Un parche anticonceptivo masculino

La pregunta ha sido la misma: ¿por qué siempre las mujeres? Décadas llevan tomando píldoras anticonceptivas para planear el número de hijos. La píldora para el hombre ha sido esquiva para la ciencia.

Bueno, al menos hasta ahora…

En realidad no se trata de una píldora anticonceptiva masculina, pero sí de algo que tiene los mismos efectos: un parche.

En el encuentro anual de la Sociedad Endocrina en Estados Unidos investigadores reportaron éxito en un estudio clínico.

Al azar, los investigadores asignaron a 99 hombres de Los Ángeles y Seattle aplicarse en su piel todos los días dos geles no marcados. Unos recibieron geles con testosterona y Nestorona, una hormona sintética similar a la progestina. Otros recibieron un gel con testosterona y un placebo.

Fueron 56 los que completaron toda la prueba de 20 semanas. Al final, 89 por ciento de los que habían recibido el tratamiento con las dos hormonas tenían un conteo de espermatozoides que había bajado de 15 millones por milímetro cúbico de eyaculado a menos de 1 millón. Es más, la mayoría no tenía espermatozoides.

“Menos de 1 millón es una medida arbitraria, pero es compatible con una anticoncepción efectiva”, dijo Christina Wang. coautora y médica de UCLA. “Hubo una supresión muy efectiva de espermatogénesis”.

Un 23% de los que recibieron una hormona más placebo tuvo también conteos inferiores a 1 millón.

El tratamiento testosterona-Nestorona inhibe ciertas actividades en el hipotálamo y en la glándula pituitaria que regulan la producción de espermatozoides en los testículos, disminuyéndola al máximo.

Uno de cada 5 participantes desarrolló algo de acné. Quienes dejaron el estudio lo hicieron por el alto número de muestras de sangre que se debían tomar para la investigación.

La mezcla será perfeccionada con miras a una posible aplicación.

Viaje al espacio puede enfermar

Viajar por el espacio significaría enfrentar más amenazas de las pensadas. Aparte de las radiaciones que amenazarían la vida de los astronautas, estos enfrentarían otros peligros.

Imágenes de resonancia magnética de ojos y cerebros de 27 astronautas que pasaron prolongados periodos en el espacio revelaron anormalidades ópticas similares a las que se presentan en casos de hipertensión intracraneal por causa desconocida, una condición potencialmente peligrosa en la que aumenta la presión del cerebro.

El estudio aparece divulgado en el journal Radiology.

Un grupo de investigadores tomó las imágenes y analizó los datos de 27 astronautas, cada uno expuesto a microgravedad por un promedio de 108 días, bien en las misiones del trasbordador espacial y o en la Estación Espacial.

8 de los 27 tuvieron una segunda resonancia magnética tras una segunda misión que duró al menos 39 días.

“Los hallazgos en las imágenes muestran varias combinaciones de anormalidades tras una corta o una prolongada exposición a la microgravedad también vista en la hipertensión intracraneal idiopática”, dijo Larry Kramer, de la escuela de Medicina de la Universidad de Texas.

Entre los astronautas con más de 30 días de vida acumulada en microgravedad, se encontró expansión del líquido cefalorraquídeo alrededor del nervio óptico en 9 de los 27, aplanamiento de la parte posterior del globo ocular en 6, abultamiento del nervio óptico en 4 y cambios en la glándula pituitaria y su conexión con el cerebro en 3. La pituitaria secreta las hormonas que regulan una variedad de importantes funciones corporales.

La presión provoca aumento de la unión entre el nervio óptico y el globo ocular que puede derivar en problemas visuales.

La hipertensión intracraneal inducida pro microgravedad podría ser un factor de riesgo en un viaje prolongado.

Hasta ahora, la pérdida de mineral óseo y la atrofia muscular eran algunos de los efectos conocidos de la gravedad cero en los astronautas.