La píldora sí que evita el cáncer

No solo es un anticonceptivo. También protege a las mujeres de otra manera.

El uso de la píldora, como se conocen las pastillas anticonceptivas, brinda mayor protección contra el cáncer de endometrio.

Eso sugiere un detallado reanálisis de toda la evidencia publicada, publicado en The Lancet Oncology.

El beneficio es sentido, incluso si se usa solo durante nos pocos años. La protección es a largo plazo.

Los investigadores estimaron que solo en países desarrollados, durante los últimos 50 años el uso de la píldora evitó 400.000 casos de ese cáncer, incluyendo más de 200.000 en la última década (2005-2014).

“El fuerte efecto protector de los anticonceptivos orales contra el cáncer de endometrio, que persiste por décadas luego de dejar de tomar la píldora, significa que las mujeres que la toman cuando están en sus 20 años o más jóvenes, se benefician hasta los 50 años y más, cuando ese cáncer es más común”, indicó la autora del estudio, Valerie Beral, de la Universidad de Oxford en el Reino Unido.

Estudios previos, recordó, han mostrado que también protege contra el cáncer de ovario. “Las personas se preocupaban porque la píldora podía causar cáncer, pero en el largo plazo reduce el riesgo”.

Los hallazgos sugieren que cada 5 años de uso de la pastilla anticonceptiva se reduce cerca de un cuarto el riesgo de desarrollar cáncer de endometrio antes de los 75 años, de 2,3 a 1,3 casos por 100 usuarias.

Aunque la dosis de estrógeno en las píldoras se han reducido mucho, con pastillas en los años 60 teniendo más del doble del estrógeno en las de los años 80, la reducción del riesgo fue igual de notable. Los resultados sugieren que la cantidad de hormonas en las pastillas con bajas dosis de ellas es aún suficiente para reducir la incidencia del aquel tipo de cáncer.

Un parche anticonceptivo masculino

La pregunta ha sido la misma: ¿por qué siempre las mujeres? Décadas llevan tomando píldoras anticonceptivas para planear el número de hijos. La píldora para el hombre ha sido esquiva para la ciencia.

Bueno, al menos hasta ahora…

En realidad no se trata de una píldora anticonceptiva masculina, pero sí de algo que tiene los mismos efectos: un parche.

En el encuentro anual de la Sociedad Endocrina en Estados Unidos investigadores reportaron éxito en un estudio clínico.

Al azar, los investigadores asignaron a 99 hombres de Los Ángeles y Seattle aplicarse en su piel todos los días dos geles no marcados. Unos recibieron geles con testosterona y Nestorona, una hormona sintética similar a la progestina. Otros recibieron un gel con testosterona y un placebo.

Fueron 56 los que completaron toda la prueba de 20 semanas. Al final, 89 por ciento de los que habían recibido el tratamiento con las dos hormonas tenían un conteo de espermatozoides que había bajado de 15 millones por milímetro cúbico de eyaculado a menos de 1 millón. Es más, la mayoría no tenía espermatozoides.

“Menos de 1 millón es una medida arbitraria, pero es compatible con una anticoncepción efectiva”, dijo Christina Wang. coautora y médica de UCLA. “Hubo una supresión muy efectiva de espermatogénesis”.

Un 23% de los que recibieron una hormona más placebo tuvo también conteos inferiores a 1 millón.

El tratamiento testosterona-Nestorona inhibe ciertas actividades en el hipotálamo y en la glándula pituitaria que regulan la producción de espermatozoides en los testículos, disminuyéndola al máximo.

Uno de cada 5 participantes desarrolló algo de acné. Quienes dejaron el estudio lo hicieron por el alto número de muestras de sangre que se debían tomar para la investigación.

La mezcla será perfeccionada con miras a una posible aplicación.

Llegan las pastillas inteligentes

Si algo faltaba en el botiquín casero, no habrá que esperar mucho para completarlo. En los próximos meses, los pacientes en el Reino Unido dispondrán de las píldoras inteligentes que contienen sensores para monitorear el uso del medicamento, de acuerdo con un informe aparecido en Nature.

