El ADN revela los logros académicos

Foto Departamento Educación E. U.

Foto Departamento Educación E. U.

Muéstrame tu ADN y te diré qué tan sobresaliente eres académicamente.

Eso parece desprenderse de una técnica genética de resultados desarrollada por científicos del King’s College London que predice el rendimiento académico con base en el ADN.

El estudio mostró que un marcador genético de más de 20.000 variantes de ADN explican casi 10 % de las diferencias en el logro a los 16 años de edad, un sistema más preciso que el género o la pasión por lograr las metas.

El artículo fue publicado en Molecular Psychiatry y marca un hito que podría ayudar a identificar niños que estarían en riesgo de tener dificultades del aprendizaje.

Estudios previos en mellizos han mostrado que 60 % de las diferencias en el logro educativo entre individuos se debe al ADN. Aunque parece lejos ese porcentaje del 10 % predicho en el nuevo estudio, los autores dijeron que los estudios con mellizos examinan la suma de todos los efectos genéticos, incluyendo las variantes comunes y las raras, las interacciones entre genes y de genes con el ambiente. Esos estudios por lo tanto nos dicen la influencia genética total en un rasgo en una población.

Los marcadores poligénicos estiman la influencia genética solo de variantes comunes, lo que explica las discrepancias entre las dos clases de estudios.

Como los rasgos humanos son complejos y están influenciados por miles de variantes genéticas con un efecto pequeño, es útil considerar el efecto conjunto de todas esas variantes asociadas, lo que distingue los estudios poligénicos.

El valor de los marcadores poligénicos es que permiten estimar los efectos genéticos para el logro académico o cualquier otro rasgo en el nivel individual basado solo en el ADN de la persona.

Para calcular el marcador poligénico individual se necesita información de un estudio amplio de asociación del genoma (Gwas) que detecta variantes genéticas específicas vinculadas a rasgos particulares. Algunas de esas variantes, conocidas como polimorfismos de nucleótido simple están muy relacionadas con esa características, mientras otras no.

En la investigación del King’s los científicos se basaron en Gwas de casi 10 millones de polimorfismos e identificaron 74 variantes muy asociadas con los años completados de educación. Y los años de educación son usados como medida para el logro educativo y rasgos relacionados.

¿Escogemos amigos por sus genes?

Amigos porque sí. Al analizar las diferencias genéticas entre unas 2.000 personas, James Fowler, de la Universidad de California, y Nicholas Christakis de la de Yale, hallaron que los amigos compartían cerca de un 0,1% más del ADN que el promedio con un extraño, un nivel de similitud genética esperada entre los primos cuartos.

“La mayoría de la gente no conoce sus primos cuartos, pero de algún modo entre miles de posibilidades seleccionamos como amigos las personas que se parecen más a nuestra familia”, dijo Christakis.

“Es obvio que los humanos tienden a asociarse con personas que son más similares a ellos. Esto nos da evidencia de que opera no solo a nivel de las características obvias sino en unas más sutiles, cosas que no habíamos anticipado”, opinó Matthew Jackson, profesor de Stanford citado por The Scientist.

Los datos fueron recogidos como parte del Framingham Heart Study. Los investigadores calcularon el coeficiente de parentesco de cada pareja de personas basados en 500.000 polimorfismos de nucleótido simple en el genoma. Sus resultados, que incluyeron el hecho de que los amigos tienden a tener ligeramente un mayor coeficiente de afinidad que los extraños, fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Para algunos, el estudio no tendría tanta validez. Argumentan que algunos factores importantes como la etnia y el nivel educativo, que pueden llevar a una estratificación de la población y por tanto que dos personas se hagan amigas, no fueron tenidos en cuenta.

Otros sugieren que hay otros factores que inciden en una amisad, como la asistencia a la misma iglesia, los deportes o las actividades culturales.

Un tema para debate, pero interesante esa especie de ‘olor genético’ por los amigos.

Para Fowler. “son hallazgos inusuales y eso usualmente genera críticas de los científicos. No estamos diciendo que hay genes específicos. Hablamos de características estructurales a lo largo de todo el genoma”.