Ya hay peces que prefieren comer plástico

Perca fluviatilis, foto Wikipedia commons

Perca fluviatilis, foto Wikipedia commons

Una nueva evidencia no solo de la alteración del paisaje por los humanos sino del comportamiento animal quedó expuesta en Science. Una evidencia dramática.

Investigadores de Uppsala University en Suecia encontraron que las larvas de las percas, Perca fluviatilis, expuestas a concentraciones altas de poliestireno en su ambiente preferían comer el plástico en vez de sus presas habituales. Eran menos activas y respondían menos ante las señales de los depredadores, siendo más probable que se las comieran y menos probable que prosperaran, según el artículo.

Es la primera vez que se encuentra que un animal se alimenta preferentemente con partículas de plástico y eso preocupa”, en palabras de Peter Eklöv, coautor, en declaraciones a The Guardian.

Todas tenían acceso al zooplancton pero se mostraban muy decididas a comer solo plástico. Parece que un químico o señal física que tiene el plástico activa la respuesta en el pez”, dijo a la BBC la coautora Oona Lönnstedt.

Pareciera que creen que es un recurso altamente energético que necesitan comer en abundancia. Eso los está perjudicando.

Parece que se han documentado, desde este descubrimiento, otros casos en peces damiselas, lucios y platijas.

Los investigadores apoyan una prohibición de partículas de microplásticos, que se hallan en algunos productos de cuidado personal y otros. Evitar que lleguen a los ambientes acuáticos ayudará a que sobrevivan las especies cada vez más afectadas.

Comidas rápidas, ¿fuente de químicos nocivos?

Foto Wikipedia Commons

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Son apetitosas pero engordan y su contenido puede ayudar al desarrollo de ciertas enfermedades. Y ahora tienen otro componente negativo.

Un estudio en Environmental Health Perspectives sugiere que quienes ingieran comidas rápidas podrían estar ingiriendo los peligrosos ftalatos, unos químicos asociados negativamente a la salud, creando entre otros, desórdenes endocrinos.

No parece ser que se produzcan en el proceso de elaboración. No, se sugiere que esos químicos llegan mediante el contacto con plásticos, muchos d ellos cuales los poseen.

La exposición de las personas a esos compuestos es muy común pese a medidas para restringir su uso.

En el estudio, investigadores en salud pública de The George Washington University en Washington, D.C., analizaron información de más de 8.800 personas en una encuesta nacional de salud en la que respondían también acerca del consumo de comidas rápidas. Los participantes también suministraron muestras de orina, que fueron analizadas en busca de dos tipos de ftalatos.

Se encontró que las personas que habían ingerido más comidas rápidas el día previo tenían metabolitos de ftalatos en niveles 24 a 40 por ciento más altos que quienes no las habían consumido.

Esos químicos también han sido vinculados a un menor coeficiente intelectual en niños y a problemas reproductivos en los adultos.

Aunque son muchas las fuentes de las que provienen, que estén en las comidas rápidas, tan acostumbradas hoy por muchas personas.

Tal parece que los componentes de las comidas rápidas, como el pan, la pizza, los burritos y otros son los grandes contribuyentes a la ingestión de los químicos al estar en contacto con las bolsas plásticas de los empaques o los tubos de PVC usados en el procesamiento. También podrían provenir de los guantes de plástico de los operarios procesadores de alimentos.

El estudio, valga aclarar, es de asociación, pero falta definir con claridad si los residuos hallados en las muestras son efectivamente de las comidas rápidas.

Curiosidades de la ciencia

Carrera de veleros. Los veleros espaciales eran una vieja idea. Son veleros movidos por el Sol, que se despliegan con distintos fines en el espacio. El año pasado los japoneses lanzaron uno. Luego la Nasa envió este año su primer velero solar, no mayor de una tajada de pan, el cual se puede observar, en el sitio y las condiciones correctas, desde la superficie terrestre en las noches. La privada Sociedad Planetaria espera lanzar su velero en 2012. Cuando se perfeccionen, esta clase de naves-satélites podrán realizar diferentes misiones, desde estudiar al Sol más de cerca, retirar basura espacial o monitorear el clima encima de los polos. También podrían emprender un viaje interestelar. Curioso.

