Hallan una ‘foto’ comprimida del Sistema Solar

Comparación de los 2 sistemas solares. DLR

Parece una foto del Sistema solar, pero más empaquetado. Astrónomos encontraron un sistema con 7 planetas alrededor de la estrella KOI-351 identificada por el averiado telescopio espacial Kepler como la posible casa de varios planetas.

Los planetas están dispuestos en una forma similar a los 8 planetas de nuestro Sistema, con los planetas rocosos pequeños más cerca de la estrella y los gigantes gaseosos hacia el exterior.

El hallazgo lo hicieron astrofísicos del German Aerospace Center (Deutsches Zentrum für Luft und- Raumfahrt; DLR), con colegas alemanes y europeos.

El equipo estuvo encabezado por Juan Cabrera. De los 7 planetas, 3 se habían identificado en años recientes. El grupo detectó cuatro, que tienen periodos orbitales de 7, 9, 92 y 125 días. Los 3 previos tienen periodos de 331, 211 y 60 días.

El planeta más externo orbita a unos 150 millones de kilómetros de su sol, la misma distancia a la que orbita la Tierra alrededor del Sol. O sea que el sistema planetario está comprimido en esa estrecha región.

En el artículo publicado en el Astrophysical Journal Cabrera y colegas enfatizan las similitudes entre KOI-351 y el Sistema Solar. “Ningún otro sistema planetario presenta una arquitectura tan parecida al nuestro como este sistema”.

Aunque los planetas rocosos orbitan muy cerca de su estrella madre como para ser habitables, el hallazgo es interesante en busca de sistemas solares iguales al nuestro.

Dos de los planetas son 31 y 19 por ciento más grandes que la Tierra. Otro es 2,9 veces la Tierra. Los dos mayores tienen un diámetro 8 y 11 veces el terrestre.

Mundos paralelos.

Mis 10 noticias científicas de la semana (1-7)

Tomado de Avatar

1. Luna, lunera, cascabelerea

En un paper aceptado para publicación en Astrophysical Journal Letters, Jorge Iván Zuluaga, astrónomo director del pregrado de Astronomía de la Universidad de Antioquia y Rene Heller, de Macmaster Unviersity en Canadá, estudiaron la posible habitabilidad de lunas alrededor de planetas en otros sistemas solares, una posibilidad que se ha venido comentando en los dos últimos años. Para los científicos, es muy poco probable que se pueda dar la vida en esos satélites a menos que estén protegidos magnéticamente de la radiación cósmica, para lo cual tendrían que estar muy cerca de sus planetas y entonces serían muy calientes.

2. Tan parecidos pero tan diferentes

Quien diga que delfines y murciélagos son muy parecidos, sería objeto de burlas. Pero parece que tienen cosas en común. Un estudio de Queen Mary University publicado en Nature sugiere que el sistema de ecolocalización en ambos tiene raíces genéticas similares, un proceso conocido como evolución convergente. En el estudio compararon 22 secuencias genéticas de 22 mamíferos, incluidos delfines y murciélagos, que desarrollaron de manera independiente la ecolocalización y hallaron convergencias en casi 200 regiones genómicas.

3. Una sorpresa en el fondo del mar

Tan grandes solo se conocían en Marte y, desde el año pasado, en el gran asteroide Vesta en el cinturón principal entre Marte y Júpiter. En el Océano Pacífico científicos reportaron la existencia de un enorme volcán tan extenso y grande como las islas británicas, situado a unos 1.600 kilómetros al este de Japón, según el reporte presentado en Nature Geoscience. Se trata de Tamu Massif, el rasgo más sobresaliente de la cadena montañosa Shatsky Rise formada hace 130 a 145 millones de años.

4. Qué frío tan horrible

Como si hubiera faltado frío en la última Edad de Hielo hace unos 13.000 años, un asteroide golpeó la Tierra y ayudó a enfriar más el clima, causando lo que se conoce como la Dryas reciente, una variación extrema del clima en menos de 100 años, reveló un estudio publicado en PNAS. Las evidencias serían fragmentos rocosos en Quebec. Canadá, de la explosión que sucedió tan lejos como en Pensilvania, Estados Unidos. El hallazgo sin embargo no convence aún a toda la comunidad científica.

5. Ancianos jugadores

No lo harán por vicio incontrolable y tampoco son degenerados. No. Un estudio publicado en Nature sugiere que las personas de edad que jueguen videojuegos mejoran la capacidad de realizar varias acciones a la vez (multitask), una mejoría que duró hasta seis meses. Distintos estudios sobre el tema, relacionados con detener el declive cognitivo han arrojado resultados mixtos, pero este se centró en una sola habilidad.

