Confirman existencia de agua en Mercurio

Aunque podría creer uno que anda achicharrado y sudando la gota amarga, solo en parte es verdad. Mercurio, el planeta más pequeño del Sistema Solar y el más cercano al Sol, tiene agua en la región que permanece en la oscuridad.

El hallazgo proviene de información transmitida por la nave Messenger, que orbita ese planeta desde marzo de 2011.

Así, los científicos están viendo con claridad por primera vez en detalles sin precedentes cómo los planetas del Sistema Solar interior adquirieron agua.

Mercurio se encuentra a solo 57 millones de kilómetros del Sol en promedio, frente a 150 millones de la Tierra.

Messenger detectó abundante agua en forma de hielo y otros minerales volátiles congelados en los cráteres polares en sombra perenne.

“Los datos indican que el agua está diseminada por un área del tamaño de Washington DC y tiene un grosor de más de 3 kilómetros”, dijo David Lawrence, científico de la misión en el Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory y autor principal de tres papers que describen los hallazgos en la edición de Science Express ayer.

Los instrumentos de la nave completaron la primera medida del exceso de hidrógeno en el polo norte de Mercurio e hicieron las primeras mediciones de la reflectividad de los depósitos polares en longitudes de onda cercanas al infrarrojo, permitiendo los primeros modelos detallados de las temperaturas de la superficie y cerca de esta en esas regiones.

Pese a su cercanía a la estrella, la inclinación del eje de rotación de Mercurio de menos de 1 grado permite la existencia de pedazos de los polos que nunca ven la luz solar.

Hace varias décadas se había sugerido la existencia de hielo y otros volátiles atrapados en los polos, una idea que recibió apoyo en 1991 luego de que el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico detectó brillantes parches en los polos, algunos correspondientes a las localidades de cráteres por grandes impactos vistos por la sonda Mariner 10 en los años 70. Pero como esta nave detalló menos del 50 por ciento del planeta, se carecía de un diagrama completo de los polos para comparar con las imágenes de radar de Arecibo.

Las imágenes de Messenger tomadas en 2011 y a comienzos de 2012 confirmaron los rasgos brillantes en los polos dentro de las regiones de sombra permanente. Un hallazgo consistente con la hipótesis del agua en forma de hielo.

La temperatura en el planeta varía de 350°C en pleno día a -170°C en la noche.

En la foto, las zonas brillantes en el polo norte, que coinciden con las de Arecibo. Cortesía Nasa.

Curiosidades se ven

Cerebro que se cansa. Los músculos exhaustos son la imagen viva de un gimnasio, pero ¿qué pasa con el cerebro? Un estudio acaba de demostrar que el cansancio físico agota el cerebro también. En el estudio, los participantes elegidos mantenían una pesa con su brazo extendido tanto como podían. Inmediatamente después se les pedía imaginarse apuntando a tres objetivos mientras los científicos contabilizaban el tiempo. cuando el brazo estaba cansado, los participantes se imaginaban a sí mismos acelerando a través de la tarea, sugiriendo que la el cansancio había alcanzado el cerebro. Los resultados obtenidos pueden ayudar a los entrenadores deportivos a diseñar técnicas más efectivas, de acuerdo con lo expuestos por los investigadores franceses en el Journal of Neuroscience. Bien curioso.

 

Ojos más grandes en los Polos. Tal como se sabe de algunas aves y primates, el ojo humano y tamaño del sistema visual varía de acuerdo con los niveles de la luz ambiente en determinada situación. En un estudio publicado en Biology letters, se demostró que cerca de los Polos terrestres, donde la duración promedio del día y los niveles de luminosidad se reducen, los habitantes han desarrollado volúmenes orbitales más grandes, que se sabe corresponden a un globo ocular más grande así como a un mayor volumen de la corteza visual. Sin embargo, la agudeza visual no varía con la latitud, lo que sugiere que los cambios en el tamaño ocular compensa exactamente el nivel de la luz para mantener un desempeño visual promedio. Es la primera vez que se precisa tal variación en humanos, sabido que algunas aves y otros primates activos al amanecer y en la noche tienen un tamaño visual distinto. Ojos más grandes con córneas mayores y pupilas y más conos y bastones permiten una sensibilidad y precisión más alta. Qué curioso.

Orangutanes felices viven más. Los orangutanes en cautiverio que tienen una mirada más positiva viven más años. Los grandes simios calificados por sus cuidadores en los zoológicos como de tener buen genio, de ser capaces de interactuar bien con otros animales y exitosos al lograr las metas diarias, vivían más de 7 años más que los que recibían menor calificación, reportó el psicólogo Alexander Weiss, de la Universidad de Edimburgo en Escocia. La ventaja para los orangutanes más felices sobre los más malgeniados era equivalente a si los individuos en el grupo de los felices tuvieran 11 años menos, se informó en un artículo en Biology letters. Curioso.

Gigante con miedo. Puede que a los elefantes, contrario al cuento, no les de miedo de un ratón, pero hay un animalito más pequeño al que sí le tienen fobia: un insecto. La abeja. Esto ha servido (nadie sabe para quién trabaja) para que los agricultores de Kenya protejan sus cultivos. En el último número de The African Journal of Ecology, científicos instalaron 1.700 metros de barreras a lo largo de los linderos de 17 granjas en el norte de ese país, con una colmena cada 10 metros y compararon tal montaje con el de los 1.700 metros que protegían otra granja, que poseían sólo palos como defensa. En dos años, sólo un elefante traspasó la barrera con las abejas, mientras que 31 no respetaron las barreras con palos. Muy, pero muy curioso

Un planeta en el equinoccio

Sorprendente Saturno: una vez cada 15 años, Saturno, el gran planeta de los anillos, queda con ellos visto de canto, una oportunidad para estudiar los dos polos a la vez, por lo que el telescopio espacial Hubble fue destinado a esa misión unos días.
A Saturno le toma casi 30 años orbitar el Sol (qué año tan largo: si fuera en la Tierra, entonces una persona viviría a lo sumo 3 años) y sólo ha dos oportunidades de captarlo como fue visto en esta oportunidad.
En la imagen se aprecian las auroras polares, que parecen simétricas en ambos polos aunque un estudio profundo demuestra que existen diferencias: la del norte es algo más pequeña pero más intensa.
En el momento de la imagen, Saturno se encontraba cerca del equinoccio, uno de los dos momentos del viaje alrededor del Sol cuando los rayos de la estrella caen perpendiculares sobre el ecuador del planeta.
Foto cortesía Hubble

Será que nos ahogamos…

Aunque no lo crea: continuamente, de la Tierra, está escapando oxígeno hacia el espacio exterior. Las mediciones fueron realizadas por el satélite Clúster, de la Agencia Espacial Europea.
El oxígeno escapa por los polos, en la dirección del campo magnético terrestre. Y pensar que hasta hace unas pocas décadas, los científicos creían que ese campo estaba lleno solo de partículas provenientes del viento solar.
La pregunta lógica sería: ¿bueno, entonces qué pasará: se nos acabará el oxígeno?
Los niveles actuales no son preocupantes. Comparado con las existencias del gas que permite la vida en la Tierra, el escape es despreciable. Los científicos creen, sin embargo, que algún día cuando el Sol esté más viejo, el balance se rompería y escaparía más oxígeno. ¿Cuánto? No se sabe aún. Se necesitará más trabajo al respecto.
La ilustración cedida por la ESA (la agencia espacial) muestra los elementos que escapan al espacio.