Proteus Biomedical, una compañía en Redwood, California, anunció que lanzará su producto de salud digital en el Reino Unido en colaboración con la cadena de farmacias Lloydspharmacy.

Se trata de Helius, que incluirá tabletas sensoras para monitorear el uso del medicamento. Este, en trabajo con médicos, ha sido identificado como uno de los problemas de la medicina, especialmente con pacientes que toman varias drogas a distintas horas.

“La cosa más importante y básica que podemos monitorear es el uso físico de la medicina”, explicó Andrew Thompson, director ejecutivo de Proteus. “Hemos ensayado el sistema en cientos de pacientes en varias áreas terapéuticas como tuberculosis, salud mental, problemas cardiovasculares, hipertensión y diabetes”.

Proteus diseñó sensores que llama marcadores ingeribles, que pueden ser tomados con las pastillas o incorporados directamente en las medicinas dentro de su manufactura. En el sistema, los sensores estarán en un placebo que se toma junto con el medicamento. Se espera que esté a la venta en septiembre.

Los sensores son activados por el ácido estomacal y son accionados por ‘baterías papa’ en las que dos metales distintos generan una corriente al insertarse en el tubérculo.

Cada sensor contiene una pequeña cantidad de cobre y magnesio. “Si usted ingiere uno de esos dispositivos, usted es la papa que crea un voltaje, y lo usamos para activar el dispositivo que genera la señal”, dijo Thompson.

La señal digital solo puede ser detectada por un dispositivo adherido a la piel del paciente, como una venda, que también monitorea la frecuencia cardiaca, la respiración y la temperatura, mostrando cómo responde el paciente a la medicación. Los datos pueden ser enviados al teléfono celular del paciente y compartida por quien él elija.

Esos efectos poco deseados de la píldora

Tantas décadas después de su aparición y aunque los anticonceptivos de hoy no son los mismos que tomaron las mujeres cuando aparecieron, se detectan problemas relacionados con el placer femenino en las relaciones sexuales.

Un estudio de la Universidad de Indiana reveló que la píldora puede afectar aspectos como la excitación, la lubricación y el orgasmo, pese a los otros beneficios que trae como que ellas puedan planificar la familia.

“Si ellas experimentan esos efectos negativos, pueden dejar de usar los anticonceptivos. Necesitan saber que existen opciones como los lubricantes u otros productos para mejorar el desempeño sexual que les pueden ayudar a aliviar los efectos negativos que estén experimentando”, dijo Nicole Smith, coordinadora del Centro para la Promoción de la Salud Sexual de esa universidad.

También podrían pasarse a otro método de planificación para ver si les funciona mejor

El estudio de Smith involucró 1.101 mujeres activas sexualmente que usaban bien la píldora, el parche, el anillo o una inyección, mientras en otro grupo estaban las que no empleaban métodos hormonales como el condón, el diafragma, la abstinencia.

En la investigación halló que las mujeres reportaron niveles similares de satisfacción, incluyendo el romance y la intimidad, pero aquellas que empelaban métodos hormonales experimentaban menos excitación, menos orgasmos, dificultades con la lubricación, menos placer y sexo menos frecuente.

“Se ha hecho un gran esfuerzo para hacer los condones más agradables para los hombres, pero no se escucha lo mismo acerca de reducir el impacto negativo de la anticoncepción en el funcionamiento sexual de las mujeres”, dijo Smith.

Estudios sobre el tema son por lo general viejos y poco concluyentes y se centraron en mujeres europeas más que todo.

No embarazos sí, pero a costa del placer del buen sexo.

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Especial fin de semana: un anticonceptivo masculino

El largo camino para detener tanto espermatozoide

Tanto tiempo llevan en uso los métodos anticonceptivos femeninos, que parece algo ligado a la mujer. Parece, no es que tenga que serlo.

Bromean los investigadores sobre contracepción masculina que un método aparte del condón y la vasectomía ha estado a entre 5 y 10 años de ser alcanzado… durante las últimas cuatro décadas.