6. Para oírte mejor

Son muy pequeñas, de solo 1 centímetro, pero a esa especialidad le suman otra: las ranas Gardiner de las islas Seychelles escuchan por… la boca. Sí, como carecen de oído medio y por lo tanto de tímpano y los 3 huesecillos, la boca les sirve para escuchar. Por la cavidad bucal entran las ondas acústicas para hacer vibrar la estructura ósea que da hacia el oído interno. Tal parece que guardan un rasgo adquirido cuando vivían en el continente antiguo Gondwana. El estudio fue publicado en PNAS.

7. Aquí la Luna

En un mes debe llegar a la Luna la sonda Ladee de la Nasa, con el fin de estudiar durante 100 días la composición de la delgada atmósfera lunar y el polvo en ella, con lo que se resolverán acertijos como la luz coloreada observada en misiones Apolo. La nave se insertará en una órbita baja, por lo que necesitará más energía, debido a lo cual el viaje hacia el satélite natural tardará más: así se ahorrará energía informó la agencia espacial.

8. Qué tiempos aquellos

Científicos encontraron en una roca en Eastern Cape, Sudáfrica, lo que es el primer vestigio de un invertebrado en el supercontinente Gondwana. Se trata de un escorpión que vivió hace cerca de 350 millones de años. Cuando la masa continental del planeta se partió, Gondwana estuvo en el sur. De esa parte no se habían encontrado señales de animales, al contrario de su contraparte norteña, Laurasia. El escorpión fue de los primeros colonizadores de tierra firme en Gondwana,, cuando los animales comenzaban a salir de las aguas del océano. El estudio fue publicado en African Invertebrate.

9. Se calentó el parche

En busca de cuerpos fríos en el universo, astrónomos encontraron hace dos años, gracias al telescopio espacial Wise de Nasa, una nueva clase, unas enanas cafés, aunque no se pudo determina con exactitud la temperatura. Un nuevo estudio reveló que son algo menos frías de lo que se creía: su temperatura es entre 120 y 175 grados centígrados. Estos cuerpos, algunas veces llamados estrellas fallidas, son los cuerpos celestes libres más fríos: para alcanzar las bajas temperaturas luego de enfriarse por miles de millones de años quiere decir que solo pueden tener de 5 a 20 veces la masa de Júpiter. Su única fuente de energía es la contracción gravitacional. El estudio fue publicado en Science.

10. Flaco: contagiame

Qué sorpresa: parece que ser delgado puede ser… contagioso. Sí, una bacteria intestinal de personas puede invadir los intestinos de ratones que portan microbios de personas obesas y las invasoras logran que los ratones no engorden, según estudio publicado en Science. Como todo lo bueno tiene su problema, los beneficios tienen un inconveniente: los microbios invasores solo actúan cuando el ratón come alimentos sanos. Incluso la bacteria bloqueadora de grasa no puede luchar contra una dieta mala, sugiere el líder del estudio, Jeffrey Gordon, microbiólogo de la Universidad de Washington en San Luis.

Mis 10 científicas de la semana

1. Se clarifica la materia oscura

Gracias al Alpha Magnetic Spectrometer, equipo del tamaño de un bus en la Estación Espacial Internacional se han detectado 400.000 eventos de positrones, antipartícula de los electrones, que podrían haberse originado cuando partículas y antipartículas de la materia negra se aniquilan, según la teoría. El hallazgo podría significar realmente la presencia de materia negra o podría tener su origen en los púlsares que existen en el plano de la galaxia. El anuncio lo hizo el nobel de Física Sam Ting.

2. Sesos para el cerebro

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lanzó el proyecto Brain para estudiar y entender el cerebro humano con el objeto de poder aliviar algún día decenas de enfermedades mentales que consumen la vida de millones de personas. El case inicial son 100 millones de dólares a partir de 2014. Pese a todo lo que se ha avanzado, falta muchísimo por conocer de este órgano, maravilla de la evolución.

3. No me hueles a nada

Científicos reportaron que el pez pirata de Norteamérica utiliza un camuflaje no visto antes en la naturaleza, con lo cual obtiene clara ventaja sobre sus presas: al parecer emplea sustancias químicas para ocultar su olor y no ser detectado por escarabajos de agua ni ranas, sus presas favoritas. El estudio apareció en The American Naturalist.

