buenos atributos de la madre.

“Nuestro estudio revela que las hembras son capaces de discriminar la tasa sexual de sus descendientes de maneras sorprendentes y sutiles. Estos hallazgos iluminan el hecho de que muchas familias tienen muchos hijos, mientras que otras tienen más que todo hembras. Muchos estarán interesados en saber si el estudio puede ayudar a explicar porqué esto sucede en familias humanas, pero me temo que no podemos responderlo”.

El escarabajo cornudo es una peste que se alimenta de harina y granos. De unos 4 centímetros y color rojizo-café viven en todo el planeta.

Todos los días lo chuzan y no se da cuenta

Cuidado lo inyectan sin que se de cuenta. Y aunque no lo crea, eso puede sucederle con demasiada frecuencia. Tanto, que puede caer enfermo.
Para una infección exitosa, las bacterias deben burlar la defensa del sistema inmunitario de la persona u hospedero.
Para lograrlo, deben transmitir los llamados factores de virulencia a través de un canal de transporte situado en la membrana de la bacteria. En algunas, semeja una jeringa, permitiéndoles inyectar los factores directamente a la célula del hospedero.
Científicos del Max Planck Institute y el Federal Institute for Materials Research and Testing lograron identificar los principios básicos del ensamblaje de este ese canal de transporte, un paso hacia el desarrollo de medicinas que interfieran, antes que los antibióticos, en el curso de la infección, según reportaron en Nature Structural & Molecular Biology.
Cada día, es bien conocido, el organismo humano es confrontado por una gran variedad de patógenos. La mayoría son derrotados por el sistema inmunitario, por lo que la bacteria, para lograr una infección exitosa, debe entonces manipular al hospedero para asegurar su supervivencia.
Secreta factores de virulencia a través del canal de transporte situado en la membrana. Bacterias como las que provocan la disentería, el envenenamiento por alimentos, la fiebre tifoidea y la peste, han desarrollado un mecanismo especializado de transporte, denominado Sistema de secreción Tipo 3.
Mediante microscopía de electrones, se reveló que esta estructura está formada como una jeringa y su base está insertada en la membrana bacteriana mientras la aguja sobresale. Con este aparato, la bacteria puede inyectar los factores de virulencia directamente dentro de la célula hospedera.
Hasta ahora poco se conocía acerca de cómo las bacterias construyen la nanojeringa.
En la imagen de arriba, de Volker Brinkmann, Diane Schad, y Michael Kolbe, la bacteria Shigella flexneri, causante de la disentería, establece contacto con una célula humana (azul). La barra corresponde a una longitud de un micrometro o una milésima de milímetro. En la foto de abajo, la membrana celular con las agujas claramente visibles.