Cae nieve sobre Marte

Solo en dos planetas cae nieve: en la Tierra y… ¡en Marte! Eso es lo que acaba de mostrar la información enviada por la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de acuerdo con la Nasa.

Pero no es una nieve como la que cae en nuestro planeta sobre las regiones de latitudes altas. No: son cosos de nieve de ‘hielo seco’, por llamarlo de una manera, porque se trata de copos de dióxido de carbono.

El CO2 congelado requiere temperaturas de –125° C, mucho menos de lo que requiere el agua para congelarse.

El hallazgo recuerda que aunque ciertas regiones marcianas semejan la Tierra, en resumidas cuenta el planeta rojo es muy distinto.

El reporte fue publicado en el Journal of Geophysical Research.

“Estas son las primeras detecciones de nubes de nieve de dióxido de carbono”, dijo Paul Hayne, autor principal del artículo, científico del Jet Propulsion Laboratory en Pasadena, Estados Unidos.

“Establecimos con certeza que las nubes están compuestas de dióxido de carbono y son lo suficientemente gruesas para producir acumulación de nieve en la superficie”, dijo.

La nieve cae en el polo sur marciano durante el invierno. La presencia de hielo de dióxido de carbono en las capas polares del sur se conoció hace décadas. Y la misión Phoenix Lander observó en 2008 nieve de agua cayendo sobre el polo norte.

Hayne y los seis coautores analizaron los datos al analizar las nubes sobre y al lado del Mars Climate Sounder, uno de los seis instrumentos de aquella sonda. Este grabó el brillo en 9 bandas de luz visible e infrarroja para examinar partículas y gases en la atmósfera marciana.

El análisis provino de datos tomados en 2006-2007, identificándose una nube alta de dióxido de carbono, de unos 500 kilómetros de diámetro, persistentes sobre el polo y otras más pequeñas y menos duraderas en latitudes de 70 a 80 grados sur.

“Una evidencia para la nieve es que las partículas de hielo de dióxido de carbono en las nubes son lo suficientemente grandes para caer al piso durante la permanencia de las nueves”, dijo David Kass, del JPL, coautor. “Otra provino de las observaciones cuando el instrumento es dirigido hacia el horizonte. El espectro de las nubes vistas de ese ángulo es de partículas de hielo de dióxido de carbono y se extienden hasta la superficie.

La capa residual de hielo del polo sur marciano es el único lugar del planeta rojo donde el dióxido de carbono congelado se mantiene durante todo el año.

Mapa cortesía Nasa/JPL

¿Cuánto se han desplazado los polos de la Tierra?

Una expedición inició ayer la medición en la Antártica

 

Nada es eterno en el mundo: dos científicos iniciaron ayer un viaje a la Antártica para continuar con una tradición que lleva 100 años; registrar el campo magnético de la Tierra, un registro que comenzó el explorador británico Robert Scott al comienzo de su mortal expedición al Polo Sur.

¿Para qué mantener la tradición? Este registro es necesario dado que los polos magnéticos se desplazan debido a la compleja circulación de los fluidos de la corteza exterior del planeta. Durante el siglo pasado, ambos polos magnéticos se han estado moviendo al noroeste: el Polo Norte de Canadá hacia Siberia a un ritmo de 60 kilómetros por año, y el Polo Sur hacia Australia a unos 10 a 15 kilómetros anuales.

“Es un ritmo sorprendente”, dijo en Nature Stewart Bernie, del GNS Science en Avalon, uno de los dos científicos que inició el viaje ayer.

Se cree que este movimiento sea un rasgo normal de la oscilación magnética de la Tierra y podría cambiar en cualquier momento.

Las mediciones precisas sobre el terreno de ese campo magnético se usan para ayudar a calibrar las medidas de satélites y los modelos globales de información, tal como el World Magnetic Model, que es utilizado por la Otan y los departamentos nacionales de defensa. Este modelo se actualiza cada 5 años. La actual versión va hasta 2014.

Unos 100 observatorios alrededor del globo toman las mediciones de manera regular, y las naciones las complementan con trabajo de campo: Nueva Zelanda, por ejemplo, ha tomado sus medidas en el campamento de Scott en la Antártica cada 5 años desde 1957, el sitio más inhóspito donde se hacen las mediciones.

Tony Hurst y Bennie tomarán los datos en dos sitios, el primero en Lake Vanda en los valles secos de la Antártica, donde casi nunca cae nieve. “Es un escenario increíble, donde no hay suelo solo rocas y piedras y focas momificadas”, dijo Hurst, quien ya estuvo allí.

Luego visitarán Cape Evans, donde el campamento de Scott aún existe.

Un teodolito magnético les permitirá medir el ángulo del campo magnético, tanto paralelo como perpendicular al piso, este último llamado dip (inclinación), es 90 grados hacia el polo mismo donde las líneas del campo magnético van derecho hacia el piso.

El campo magnético del planeta ha estado declinando desde los años 1800, quizás por coincidencia o quizás como precursor de un cambio de los polos de acá a unos miles de años.

La medición toma alrededor de una hora, pero lo harán todo el día debido a la leve oscilación por la rotación de la Tierra y el efecto del Sol.

Aunque los satélites pueden realizar la medición, solo unos pocos son capaces.

Las mediciones sobre el piso, recuerda Hurt, son sin embargo muy importantes por la necesidad de calibrar los satélites.

En la foto, el campamento de Scott en la Antártica. Cortesía NGS