4. Más, más y más viejos

Un cráneo de hace 7 millones de años hallado en el desierto Djurab en Chad sí habría pertenecido a nuestro más antiguo ancestro conocido a la fecha, bautizado como Sahelanthropus tchadensis, ejemplar conocido como Toumaï. Esto se deduce de un nuevo estudio por Thibaut Bienvenu y colegas, del College de Francia. La reconstrucción virtual reveló que poseía una capacidad craneana de 378 centímetros cúbicos.

5. A nadar, patos

La Nasa confirmó que la cobertura de hielo del Ártico es la quinta más reducida de los últimos 35 años, lo que confirma la tendencia al deshielo debido al calentamiento del planeta. Tras el invierno en el Hemisferio Norte, la extensión de hielo alcanzó 15,09 millones de kilómetros cuadrados, 374.000 kilómetros por debajo del promedio anual máximo de las últimas tres décadas.

6. Memoria meteórica

El grupo de Física y Astrofísica Computacional de la Universidad de Antioquia (Facom), el primero en revelar la trayectoria del meteorito de Chelyabinsk en Rusia, evento del 15 de febrero pasado, lanzó una campaña mundial para mantener la memoria de lo sucedido. Las personas pueden aportar fotos, videos, restos de la roca, con el fin de realizar la más completa investigación. Hace más de 100 años no se vivía un evento de esta clase, por lo que no ha podido ser bien analizado.

7. Batman y el sexo oral

Científicos indios reportaron el primer caso de sexo oral de macho a hembra en murciélagos, cunnilingus, según publicación en el journal Plos One. Podría tratarse de una conducta para prolongar la cópula y por tanto la motilidad de los espermatozoides, además de retirar el esperma de posibles rivales especularon los investigadores. El sexo oral de hembra a macho en murciélagos había sido reportado hace pocos años.

8. 100.000 millones de planetas

Astrónomos de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda propusieron un nuevo método para buscar planetas tipo Tierra. Se basa en el microlensado gravitacional. Phil Yock, principal autor, explicó que el telescopio espacial Kepler halla planetas tipo Tierra muy cercanos a su estrella, muchos de ellos muy calientes para tener vida, estimándose que hay unos 17.000 millones de esos planetas en la galaxia. Con la propuesta se busca hallar planetas a dos veces la distancia Tierra-Sol, creyéndose que podría haber unos 100.000 en la Vía Láctea, aunque hallarlos tardará su buen tiempo.

9. Curiosity se quedó solo

La llamada conjunción Marte solar ha hecho que el robot Curiosity quede solo sobre la fría superficie marciana. Dado que el Sol está interpeusto entre la Tierra y Marte, la Nasa suspendió comunicaciones con el robot. Y se mantendrá así por unas cuatro semanas. Es más por preocaución: que la interferencia solar no vaya a afectar una orden que se le de al robot. Este no se quedará quieto: estará haciendo ciencia en su sitio actual, Yellowknife Bay.

10. Cómo metérsele al VIH

Al investigar un paciente infectado con VIH científicos rastrearon el desarrollo de un anticuerpo efectivo para neutralizar varias cepas del virus según artículo presentado en Nature. Se espera que una vacuna que imite el proceso pdoría alimentarel desarrollo de tales anticuerpos efectivos contra el virus. Estos anticuerpos son muy escasos: apenas 20% de los positivos por el VIH los generan.

Miraron en 86 estrellas y no hallaron vida

Aunque la misión Kepler d ella Nasa ha encontrado hasta ahora 2.740 candidatos a planetas, la gran pregunta persiste: ¿tienen vida inteligente?

Científicos de la Universidad de California en Berkeley usaron el Green Bank Telescope en West Virginia (E. U.) para buscar señales de radio inteligentes de 86 de esas esas estrellas. Si bien no encontraron ninguna señal, calcularon que menos de 1 en 1 millón de estrellas en la Vía Láctea tienen civilizaciones planetarias avanzadas para transmitir señales que pudiéramos detectar.

“No encontramos a ET, pero pudimos usar la muestra estadística para poner límites a la presencia de civilizaciones inteligentes transmitiendo en la banda de radio donde buscamos”, dijo Andrew Seimon, doctor en Astronomía.

Aunque parezcan pocos, no es así: podría haber millones de civilizaciones avanzadas en la galaxia.

“La misión Kepler nos enseñó que hay trillones de planetas en la galaxia, más que estrellas”, agregó Dan Werthimer, físico que encabeza el más grande proyecto de búsqueda de vida inteligente, el Seti, con el telescopio de Arecibo en Puerto Rico. “Algún día los mortales podrán contactar civilizaciones billones de años más avanzadas”.

