El Polo Norte comenzó a correr más

Montaje del Polo Norte con la Luna encima

El cambio climático está moviendo los polos de la Tierra. Se mueven varios centímetros al año, más de lo que se creía hasta ahora.

Eso dice un estudio publicado en Geophysical Research Letters en el que investigadores de la Universidad de Texas en Austin reportaron que el aumento del derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia y la disminución de glaciares en otras regiones del globo han contribuido a que el Polo Norte se desplace unos centímetros al este cada año desde 2005.

“Es un gran cambio”, indicó Jianli Chen, principal autor del artículo.

Entre 1982 y 2005 el polo se movió del sudeste hacia el norte de Labrador, Canadá, a un ritmo de unos 2 milisegundos de arco -o casi 6 centímetros- por año. Pero en 2005 cambió el curso y comenzó a desplazarse al este hacia Groenlandia a una tasa de más de 7 milisegundos de arco por año.

Desde hace mucho se sabe que los polos geográficos de la Tierra no son fijos. En el curso de un año cambian estacionalmente según la distribución de nieve, lluvia y humedad. “Usualmente es un movimiento circular”, dijo Chen.

Mediante datos recogidos por el satélite Grace de la Nasa, Chen y colegas analizaron si la pérdida de hielo había incidido en esa aceleración.

Las sondas mellizas Grace miden cambios en el campo de gravedad de la Tierra. Se encontró que la mayor pérdida de capa helada y el aumento en el nivel del mar asociado responden por más del 90% de la variación polar desde 2005.

Cuando se pierde una masa en un punto de una esfera que gira, el eje de giro se inclina directamente hacia la posición de la pérdida, explicó Erik Ivins, geofísico de la Nasa. Eso fue lo que observaron Chen y colegas en el caso de Groenlandia.

Llegamos a las 400 pmm de CO2

Sí: el 9 de mayo quedará registrado como el día en que la concentración de CO2 en la atmósfera pasó la barrera de las 400 partes por millón. El Observatorio de Mauna Loa entregó el dato de ese día: 400,03.

Sería una cifra más de todas las que se manejan en el medio ambiente, pero no, es más que diciente: es la primera vez en más de 3 millones de años que se llega a tal concentración, una concentración que tiene que ver con el efecto invernadero y el continuo calentamiento del planeta.

Por casualidad tal vez, la revista Science publicó el jueves 9 también un estudio en el que científicos analizaron un gran núcleo de sedimento en el Ártico y encontraron que de hace 3,6 a 2,2 millones de años el área alrededor del Polo Norte era más caliente y húmeda que hoy.

Lo llamativo es que en ese entonces la concentración de CO2 en la atmósfera estaba entre las 380 y 450 partes por millón.

O sea: grandes cambios están por venir de continuar la tendencia a mayor concentración de gases de invernadero en la atmósfera, algo que parece seguro: pese a acuerdos internacionales y conversaciones sobre reducción de emisiones, el nivel ha seguido al alza.

Mi selección: 10 hechos científicos de la semana

1. Adiós a un servidor

El observatorio espacial Heschel, de la Agencia Espacial Europea, cerró sus ojos esta semana luego de 3 años de andar dedicado a observar el frío universo. Lanzado en mayo de 2009, el martes se agotó el refrigerante, 2.300 litros de helio líquido, que permitían mantener los instrumentos en el cero absoluto. La confirmación de su muerte, que estaba prevista, provino de la estación terrestre en Australia occidental, que comprobó un aumento exagerado en la temperatura de todos los equipos. En su vida hizo más de 35.000 observaciones durante más de 25.000 horas de valiosos datos científicos en 600 programas.

En la foto de ESA, el observatorio contra la región Vela C de formación estelar.

