Un dinosaurio a lo batman

Cortesía Nature

Un dinosaurio, vaya y venga. Un murciélago… también. ¿Pero un dinosaurio murciélago? Bueno, veamos…

En China desenterraron los restos de un pequeño dinosaurio y los investigadores se llevaron una sorpresa: el fósil mostraba unas membranas, como las alas de un murciélago.

No era uno de esos dinosaurios gigantes que dominaron su mundo. No: medía solo 13 centímetros.

La membrana se extendía desde el hueso de la muñeca, lo que habría ayudado a mantener posición durante su uso. ¿Pero para qué las usaba? ¿Volaba?

El hallazgo fue presentado en la revista Nature.

A los investigadores, encabezados por Xing Xu, paleontólogo, les llamó la atención la forma como estaba ligada la membrana al hueso, primera vez que se ve esa estructura en dinosaurios.

La nueva especie, que vivió hace cerca de 160 millones de años, ha sido llamada Yi qi, que en mandarino significa ala extraña.

Xu y colegas estiman que la envergadura de la criatura era de unos 60 centímetros y pesaba alrededor de 380 gramos.

“Es uno de los animales más extraños que he visto en el registro fósil en muchos años”, dijo Thomas Holz, paleontólogo de la Universidad de Maryland. “Genera más dudas de las que resuelve”.

De todas maneras, como es el único individuo que se ha descubierto, es difícil saber si se deslizaba, movía sus alas o alternaba esas dos posiciones, como hacen algunos murciélagos hoy y aves como los pájaros carpinteros y gorriones.

Si Yi qi andaba por el aire, debería pasar la mayor parte del tiempo planeando, no aleteando, dice el grupo. La forma de las alas en el hueso no le permitiría aletear mucho y sus músculos parecen débiles.

Y las plumas que tenía eran fijas, no las versátiles de las aves de hoy.

Así extraviaron su pene las aves

Los patos son de los que tienen falo

El 95% de las especies de aves han perdido durante la evolución la capacidad de desarrollar una estructura peneana capaz de lograr la penetración, por lo que deben frotar una pequeña abertura llamada cloaca, en lo que se conoce como el beso cloacal.

Ahora, investigadores reportaron en Current Biology la identificación de un gen responsable de la pérdida del falo aviar.

Martin Cohn, biólogo de la Universidad de Florida y autor principal del estudio dijo a Nature que su equipo esperaba hallar que aves que habían perdido el falo habían perdido genes que incidían en su crecimiento. En vez de ello, tras comparar aquellos con los que tienen pene, encontraron que los que carecían de él poseían todos los genes requeridos para un falo, pero estaban expresando un gen, el Bmp4, que causaba muerte celular programada de las células del falo durante el desarrollo.

Cuando el gen fue bloqueado las estructuras no se reducían y al lograr la producción del gen el crecimiento del falo se detenía en patos, una de las aves que junto a los gansos sí tienen penetración para la inseminación.

El hallazgo ayuda a explicar porqué muchas especies perdieron el falo en su evolución. El Bmp4 desempeña un rol clave en la evolución de características importantes en las aves, como picos, plumas y falta de dientes.

Es posible que las aves perdieran sus falos como un efecto colateral de la evolución de otro rasgo.

Otra hipótesis es que la selección sexual fue la causante, pues las hembras pueden querer aparearse más con machos sin falo pues así podrían controlar mejor cuáles machos serían los padres de sus hijos.

¿Tenían plumas todos los dinosaurios?

¡Muchas plumas! ¿Cambiaría nuestra percepción de los míticos dinosaurios si supiéramos que andaban con plumas?

El caso es que se descubrió una especie de dinosaurio que podría cambiar nuestra perepción.

El fósil de Sciurumimus albersdoerferi, que vivió hace 150 millones de años provee la primera evidencia, según los autores del estudio, de que los dinosaurios terópodos con plumas no están emparentados con las aves, como siempre se ha creído.

El fósil fue descrito en un paper en Proceedings of the National Academy of Sciences esta semana.

“Es un hallazgo sorprendente de dinosaurio emplumado en la misma formación (geológicas) donde hace 150 años se halló el primer dinosaurio con plumas, un Archaeopteryx”, dijo Mark Norell del American Museum of Natural History y uno de los autores de la investigación.

Los terópodos son bípedos, en su mayoría carnívoros. En años recientes se han encontrado varias especies de terópodos con plumas, pero este es el único terópodo clasificado en los coelurosaurios, un grupo diverso que incluye el T. rex y aves. Sciurumimus, identificado como megalosaurio nota coelusaurio, es la primera excepción a la regla.

Se sitúa muy adentro del árbol evolutivo de los terópodos, lo que sugiere que las especies que se derivaron de él tendrían características similares.

