Poniéndole la cascarita a la contaminación

Si se acaba de comer un banano, piense qué hará con la cáscara. O para qué sirve.

Al nutrido número de usos de esa cáscara, que van desde el brillo de la cubertería hasta cuero para zapatos, los científicos acaban de agregarle otro.

Se trata de la purificación del agua contaminada potencialmente con metales tóxicos. Su reporte, que concluye que las cáscaras funcionan mejor que una red de otros materiales purificadores, aparece en el journal Industrial & Engineering Chemistry Research.

Gustavo Castro y colegas notaron que los procesos de minería, la escorrentía de las granjas y los desperdicios industriales pueden llevar metales pesados como plomo y cobre a las corrientes de agua. Los métodos actuales de remoción son caros y algunas sustancias utilizadas son igualmente tóxicas.

Estudios previos han mostrado que algunos desperdicios de plantas, como las fibras del coco y las cáscaras del maní pueden remover esas toxinas. En su estudio los investigadores querían ver si la cáscara de banano cortada también actuaba en la limpieza del agua.

Eso fue lo que efectivamente hallaron. La limpieza fue mucho mejor que con otros materiales. Un aparato purificador hecho con esas cáscaras puede ser usado hasta 11 veces sin perder su propiedad atrayente de metales.

Una opción llamativa, dado el poco costo de las cáscara y porque no tienen que ser modificadas químicamente para trabajar.

Ojo con la cáscara.

Labiales con plomo: ¿peligrosos?

Un estudio encontró que los niveles de plomo de muchos labiales son superiores a los que Campaign for Safe Cosmetics, un grupo defensor del consumidor, informó en 2007
Realizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos y publicado en el Journal of Cosmetic Science, se valió de técnicas nuevas para determinar los niveles de plomo.
A pesar de los hallazgos, la agencia reiteró su posición sobre el asunto.
“El lápiz de labios es un producto destinado al uso tópico, y solo se ingiere de manera incidental y en cantidades muy pequeñas”, señaló Stephanie Kwisnek, vocera de la FDA. “La FDA no considera que los niveles de plomo hallados en las barras de labios supongan una preocupación de seguridad. La FDA también anota que los niveles de plomo que halló son inferiores a los límites recomendados por otras autoridades sanitarias en cuanto al plomo en los cosméticos, como el lápiz de labios”.
El Personal Care Products Council, que representa a la industria de cosméticos y productos para el cuidado personal, estuvo de acuerdo.
“La [FDA]… halló que los niveles de plomo presentes son seguros y están muy por debajo de los límites que recomiendan las autoridades de regulación y sanitarias internacionales”, aseguró en una declaración. “Los consumidores que usan lápiz de labios ingieren una fracción diminuta de lo que se aplican y buena parte del plomo ingerido en esa diminuta fracción no está disponible biológicamente porque está atrapado en partículas más grandes y excretado por el organismo”.
Un experto en medicina estuvo de acuerdo en que los niveles siguen siendo bajos, pero se preguntó si podían llevar a la acumulación de cantidades tóxicas, sobre todo en fetos y bebés.
“Si uno se pone esto en la boca todos los días, en las de los niños pequeños o si está embarazada, ¿se acumula esta pequeña cantidad de plomo con el tiempo de manera que llegue a afectar a bebés, fetos y niños pequeños significativamente?, se preguntó Sean Palfrey, profesor de pediatría y salud pública de la Universidad de Boston, director médico a la vez del Programa de prevención del envenenamiento por plomo de esa ciudad.
“Es poco probable que perjudiquen a la mayoría de los niños, aunque podrían, así que, ¿para qué hacerlo?”, agregó.
Este nuevo estudio evaluó los niveles de plomo en 22 barras de labios distintas, todas en tonos de rojo.
Según la Campaign for Safe Cosmetics, el nivel promedio de plomo hallado en las barras de labios, 1.7 partes por millón, es más de diez veces superior al estándar impuesto para los dulces.