La píldora masculina. ¿Existirá? ¿Cómo evitar que millones de espermatozoides no cumplan su cometido?

Es el tema que Nia Bai analizó en extenso en Scientific American.

Es que no es fácil. Aparte de ese gran obstáculo, persisten otros dos: la seguridad que toda nueva droga debe cumplir y si, después de todo, los hombres usarán el método, punto este que no parecería del todo imposible considerando que sobre la píldora femenina hubo también resistencia, toda suerte de conjeturas y mucho rechazo desde los campos político y, en especial, religioso.

Que los hombres son machistas y consideran que la mujer es la que debe tomar cartas en el asunto, es tan cierto que mucho porcentaje de los embarazos no son planeados.

Los condones han estado en la escena durante los últimos 300 años. Hoy siguen siendo relativamente baratos y ampliamente disponibles, siendo un 98 por ciento efectivos contra el embarazo fuera de ofrecer buen grado de protección contra enfermedades de transmisión sexual.

Pero vamos al grano: ¿qué tan lejos está la píldora masculina u otro método seguro y reversible? La vasectomía, por ejemplo, puede ser reversible pero tras una complicada y costosa microcirugía que no siempre es exitosa. Pero no es método de prevención: es la esterilización en carne y hueso.

Durante años las mejores promesas residían en un acercamiento hormonal –análogo al anticonceptivo femenino en pastillas- para controlar la producción de hormonas, pero los resultados inconsistentes y los efectos asociados al prolongado uso de testosterona, han hecho voltear las miradas hacia otros sitios.

Los nuevos métodos no hormonales se enfocan en varios nodos en el desarrollo de los espermatozoides, su movilidad y las capacidades de penetración del óvulo. También se trabaja en una especie de vasectomía reversible que involucra bloquear los vasos deferentes con un polímero que se puede disolver luego.

La mayoría de alternativas se dirige a hombres en relaciones estables que buscan un método reversible y confiable de anticoncepción.

Ellos desean hoy tener un mayor control sobre su fertilidad.

En parejas en las que a las mujeres les queda muy difícil la anticoncepción por reacciones del cuerpo, mirar al hombre es la única opción segura: la mitad de los embarazos en E. U. no son planeados y de ellos la mitad termina en aborto.

Pese a la escasez de fondos, el trabajo continúa. Ninguno de los métodos no hormonales alcanza la etapa del ensayo clínico, pero siguen ganando espacio entre los investigadores.

John Amory, de U.W. se ha interesado por ejemplo en el ácido retinoico, un metabolito de la vitamina A esencial para la espermatogénesis, pero en modelos animales el compuesto usado inhibe también una enzima para el procesamiento del alcohol por el hígado. “Y si no existiera el alcohol, no se necesitaría un método anticonceptivo”, bromea el científico, que busca otro inhibidor más específico.

Un avance fue logrado por Debra Wolgemuth en Columbia University al alcanzar la reversión de la infertilidad en ratones con ese método.

Otros laboratorios buscan modos de impedir la habilidad del espermatozoide de localizar y nadar hacia el óvulo, para lo cual se acercan a un grupo de proteínas conocidas como CatSpers, reconocidas por controlar el movimiento de las colas tras la eyaculación. Como esas proteínas sólo aparecen en los espermatozoides, una droga específica tendría pocos efectos colaterales.

Se investigan además otros agentes, como gamendazole y adjunina, que se enfocan en las células de Sertoli dentro de los testículos que son cruciales en el alimento de los espermatozoides. Pero ninguna será probada antes de dos o tres años.

Uno de los métodos curiosos en marcha es impulsado por la activista Elaine Lissner: inhibición reversible de espermatozoides bajo guianza (Risug en inglés). Desarrollado en India, donde se efectúan ensayos clínicos experimentales, involucra una pequeña incisión en el escroto y la inyección de un polímero gelatinoso dentro de los vasos deferentes. El polímero poroso no bloquea el flujo del esperma, pero desactiva los espermatozoides al interrumpir la química de sus membranas.