Peligrosa alianza. Un nuevo estudio confirmó que el bisfenol A, ingrediente activo de algunos plásticos y empaques de alimentos, puede desencadenar cambios en genes relacionados con la respuesta hormonal. Los investigadores recogieron muestras de sangre y orina de 96 hombres. A medida que los marcadores de la exposición al BPA (bisfenol) subía, la probabilidad de que los genes que responden al estrógeno fueran activados en la sangre también se incrementaba, según el reporte en Environmental Healh Perspectives. La conclusión es que el BPA es activo en humanos y que las asociaciones con las señales hormonales y desórdenes relacionados son plausibles biológicamente. Da miedo. Pero curioso.

Influenza a raya. La diferencia entre quienes caen enfermos por la influenza y quienes no son afectados por el virus puede estar en sus genes: en la reacción del sistema inmunitario según estudio en Plos Genetics. Tal parece que una fuerte reacción libera químicos inflamatorios que conducen a la enfermedad, mientras que una reacción opuesta pero igualmente fuerte produce compuestos antiinflamatorios que combaten el virus. Curioso.

Un químico que hace perder la masculinidad

Si su hijo actúa como raro… bueno, quién sabe.

Un estudio de la Universidad de Missouri encontró que el polémico químico bisfenol A hace que una especie de ratones actúan de manera poco masculina y se comporten como hembras en sus habilidades de navegación espacial.

Para estos investigadores, la exposición al BPA (como se le conoce) durante el desarrollo humano podría ser nocivo para los rasgos cognoscitivos y conductuales únicos de cada sexo e importantes en la reproducción.

En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Drogas sólo ha expresado hasta ahora algo de preocupación por ese químico y otros países como Japón y Canadá han considerado prohibirlo, pero los científicos no se ponen de acuerdo sobre sus efectos.

“Los ratones expuestos en el estudio parecían normales; no se nota nada malo con ellos. Pero en realidad son muy diferentes”, expresó Cheryl Rosenfeld, del College of Veterinary Medicine en esa universidad.

“Las hembras no se quieren aparear con los ratones expuestos al BPA, que se comportan peor en tareas de navegación espacial que responden por su capacidad para hallar pareja femenina en su medio natural”.

El estudio pone las bases para que se examine cómo el BPA podría actuar diferencialmente en los patrones cognitivos y de comportamiento de los chicos versus las chicas.

En la investigación hembras fueron alimentadas con dietas suplementadas con BPA dos semanas antes de parir y durante la lactancia. A las madres se les suministró una dosis que la Administración de Drogas considera no tóxica y segura para que tomen las madres. A los 25 días los ratoncitos fueron puestos en una dieta sin BPA y se examinó su conducta cuando se convirtieron en adultos.

Ya sexualmente maduros se les examinó la capacidad de moverse en un laberinto hasta estar seguros. Esta capacidad es importante para ellos porque les permite hallar parejas dispersas en su medio natural.

Las hembras no tienen que buscar machos, por lo que su habilidad para navegar en su medio no fue reforzada por la evolución.

Ratones machos que fueron expuestos al BPA temprano en su desarrollo, no hallaron nunca la salida, mientras los no expuestos siempre la hallaron.

Los no tratados aprendieron pronto la aproximación más directa, mientras que los expuestos parecían emplear una estrategia de ensayo y error.

El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

El BPA es usado principalmente en la fabricación de plásticos y es un monómero clave en la producción de la resina epoxi.

¡Niñas entran a la pubertad a los 7 años!

Algo está sucediendo. No es en Colombia, pero… Hoy, el doble de niñas de 7 años que hace una década, están llegando a la pubertad en Estados Unidos.
“Encontrar que las niñas están comenzando del desarrollo de los senos temprano y más temprano es muy preocupante”, dijo Marcia Herman-Giddens, de la Universidad de Norte de Carolina, quien había desarrollado un primer estudio en 1997. ¿Qué está sucediendo? “Para tener tal cambio en tan corto tiempo, tiene que ser el medio ambiente”, agregó.
Un nuevo estudio con 1.200 chicas en tres ciudades de Estados Unidos mostró que el 10,4 por ciento de las blancas de 7 años tenían desarrollo de senos relacionado con el inicio de la pubertad, comparado con 5 por ciento en 1997.
La proporción de niñas negras, sin embargo, decreció un poco, del 48 al 43 por ciento de las de 8 años que están entrando en la pubertad.
Frank Biro, del Cincinnati Children’s Hospital Medical Center en Ohio, líder del nuevo estudio, consideró que “parte de este incremento se debe al aumento del sobrepeso en las niñas”.
Las hormonas liberadas por las células con grasa adicional podría estar incidiendo. Su grupo está chequeando también muestras de sangre y orina para detectar químicos que imiten el estrógeno, por ejemplo provenientes de plásticos en el ambiente, o de la soya en la dieta.