Los hallazgos fueron publicados en The Astrophysical Journal.

Las 86 estrellas fueron escogidas el año pasado con base en una lista de 1.235 candidatos a planetas conocidos entonces. Los científicos escogieron estrellas con 5 o 6 candidatos a planetas en órbita y aquellos que albergaban planetas que podrían tener condiciones como las de la Tierra, incluyendo temperaturas que permitan agua líquida. El telescopio pasó 12 horas recogiendo 5 minutos de radio emisiones de cada estrella en una frecuencia de 1,1 a 1,9 GHz, que en la Tierra están entre las bandas de telefonía celular y la televisión. Luego combinaron con la búsqueda de señales de alta intensidad con una banda de 5Hz que es producida artificialmente, presumiblemente por vida inteligente.

La mayoría de las estrellas están a más de 1.000 años luz, por lo que solo señales dirigidas intencionalmente en nuestra dirección podrían haber sido detectadas.

La búsqueda, de todas formas, proseguirá.

Hallan planetas en estrellas como el Sol

Una nueva especie de planetas que giran alrededor de estrellas iguales a nuestro Sol en cúmulos de estrellas muy congestionados fue revelado por astrónomos que trabajan con fondos de la Nasa.

Aunque no se trata de planetas habitables, el hallazgo sugiere que en ambientes de alta densidad estelar sí pueden formarse. Y si alguien habitara allí tendría unas noches con muchísimas más estrellas que las que vemos nosotros.

Los planetas hallados son del tipo Júpiter, muy masivos, gaseosos e hirvientes al residir muy cerca de sus estrellas madres. Cada Júpiter caliente, como se les conoce en términos de Astronomía orbitan un sol como nuestro Sol en el cúmulo Beehive, también llamado Praesepe o del Pesebre, una colección de unas 1.000 estrellas que parecen en enjambre alrededor de un centro común.

Praesepe es un cúmulo abierto, o agrupación de estrellas nacidas alrededor del mismo tiempo a partir de la misma nube gigante de material, por lo que son asimismo semejantes en composición química. A diferencia de la mayoría de estrellas, que se dispersan pronto tras su nacimiento, estas estrellas jóvenes permanecen muy juntas por una atracción gravitacional mutua.

“Estamos detectando más y más planetas que pueden prosperar en ambientes diversos y extremos como estos en cúmulos cercanos”, dijo Mario R. Perez, del programa de Astrofísica de la Nasa del Programa Origins of Solar Systems. “Nuestras galaxia contiene más de 1.000 de esos cúmulos abiertos que pueden tener las condiciones físicas para albergar muchos de esos planetas gigantes”.

Los dos planetas nuevos son Pr0201b y Pr0211b. El nombre de la estrella seguido de una b es la convención estándar para designar planetas.

“Son las primeras b en Beehive”, según Sam Quinn, egresado de Astronomía en Georgia State University, cabeza del grupo que describió los hallazgos publicados en el Astrophysical Journal Letters.

Para el descubrimiento, junto a David Latham del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, usaron el telescopio Tillinghast de 1,5 metros en Arizona.

En otros cúmulos se han hallado planetas, pero no en estrellas como nuestro Sol.

La relativa juventud de estas estrellas hace que estos dos planetas sean dos de los más jóvenes detectados hasta hoy.

Dibujo cortesía Nasa/JPL-Caltech

Un mellizo muy raro

Qué mellizo tan extraño. Eso es lo que parece ser un sistema solar lejano que se parece al nuestro, pero con unas cosas bien raras.

Llamado GJ676A, el sistema posee dos planetas rocosos que orbitan muy cerca a su estrella madre y dos gigantes gaseosos más lejos. Es decir, está dispuesto como nuestro Sistema Solar, en donde los planetas rocosos están cerca al Sol y los otros más retirados. Pero en GJ676A todo es más grande.

El planeta rocoso más pequeño tiene al menos 4 veces la masa de la Tierra, mientras que el gaseoso más grande es 5 veces el tamaño de Júpiter.

No es el único sistema solar lejano. El HD10180 tiene al menos 7 a 9 planetas, aunque todos son gigantes gaseosos relativamente cercanos a su estrella.

