Si uno se siente débil todo le pesa más

No hay que dudarlo: la vida es más dura para unos que para otros. Y si usted es de esos que anda débil en sus relaciones sociales, se siente menos empoderado personal y socialmente, todo le pesa más.

Un nuevo estudio muestra que mientras menos poder sienta alguien que tiene, los objetos le parecerán más pesados.

Estas personas ven el mundo distinto y encuentran una tarea física más retadora que aquellos que tienen un gran sentido personal y social de poder.

Eun Hee Lee, del Departamento de Psicología de Cambridge realizó una serie de tests en los cuales los voluntarios fueron encuestados subrepticiamente sobre su propio poder social, pidiéndoseles luego levantar cajas de varios pesos y adivinar cuánto pesaban.

Aquellos que se sentían con menos poder una y otra vez percibían el peso de las cajas como más pesado que aquellos que se sentían poderosos.

Una demostración de que el poder -una construcción sicosocial relacionada con el control de los recursos- cambia la percepción de las personas sobre los objetos, y que cómo se siente uno sobre en su situación social puede influenciar cómo ve el entorno físico.

Para los investigadores la sobrestimación del peso puede ser una estrategia adaptativa ante la carencia de recursos: en una posición de bajo poder, puede ser ventajoso acercarse con cautela al mundo con el fin de preservar los recursos limitados que se poseen.

El estudio apareció en el Journal of Experimental Psychology.

Quebradores de reglas son percibidos como poderosos

Cortados con una tijera: las personas poderosas sonríen menos, interrumpen a otros y hablan más fuerte. Cuando las personas no respetan las reglas básicas de la conducta social, conducen a otros a creer que tienen poder, dice un nuevo estudio en Social Psychological and Personality Science.

Para considerar: las personas con poder tienen una experiencia del mundo muy diferente a la de los que no lo tienen. Tienen menos reglas para seguir y viven en ambientes de dinero, conocimiento y apoyo. Los que no poseen poder viven con amenazas de castigo y aceptan límites, de acuerdo con un estudio de un equipo encabezado por Gerben Van Kleef, de la Universidad de Amsterdam.

Dado que los poderosos son más libres de romper las reglas, ¿romperlas los hace más poderosos?

La gente lee acerca de un visitante en una oficina que tomó una taza de café de un empelado sin permiso o un contador que quiebra las reglas contables. Los quebradores de reglas son vistos con más control y poderosos comparados con quienes no roban el café o no rompen las reglas contables. Actuar con rudeza también lleva a la gente a ver el poder. Quienes observan un video de un hombre en un café callejero que pone sus pies en otra silla, tira la ceniza del cigarro en el piso y ordena la comida bruscamente piensan que es más probable que ese tipo tome decisiones y haga que los demás lo escuchen, que quienes ven el video de alguien muy cortés.

“Los violadores de normas son percibidos como con una capacidad de actuar a placer, dijeron los investigadores. El poder puede corromper, pero mostrar signos externos de corrupción lleva a que los demás piensen que usted es poderoso.