El polímero se ha logrado disolver en primates mediante un solvente inyectado. Sobre su uso en humanos, no todos están seguros de la efectividad.

¿Y los métodos hormonales? De todas maneras hay que repasarlos. Porque no es que se haya dejado de trabajar.

Un anticonceptivo masculino incrementaría los niveles de testosterona para suprimir la producción de espermatozoides. Esa hormona inhibe la liberación de sos hormonas de la pituitaria (LH y FSH) que controlan la producción de testosterona en los testículos y la espermatogénesis respectivamente, funcionando en equilibrio. Un anticonceptivo que entregue testosterona adicional en la corriente sanguínea envía una señal a la pituitaria para suprimir las hormonas que promueven la producción de espermatozoides.

En las mujeres, la píldora replica el estado natural del cuerpo de infertilidad-preñez y engaña al cuerpo actuando como si estuviera preñado. Los hombres no tienen un tiempo análogo. Desde la pubertad producen espermatozoides hasta la muerte.

Mientras la mujer produce un óvulo por mes, cada latido del hombre entrega unos 1.000 espermatozoides, un serio problema. Pero como dijo Amory a Scientific American, la contracepción masculina no requiere eliminar la producción de espermatozoides. Solo 5 por ciento más o menos son funcionales y muy pocos además sobreviven el largo viaje hasta el óvulo. Al bajar el conteo de espermatozoides a menos de 1 millón por milímetro de eyaculado de los usuales 20 a 30 millones es de facto una condición de infertilidad.

Aunque se les llama la píldora masculina, los anticonceptivos hormonales en desarrollo para hombres son en su mayoría testosterona sintética vía inyecciones, implantes de liberación lenta o gelatinas para ser absorbidos por la piel. La ingestión oral de testosterona es menos efectiva porque la hormona es procesada por el hígado. Agregar progesterona (la hormona sexual femenina) que también suprime la espermatogénesis, a un régimen de testosterona mejora los resultados: una efectividad del 90 por ciento (el éxito de la píldora femenina es del 98%). Por razones no claras aún, existen hombres en los que la supresión de espermatozoides es insuficiente.

En abril pasado se suspendió un ensayo con progesterona sintética y testosterona debido a tasas muy altas de reacciones secundarias, como irritación y acné entre los 321 participantes.

La esperanza es que con el tercio de participantes que pudo completar los 12 meses de inyecciones se encuentran respuestas.

Este año o a comienzos de 2012 se iniciará un ensayo clínico con un implante anticonceptivo liderado por Population Council, de la Universidad de California en Los Ángeles y U. W. Se colocará bajo la piel del brazo y contiene un esteroide sintético modificado que semeja la testosterona pero que no debería tener el mismo efecto de crecimiento de la próstata asociado a veces con tratamientos de testosterona.

¿Usaría usted uno de estos métodos de convertirse en exitosos? Muchos dicen que sí. De hecho una gran encuesta en nueve países de cuatro continentes reveló en 2002 que 55 por ciento sí.

Mientras tanto, el condón y la vasectomía continuarán su camino. Y quizás, esta vez sí sean los últimos 5 o 10 años de esas cuatro o cinco décadas de espera.

Tomado con adaptaciones de Scientific American.

Píldora opción gay

Una píldora que un médico suministra a un grupo de pacientes, podría recudir los riesgos de contraer sida. Se trata de una población gay que, como John, pese a estar bien enterado del tema y a que con frecuencia se protege con condón, en ocasiones en medio de la efervescencia del momento no lo utiliza.
La píldora, denominada profilaxis pre-exposición, puede reducir el riesgo en un modesto porcentaje de dos tercios, pero puede serles útil a estas personas.
Para los críticos de la opción que les entrega a los gays el doctor Marcus Conant, defensor de los derechos gay, lo que hace es aumentar la sensación de mayor seguridad, sin que sea cierto del todo.
La píldora no se ha ensayado clínicamente en humanos y debe ser ingerida una al día, según artículo aparecido en New Scientist.
La pastilla emplea drogas ya usadas en la lucha contra el sida, la terapia antiretroviral altamente activa. Para sus defensores es mejor y la única arma por ahora, aparte del preservativo, para evitar contraer el virus. Una vacuna no parece a la vuelta de la esquina.