“Todos los dinosaurios depredadores conocidos hasta ahora representan parientes cercanos de las aves. Sciurumimus está hacia la base del árbol de los dinosauros y esto indicaría que todos los dinosaurios depredadores tenían plumas”, dijo Oliver Rauhut, paleontólogo alemán que participó en el estudio del fósil hallado al norte de Bavaria.

El espécimen hallado es de solo 60 centímetros, un individuo juvenil. Los megalosaurios adultos alcanzaban hasta 6 metros y pesaban una tonelada al menos. Este se alimentaba posiblemente de insectos y pequeñas presas, como evidencian sus dientes y mandíbula.

Foto del pequeño dinosaurio de plumas cortesía Jura Museum Eichstatt

Hay hombres igualitos a un pavo real. Y ellas lo saben…

¿En qué se parecen un pavo real y un hombre?

Aunque no lo crea, tienen su parecido. No todos, pero sí algunos.

Cuando un hombre gasta para que lo vean y compra alrtículos lujosos como un… Porsche es porque tiene un deseo de conquistar alguna chica para llevarla a la cama. Sí. Y ellas lo saben y pueden hasta aceptarlo.

Fue eso lo que halló un estudio de las universidades Rice, Texas-San Antonio y Minnesota, titulado “Pavos Reales, Posches y Thorstein Veblen: Consumo Presuntuoso como un Sistema de Señales Sexuales” y que se hizo con 1.000 personas. Se publicó en el Journal of Personality and Social Psychology. (Thorstein fue un sociólogo estadounidense crítico de la evolución y la sociedad de ese país).

Pero bueno, el cuento es este: la investigación sugiere que productos vistosos, como un Porsche, “puede cumplir la misma función para algunos hombres que las grandes y coloridas plumas de los pavos”, dijo Jill Sundie, de Texas, una de las autoras.

Así como estas aves despliegan sus colas ante potenciales parejas, los hombres pueden exhibir ciertos artículos o productos vistosos para encantar potenciales parejas. No todos escogen esa estrategia, sólo aquellos interesados en relaciones sexuales pasajeras con mujeres.

“Conducen coches coloridos”, complementó Vladas Griskevicius, coautor.

Las mujeres, se encontró, encuentran más deseable a un hombre que adquiere un coche lujoso que a uno que adquiere algo no lujoso, como un Honda Civic. Sin embargo, hay algo diferente: aunque ellas encuentran al primero como más deseable para una cita pasajera, no es el que más desean como compañero permanente. A todas luces comprenden que está interesado sólo en sexo sin compromisos.

“Para una relación duradera, poseer un auto lujoso o uno económico no hace diferencia”, explicó Daniel Beal, profesor de Psicología en Rice.

Muchos hombres creerían que poseer y exhibir productos lujosos los hace más atractivos, pero podrían estar enviando el mensaje equivocado.

Aunque han sido asociadas a la cultura occidental, las formas extremas de exhibiciones vistosas se hallan en distintas culturas alrededor del globo y de la historia.

Las mujeres, por su parte, no gastan llamando la atención para atraer hombres. Lógico que gastan mucho dinero en cosas caras, pero “la búsqueda de un romance no es lo que mueve su conducta, a diferencia de algunos hombres”.

Los cuervos no sacan los ojos, sino las larvas

Como las tenemos ahí a la mano, no pensamos en ello. Desarrollar la capacidad de elaborar herramientas es todo un suceso para la especie que lo logra. Eso ayudó, indudablemente, a la transformación de los humanos. Hoy no podemos vivir sin ellas. Tenemos tantas que si cayéramos en una isla desierta sin ninguna, seríamos unos inútiles.

Los cuervos de Nueva Caledonia utilizan palos para sacar la larva de escarabajos de los troncos de árboles podridos.

Les toma mucho tiempo y práctica, pero la recompensa es el alto contenido nutricional de las larvas, reportaron científicos en un artículo en Science.

El uso de herramientas no es común en el mundo animal y sus orígenes evolutivos han sido difíciles de estudiar. Por eso, investigadores se han interesado en los cuervos salvajes de Nueva Caledonia en el Pacífico Sur. Estudios previos habían mostrado que este tipo de uso de herramientas es la manera principal con la que tienen acceso a las larvas, lo cual requiere una habilidad considerable que las aves jóvenes deben adquirir, y que lleva tiempo, incluso para las adultas, adeptas a ellas.

Christian Rutz y colegas investigaron los beneficios de utilizar herramientas al analizar cómo contribuyeron es larvas a las dietas individuales de los cuervos. Con datos isotópicos de las plumas y la sangre de los cuervos salvajes, estimaron cuánto dependían de la búsqueda asistida por herramientas. Y con un modelo estimaron qué tanta energía les proporcionaron estas.

Los resultados muestran que tan solo unas cuantas larvas pueden satisfacer los requerimientos de energía diarios, subrayando las recompensas disponibles para hábiles usuarios de herramientas y sus crías.

La foto cortesía Science.