2. El extraño insecto que voló

Durante las primeras horas de una mañana el verano pasado en el laboratorio de robótica de Harvard, un insecto alzó vuelo. De la mitad del tamaño de un clip para papeles y con un peso menor a 1/10 de gramo, se elevó varios centímetros, se detuvo un momento, batió sus alas y se desplazó por el cuarto. El primer insecto-robot probado con éxito, cuyo logro apenas acaba de divulgar el estudiante Pakpong Chirattanamon. Fue culminación de más de una década de esfuerzos de diversos científicos. El reporte se publicó en Science.

3. Una molécula que nos envejece

La región del cerebro que controla el crecimiento, la reproducción y el metabolismo también inicia el proceso de envejecimiento según un estudio publicado en Nature, un hallazgo que podría conducir a tratamientos para enfermedades relacionadas con el envejecimiento, permitiendo quizás que las personas vivan más.

Dongsheng Cai, fisiólogo del Albert Einstein College of Medicine en Nueva York y colegas rastrearon en el cerebro de ratones la actividad de NF-kB, una molécula que controla la transcripción de ADN y participa en la inflamación y la respuesta del cuerpo al estrés.

Encontraron que la molécula es más activa en el hipotálamo cuando el ratón se hace mayor.

Exámenes posteriores sugieren que esa actividad ayuda a determinar cuándo los ratones exhiben señales de envejecimiento.

4. Otro virus que brinca

Más de 126 casos confirmados en China y 26 muertes tiene a su cargo hoy el virus de la influencia aviar H7N9, cuya transmisión se ha dado de animal a humano aunque no se descarta que algún caso haya sido entre personas. Tampoco se tiene mucha claridad sobre el origen de la virulenta cepa que por ahora está confinada a ese país asiático pero que ha generado la alerta de la Organización Mundial de la Salud. Los rasgos genéticos del virus fueron puestos en internet por los científicos chinos para el estudio de la comunidad científica internacional.

5. Un mal regreso al pasado

Hace más de 3 millones de años que la Tierra no tenía las concentraciones de dióxido de carbono que exhibe hoy: casi 400 partes por millón de acuerdo con el Observatorio de Mauna Loa, una revelación conocida mientras en Bonn delegados de 160 países trataban de allanar el camino hacia un pacto que permita poner en cintura las emisiones de gases de invernadero. Al comienzo de la revolución industrial la concentración era de 280, lo que muestra la incidencia que hemos tenido los humanos en su crecimiento.

6. Anti, sí anti-materia, anti-gravedad

En un artículo en Nature Communications físicos de la Universidad de California en Berkeley y colegas del experimento Alfa en el CERN -Gran Colisionador de Partículas- reportaron la primera medición directa del efecto de la gravedad en la antimateria, específicamente en un antihidrógeno en caída libre. Aunque aún no es definitiva .la incertidumbre es 100 veces la medida esperada- el experimento el camino hacia una respuesta definitiva a la pregunta fundamental de si la materia cae hacia arriba o hacia abajo.

7. Choque esos dos

A la lista creciente de exoplanetas hay que sumarle otros dos hallados con el observatorio espacial Kepler, el espectrógrafo de alta precisión Harps-N del ESO y el espectrógrafo Sophie. Se trata de KOI-200 y del KOI-889-b. KOI: es Kepler Object of Interest. Ambos tienen cerca de la masa de Júpiter y órbitas excéntricas de menos de 10 días, residiendo muy cerca de sus estrellas. A la fecha se conocen 884 planetas extrasolares en 692 sistemas planetarios.

8. Si por acá llueve…

No es sencillo imaginarse un huracán 20 veces el tamaño de esos mortíferos que vemos en la temporada de huracanes en el Caribe. Bueno, la sonda Cassini que hace años transita por el sistema de Saturno encontró uno en el planeta de los anillos. Detectó un vórtice como esos asociados al tiempo dentro de un misterioso chorro con patrón hexagonal en el polo norte. Cuando Cassini llegó a Saturno en 2004 el invierno no dejaba ver, pero ahora, tras el equinoccio saturniano de 2009, hay más luz y pudo detectar la tormenta.

