Los cubiertos cambian el sabor de los alimentos

No es por incomodidad o no. Es por puro sabor. Los cubiertos con los que usted coma, cambian el sabor del alimento. Sean de plástico o de metal le dan su toque, tal cual hace un chef.

Si quiere que la comida sea más sana, no solo reduzca la sal. Trate de servirla con un cuchillo.

Los cubiertos pueden hacer que la comida agradable y sana sepa un poco más salada y menos saludable. Eso dice un nuevo estudio.

Así, los quesos saben más salados cuando se comen con un cuchillo y el yogur más denso cuando se come con una cuchara de plástico. El estudio fue publicado en el journal Flavour.

“Esto lo hemos ignorado, la cubiertería tiene un impacto en los alimentos que ingerimos”, dijo Charles Spence, coautor del estudio, sicólogo de la Universidad de Oxford en el Reino Unido.

Quizás este hallazgo conduzca a la elaboración de utensilios que ayuden a comer más sano, por ejemplo dándole a la persona la misma sensasión salada que obtienen de las comidas procesadas pero con menos sal.

“La idea sería usar estas pistas para reducir el contenido real de ingredientes menos saludables dando la impresion sicológica de sal o dulce sin las consecuencias negativas”, dijo a LiveScience.

Distintos estudios sugieren que el disfrute de la comida se relaciona con varios factores más allá del sabor real del plato.

Un estudio de 2011 halló que los platos blancos hacen que la comida sepa más gustosa mientras otro encontró que el chocolate caliente sabe mejor en pocillos de color naranja. Y otra investigación ha mostrado que todo, desde el precio de una botella de vino al tamaño de una taza, afecta la experiencia de comer.

En el estudio, Spence y su colega Vanessa Harrar condujeron tres experimentos donde participantes calificaban yogures, el color de los utensilios con los que los comían (la cuchara azul hacía más salado el yogur rosado, los otros colores no tenían efecto), y el sabor salado de un queso comido con tenedor, cuchara, palillo o un cuchillo (servido con este era más salado según los participantes).

¿Por qué? No se sabe. Pero a chefs e investigadores de alimentos les serviría esta información.

Escoja utensilio. Y color.

Nueva carta de comidas diarias: una revolución

No se recomienda mucha leche al día, tampoco más de un jugo y más bien poca papa

Muy poca carne roja y nada de carnes procesadas es otra recomendación

 

Comer más sano puede ser posible si se sigue el Plato de la Comida Saludable que acaban de presentar expertos de la escuela de salud pública de Harvard, un plato basado en la mejor evidencia científica disponible y provee a los consumidores con la información que necesitan para elegir lo que afecta profundamente su salud y bienestar, dijo Walter Willett, profesor y jefe del Departamento de Nutrición.

El nuevo plato deja de lado ciertas creencias recomendadas por distintas publicaciones, entre ellas la guía MyPlate del gobierno de Estados Unidos.

El plato oficial no dice que los granos integrales son mejores que los procesados; no indica que algunos alimentos con muchas proteínas como pescado, pollo, leguminosas y nueces son más saludables que las carnes rojas y las procesadas; recomienda leche en cada comida, pero hay poca evidencia de que ayude contra la osteoporosis y su ingestión sí puede resultar dañina; no menciona las grasas benéficas; no dice nada de las bebidas con azúcar. La nueva guía le recuerda a la gente que debe mantenerse activa, un factor importante para controlar el peso.

El Plato de Comida Saludable está basado en evidencias científicas que muestran que una dieta con base en vegetales, granos integrales, grasas saludables y proteínas sanas disminuye el riesgo de ganar peso y de enfermedad crónica.

Se pretende que la guía sea usada por adultos y sus hijos en casa o en un restaurante, como forma de alimentarse sanamente, dijo Eric Rimm, profesor de Epidemiología y Nutrición.

El plato recomienda, por ejemplo:

Vegetales: coma en abundancia y con variedad; mientras más, mejor. Recomienda bajo consumo de papas pues tiene efecto sobre el azúcar en la sangre tal como los dulces y los granos procesados. Al final, derivan en sentir más hambre y comer de más, ganar peso en el largo plazo y desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades del corazón y otros desórdenes crónicos.

Frutas: elija un amplio abanico diario.

Granos integrales: elija avena, pan de trigo integral, arroz dorado.

Proteínas saludables: escoja pescado, pollo, leguminosas o nueces, que tienen nutrientes saludables. Limite el consumo de carnes rojas y evite las procesadas pues incluso una pequeña cantidad de manera regular aumenta el riesgo de enfermedad del corazón, diabetes tipo 2, cáncer de colon y sobrepeso.

Aceites sanos: utilice oliva, canola o aceites vegetales al cocinar, en ensaladas, pues reducen el colesterol malo y son buenos para el corazón. Limite la mantequilla y evite las grasas trans.

Agua: beba agua, té o café (con poca o sin azúcar). Limite la leche y sus derivados a 2 porciones al día. También limite el juego: un pequeño vaso diarios y evite las bebidas azucaradas.

Los tamaños de las secciones sugieren proporciones relativamente aproximadas de cada uno de los grupos de alimentos. No se basan en una cantidad específica de calorías y no están dirigidas a prescribir determinadas calorías a comidas por día, pues esos números varían de persona en persona

“Uno de los campos más importantes de la ciencia médica en los pasados 50 años es la investigación que muestra cómo nuestra salud es afectada poderosamente por lo que comemos. Saber qué comidas ingerir y en qué proporciones es crucial para la salud”, recordó Anthony Komaroff, profesor de Medicina en esa escuela.