Ni embarazo ni gordura gracias a la píldora

Anticonceptivos que engordan: ese no es el caso de la píldora, pese a la creencia popular. El Instituto Alemán para la Calidad y Eficiencia de los Cuidados de la Salud, llamó la atención sobre el hecho de que muchas mujeres estrechan sus opciones anticonceptivas por pensar que la píldora les engordará, lo cual nunca ha sido probado.
Como los métodos hormonales de anticoncepción y los dispositivos intrauterinos son las maneras más efectivas y de largo plazo para evitar el embarazo, los conceptos errados influyen en la posibilidad de que una mujer quede embarazada sin desearlo.
Peter Sawicki, director del instituto, explicó que “los ensayos examinan sistemáticamente lo que les sucede a las mujeres cuando usan la píldora y no se ha probado ninguna unión sustancial entre este método y la ganancia de peso”.
Limitar las opciones anticonceptivas, no ayudará a las mujeres a mantener su peso bajo control.

La píldora les daña el gustico a ellas

Tal parece que la píldora hace de las suyas sin que nadie lo sepa:
Las píldoras anticonceptivas afectarían lo atractivo que es para una mujer el olor masculino, lo que la haría inclinarse por una pareja genéticamente similar.
El olfato es importante para los animales y los seres humanos cuando buscan pareja. Los genes del complejo principal de histocompatibilidad (MHC, por sus siglas en inglés) participarían en el olor de una persona, y las personas tienden a sentir atracción por aquellas con un MHC distinto.
Esto tiene una importancia evolutiva importante: la diversidad genética en una pareja aumenta las probabilidades de tener hijos saludables.
En su estudio, el equipo británico halló que luego de que las mujeres comenzaban a utilizar las píldoras anticonceptivas, sus preferencias olfativas cambiaban, lo que las volvía más propensas a hallar el olor sexy de un hombre genéticamente similar.
Los resultados aparecieron en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.
El equipo, dirigido por S. Craig Roberts, de University of Liverpool, reunió a 110 mujeres de entre 18 y 35 años. Cada una calificó el olor de seis hombres a través de camisetas que ellos habían usado durante toda la noche.
El equipo les pidió a las mujeres que calificaran el “placer” (considerado como correlación de “sexy”) y la intensidad del olor. El nivel de deseo de cada olor se midió con una pregunta: A partir de este olor, ¿cuánto le gustaría tener a este hombre como pareja de largo plazo?.
Los autores preseleccionaron tres MHC masculinos similares y tres distintos para cada mujer.
Al momento de la primera sesión de percepción de los olores, ninguna mujer estaba usando anticonceptivos. La segunda sesión se realizó tres meses después, luego de que 40 mujeres comenzaron a consumir la píldora.
El equipo halló que, en general, cuanto más placentero era el olor de un hombre para una mujer, ella lo consideraba más deseable. Pero entre las mujeres que usaban la píldora, la definición de un olor sexy cambió.
“Los resultados demostraron que las preferencias de las mujeres que comenzaron a usar los anticonceptivos orales cambiaron hacia los hombres que tenían un olor genéticamente similar a ellas”, explicó Roberts.
Si el sentido del olfato es, de hecho, un factor fuerte en la selección humana de una pareja, el equipo sostiene que los anticonceptivos orales harían que las mujeres prefieran a un hombre no tan ideal.
“La similitud del MHC en las parejas no sólo podría producir problemas de fertilidad, sino también podría en el tiempo generar la ruptura de las relaciones cuando una mujer deja de usar la píldora, dado que la percepción del olor tiene un papel clave en el mantenimiento de la atracción entre las parejas”, dijo Roberts.