9. Esto se nos dañó

Un estudio publicado el viernes en Geophysical Resaerch Letters reveló cómo el calentamiento global con el aumento de las concentraciones de dióxido de carbono cambiará los patrones climáticos y provocará más fenómenos extremos como sequías y precipitaciones. Por cada 0,5°C que aumente la temperatura la lluvia fuerte en el planeta aumentará 3,9% y la más ligera 1%, lo que no son buenas noticias.

10. Se deja ver 105 años después

Dicen que solo mató una persona en 1908 pero devastó más de 2.000 kilómetros cuadrados: el impacto de Tunguska en remota zona de Siberia, que se cree se debió a un meteorito pero que al no encontrarse restos algunos optaban por una explicación algo llamativa: el coletazo de un cometa. Dada la lejanía y las dificultades en las comunicaciones, como la convulsión sociopolítica en Rusia una comisión llegó al lugar varios lustros después. Ahora el jueves científicos anunciaron haber descubierto posibles fragmentos del meteorito. La publicación se hizo en MIT Technology Review y demandará estudios adicionales. ¿Principio del fin del misterio?

¿Cuánto se han desplazado los polos de la Tierra?

Una expedición inició ayer la medición en la Antártica

 

Nada es eterno en el mundo: dos científicos iniciaron ayer un viaje a la Antártica para continuar con una tradición que lleva 100 años; registrar el campo magnético de la Tierra, un registro que comenzó el explorador británico Robert Scott al comienzo de su mortal expedición al Polo Sur.

¿Para qué mantener la tradición? Este registro es necesario dado que los polos magnéticos se desplazan debido a la compleja circulación de los fluidos de la corteza exterior del planeta. Durante el siglo pasado, ambos polos magnéticos se han estado moviendo al noroeste: el Polo Norte de Canadá hacia Siberia a un ritmo de 60 kilómetros por año, y el Polo Sur hacia Australia a unos 10 a 15 kilómetros anuales.

“Es un ritmo sorprendente”, dijo en Nature Stewart Bernie, del GNS Science en Avalon, uno de los dos científicos que inició el viaje ayer.

Se cree que este movimiento sea un rasgo normal de la oscilación magnética de la Tierra y podría cambiar en cualquier momento.

Las mediciones precisas sobre el terreno de ese campo magnético se usan para ayudar a calibrar las medidas de satélites y los modelos globales de información, tal como el World Magnetic Model, que es utilizado por la Otan y los departamentos nacionales de defensa. Este modelo se actualiza cada 5 años. La actual versión va hasta 2014.

Unos 100 observatorios alrededor del globo toman las mediciones de manera regular, y las naciones las complementan con trabajo de campo: Nueva Zelanda, por ejemplo, ha tomado sus medidas en el campamento de Scott en la Antártica cada 5 años desde 1957, el sitio más inhóspito donde se hacen las mediciones.

Tony Hurst y Bennie tomarán los datos en dos sitios, el primero en Lake Vanda en los valles secos de la Antártica, donde casi nunca cae nieve. “Es un escenario increíble, donde no hay suelo solo rocas y piedras y focas momificadas”, dijo Hurst, quien ya estuvo allí.

Luego visitarán Cape Evans, donde el campamento de Scott aún existe.

Un teodolito magnético les permitirá medir el ángulo del campo magnético, tanto paralelo como perpendicular al piso, este último llamado dip (inclinación), es 90 grados hacia el polo mismo donde las líneas del campo magnético van derecho hacia el piso.

El campo magnético del planeta ha estado declinando desde los años 1800, quizás por coincidencia o quizás como precursor de un cambio de los polos de acá a unos miles de años.

La medición toma alrededor de una hora, pero lo harán todo el día debido a la leve oscilación por la rotación de la Tierra y el efecto del Sol.

Aunque los satélites pueden realizar la medición, solo unos pocos son capaces.

Las mediciones sobre el piso, recuerda Hurt, son sin embargo muy importantes por la necesidad de calibrar los satélites.

En la foto, el campamento de Scott en la Antártica. Cortesía NGS