El pingüino no era como lo pintan

Olvídese. No siempre lo que fue seguirá siendo. Y lo que es, quizás dejará de serlo al evocar el pasado.

¿En qué piensa cuando le mencionan un pingüino? En ese gracioso animal que camina como tambaleándose, vestido con un elegante frac de blanco y negro.

El pingüino no era así. No al menos hace 36 millones de años. En ese entonces tenía el doble del tamaño del, pongamos un ejemplo, el pingüino emperador. Y nada de blanco y negro. Sus plumas eran como granate y grises.

Esto se desprende de un fósil encontrado en Perú, ancestro de los pingüinos, el Inkayacu paracasensis, que medía como 1,5 metros.

“Antes de este fósil, no existía evidencia de las plumas, colores y sus patas. Teníamos preguntas y esta es una manera de comenzar a responderlas”, expresó Julia Clarke, paleontóloga de The University of Texas en Austin en la Jackson School of Geosciences y cabeza de un artículo que apareció hoy viernes en la revista Science.

El fósil revela que la forma de las plumas y aletas que han hecho de estos simpáticos animales unos expertos nadadores, evolucionaron muy temprano, mientras el color de los actuales es de reciente adquisición.

Las plumas están modificadas en su forma, densamente empaquetadas y dispuestas una encima de la otra.

Los científicos hallaron que los melanosomas (orgánulos que contienen melanina, el pigmento absorbente de la luz en los animales) eran más parecidos a las de otras aves, permitiéndoles deducir la coloración de aquellos antiguos habitantes del planeta.

Determinar el color de los animales extinguidos ayuda a conocer su ecología y conducta, expresó Jacob Vinther, de Yale University, co autor.

Este fósil fue descubierto por el estudiante peruano Ali Altamirano en la Reserva Nacional de Paracas.

Dibujo cortesía The University of Texas At Austin

La fea se acomoda con un feo

Las gorrioncitas menos atractivas tienden a no tener aspiraciones altas cuando de seleccionar pareja se trata, de acuerdo con una investigación presentada en BMC Evolutionary Biology.
Las hembras de menor calidad prefieren machos de menor calidad.
Aunque siempre se ha asumido que las hembras querrán elegir la mejor pareja posible, en términos del bienestar genético y reproductivo, Matteo Griggio y Herbert Hoy hallaron que, de hecho, las hembras poco atractivas no soñaban aparearse con un macho considerado fuera de su liga.
En términos de gorriones, para ser claros, los machos con un gran parche de plumas de colores oscuros son considerados los más atractivos. Mientras más grande el distintivo, más probable que posea el mejor territorio en dónde criar la descendencia.
Si las hembras creyeran que el tamaño es lo que importa, esos machos serían irresistibles para cualquiera.
En el experimento los científicos del Konrad Lorenz Institute for Ethology en Viena dividieron al azar 96 machos de gorriones caseros en dos grupos, aquellos con un parche promedio y otros con un parche creado artificialmente.
Al observar la conducta de 85 hembras definieron el macho preferido.
Griggio explicó que las hembras no tienen una preferencia por el tamaño, pero encontraron que las menos atractivas, esas con menos peso y condición más pobre, tenían una clara preferencia por machos de parche más pequeño o promedio. En vez de no elegir ninguno, escogían un macho poco atractivo.
Se antoja que en algunos casos se parecen a los humanos. ¿O no?

Una gran ave de cuatro alas

Si se animales raros se trata… un fósil de un dinosaurio tipo ave con cuatro alas, fue encontrado en el nordeste de China, según un artículo divulgado en la revista Nature. El ejemplar tiende un puente en el bache que existe sobre cómo ocurrió la transición de dinosaurios a las aves y revela datos sobre el origen y la evolución de las plumas.
La transición no es bien entendida debido a la carencia de suficientes registros fósiles y algunos científicos sostienen que los dinosaurios tipo ave surgieron muy tarde en el registro fósil para ser los reales ancestros de las aves.
Pero Xhing Xu y colegas describen en la revista un fósil excepcionalmente bien preservado de Anchiomis huxleyi de la provincia china de Liaoning. Plumas grandes cubren los brazos y la cola, pero también las patas, lo que sugiere que pudo existir una etapa con aves de cuatro alas en aquella transición.
Se creía que A. huxleyi era una ave primitiva, pero una inspección más detallada reveló que debería ser clasificada como un Troodontidae, un grupo de dinosaurios cercanamente relacionado con las aves.
Los autores dataron los restos en el Jurásico tardío, lo que indica que es el dinosaurio tipo ave más antiguo reportado hasta hoy, más antiguo que el Archaeopteryx, la primera ave conocida.
Concluyen que la presencia de tal especie en ese periodo del registro fósil riñe con el argumento de que ese tipo de dinosaurios apareció muy tarde para ser considerados ancestros de las aves. Dibujo cortesía Nature.
Muy interesante.