Los gaseosos de GJ676A tardan unos 4.000 días en cumplir una órbita, dijo Guillem Anglada Escudé, autor líder del estudio, de la Universidad Gottingen en Alemania. Los rocosos por su lado tienen una órbita muy cercana a la estrella. Esto llevó a los investigadores a compararlo con nuestro sistema.

Los planetas rocosos fueron detectados mediante una nueva técnica.

Dibujo de un sistema planetario.

Descubren secretos del gran asteroide Vesta

Tras casi un año sobre el gran asteroide Vesta, la sonda Dawn ha revelado un mapa más o menos completo de ese cuerpo, que se formó hace 4.560 millones de años, y que de vez en cuando envía rocas a… la Tierra.

El sondeo durante este lapso permitió a los científicos de la Nasa precisar que este enorme asteroide es un fósil de la formación del Sistema Solar y posee una superficie mucho más variada de lo que se creía.

Los distintos rasgos hacen que se parezca más a un pequeño planeta o a una luna que otro asteroide conocido. El reporte de los hallazgos apareció esta semana en la revista Science.

Los científicos ven ahora a Vesta como un bloque planetario con diferentes capas y un núcleo de hierro, el único conocido en haber sobrevivido los primeros días del Sistema Solar.

La complejidad geológica de este asteroide puede ser atribuida a un proceso que separó la estructura en una corteza, un manto y un núcleo de hierro con un radio de unos 110 kilómetros. Un proceso vivido hace más de 4.500 millones de años.

De esa manera se formaron también los planetas rocosos y la Luna.

La sonda Dawn observó un patrón de minerales expuestos por profundos cortes creados por el impacto de rocas espaciales, que sugieren que el asteroide tuvo alguna vez un océano interior de magma, océano que se presenta cuando un cuerpo sufre un derretimiento casi completo que deriva en la formación de capas que constituyen los planetas.

La información obtenida confirmó que cierto grupo de meteoritos encontrados en la Tierra, tal como se había teorizado, provienen de Vesta. Las huellas de piroxeno, un mineral rico en hierro y magnesio, en esos meteoritos, es similar a las rocas en la superficie de Vesta. Estos objetos son cerca del 6% de todos los meteoritos que caen sobre nuestro planeta.

En la foto, distribución de minerales en el hemisferio sur de Vesta, cortesía Nasa/JPL-Caltech

Prolongan vida del cazaplanetas

Si funciona, no lo dejes acabar. Eso parece haberle dad cuatro años de vida adicional al observatorio espacial Kepler.

La Nasa decidió prorrogar hasta septiembre de 2016 la misión Kepler, dedicada a encontrar exoplanetas en soles parecidos al nuestro en una región del cielo entre los límites de las constelaciones de el Cisne y la Lira.

Desde su lanzamiento en marzo de 2009, este potente observatorio ha analizado más de 145.000 estrellas y ha encontrado cerca de 2.000 candidatos a planetas, más de 70 de ellos ya confirmados.

El propósito es mirar cuán comunes pueden ser las estrellas que contengan planetas tipo Tierra. Y aunque no se ha hallado el gemelo de nuestro mundo, sí uno o dos que se le parecerían.

Kepler observa planetas en tránsito, es decir que desde nuestra mirada pasan delate de su sol, lo que produce una pequeñísima variación en la luz que permite deducir la existencia de un cuerpo. Ese hallazgo tiene que ser confirmado mediante varias observaciones. La disminución del brillo que produciría un planeta como la Tierra es de solo 0,0085%, lo que muestra la magnitud de las mediciones que se deben realizar.

Precisamente una de las razones para extender la vida del Kepler es el ruido que hacen las estrellas: variaciones intrínsecas en su brillo, por lo que para evitar afirmar que se debe a la presencia de un planeta no se debe verificar 3 sino 8 veces.

La misión Kepler tenía una duración inicial prevista de 3 1/2 años.

Una buena noticia.

Dibujo de Kepler, cortesía Nasa

26 nuevos planetas en 11 soles

Cero y van dos: súmele a la cada vez más nutrida lista. La misión Kepler de la Nasa descubrió 11 nuevos sistemas planetarios que albergan 26 planetas confirmados.

Con estos descubrimientos casi que se dobla el número de planetas verificados de la misión Kepler y triplica el número de estrellas conocidas por tener más de un planeta que transita (pasa delante de ella vista desde el Kepler).

Los planetas orbitan cerca de sus estrellas y tienen un tamaño que va de 1,5 radios terrestre a más grandes que Júpiter. 15 tienen un tamaño entre la Tierra y Neptuno, pero se requerirán más estudios para determinar si son rocosos como nuestro planeta o poseen gruesas atmósferas gaseosas como Neptuno.

Estos planetas orbitan su estrella cada 6 a 143 días. Todas están más cerca a su estrella madre de lo que Venus está del Sol.

“Antes de Kepler, conocíamos unos 500 exoplanetas en todo el cielo”, dijo Doug Hudgins, científico de la misión. “Ahora, en solo 2 años mirando un parche del cielo no más largo que el puño de una mano, Kepler descubrió más de 60 planetas y 2.300 candidatos a planeta. Esto nos indica que nuestra galaxia está cargada con planetas de todos los tamaños y órbitas”.

Kepler identifica los candidatos al medir una y otra vez el cambio en el brillo de más de 150.000 estrellas para detectar cuando el planeta pasa por delante de su sol. Ese paso induce una pequeña sombra hacia la Tierra y la nave.

La confirmación de esa pequeña disminución en el brillo estelar requiere observaciones adicionales y un análisis exigente, explicó Eric Ford, profesor de Astronomía en la Universidad de Florida y autor de uno de los papers que confirmó el hallazgo de dos de esos planetas.

Cada uno de los nuevos sistemas planetarios contienen de 2 a 5 planetas. En sistemas planetarios tan estrechos, el jalón gravitacional de los planetas entre sí hace que uno acelere y otro desacelere a través de su recorrido orbital, lo que puede ser verificado sin extensas observaciones desde la superficie terrestre.

5 de los sistemas contienen un par de planetas en los que el planeta interior orbita la estrella dos veces por cada giro del planeta exterior. Cuatro contienen un par en el que el planeta exterior circula 2 veces la estrella por cada 3 del interior.

El sistema con más planetas de este nuevo hallazgo es Kepler 33, una estrella más vieja y masiva que nuestro Sol: alberga 5 planetas con tamaños de 1,5 el de la Tierra hasta 5 Tierras, todos situados más cerca a su estrella que cualquier planeta de nuestro sistema está con relación al Sol.

Imagen que ilustra sobre los sistemas y la ubicación de los planetas por tránsito cortesía Nasa Ames/Dan Fabrycky, University of California, Santa Cruz

¿Sí hay otra forma de vida?

Aún está fresco el revuelo que causó Science cuando publicó un artículo de Felisa Wolfe-Simon en el que daba cuenta de una extrañísima bacteria hallada en un lago californiano: en vez de fósforo tenía arsénico entre los bloques constituyentes de su ADN.

Quería decir, ni más ni menos, que había sido encontrada una nueva forma de vida, lo que tendría implicaciones más que para nuestro mundo, para la búsqueda de vida en lejanos planetas. Sí: el abanico de posibilidades se abría y se hacía más problemático, pues cabía la posibilidad de la búsqueda de vida extraterrestre no se tenía que limitar a planetas tipo Tierra en la llamada zona habitable alrededor de su estrella madre.

Tal revuelo y la magnitud del hallazgo originó un hecho lógico: investigadores dijeron que analizarían el caso y repetirían sus experimentos.

Esta semana, un grupo de científicos encabezados por la microbióloga Rosie Redfield en la University of British Columbia en Vancouver, Canadá, colgaron en el blog del laboratorio lo que llamaron una clara refutación al hallazgo publicado en 2010 sobre la nueva forma de vida.

“Su anuncio más llamativo era que el arsénico había sido incorporado en el tronco del ADN y lo que podemos decir es que no hay nada de arsénico en ese ADN”, dijo Redfield.

Los autores del paper en Science no se retractan de sus conclusiones. “Estamos conmocionados porque nuestros resultados están estimulando más experimentos por parte de la comunidad y por nosotros”, dijo Felisa en un email a Nature. Ahora trabaja en el Lawrence Berkeley National en California.

“No entendemos del todo los detalles de los experimentos en el blog y las condiciones. Por eso esperamos ver ese trabajo publicado en un journal con revisión previa, que es como mejor funciona la ciencia”.

Aunque Redfield fue colocando los progresos en su blog, parece que dejó cabos sin atar: no pudo, por ejemplo, cultivar células sin adicionarles un poco de fósforo.

El tema está abierto: ¿una nueva forma de vida? ¿Fue un error de la ciencia?

La resolución no está cerca. Más experimentos se requerirán para confirmar lo hallado por Felisa. Si se confirma, el rompecabezas de la vida se descompondrá. Si no, la calma volverá al reino.

En la foto, Felisa Wolfe-Simon en trabajo de campo.