De lo pequeño, los pobres y más…

Vamos a mirar hoy tres interesantes temas que trae la última edición del Journal of Consumer Research.

Hacen que coma más…

No piense que las empresas hacen todo solo para beneficiarlo a usted con sus productos.
Las porciones pequeñas hoy tan de moda, empaques en los que viene una menor cantidad de algún producto, tienen su cuento.
Un estudio en esa publicación revela que en realidad las personas consumen más de que si vinieran en paquetes grandes. Los empaques pequeños llevan a que la gente caiga más fácil en la tentación.
Los autores del estudio, Rita Coelho do Vale (Technical University of Lisbon), Rik Pieters, y Marcel Zeelenberg (ambos de Tilburg University, Holanda) encontraron que los paquetes grandes causan preocupación en la gente sobre el exceso de consumo y tratan de evitarlos, mientras que los pequeños son percibidos como placeres inocentes, y los consumidores no se dan cuenta de que se están sobrepasando.

Ser pobre resulta más caro

Otro tema llamativo e… inquietante, pues pareciera que podría aplicarse a muchos lugares.
Las amas de cada residentes en vecindarios más pobres, pagan más por los mismos artículos que la gente que vive en los más ricos.
Debabrata Talukdar (Columbia University) examinó el impacto de lo que se ha llamado el impuesto de gueto en personas de bajos ingresos. El estudio encontró que el factor crítico en cuánto gasta una ama de casa es si posee auto: las tiendas más grandes y eficientes se han trasladado, lo que hace que los pobres deban elegir entre viajar más lejos para conseguir alimentos nutritivos a precios adecuados o pagar más por alimentos de regular calidad.
El autor no cree que se trate de una política deliberada: las tiendas toman la decisión de su ubicación guiadas por factores competitivos antes que por prejuicios contra los pobres.

Es una lástima

La gente tiende a sentir más simpatía por personas que sufren el mismo problema que un conocido, pero la amistad con la víctima no hace a las personas más sensibles, según los autores de un estudio, Deborah A. Small y Uri Simonsohn (ambos de University of Pennsylvania) quienes encontraron que la compasión relacionada con una víctima cercana se extiende a las otras víctimas, haciendo que los benefactores prefieran ayudar a entidades que ayudan a aquellos que padecen los mismos problemas que han afectado sus amigos y parientes.
Hallaron que la amistad con quien sufre no hace a las personas más compasivas; más bien, dirigen esa compasión a otros con la misma desgracia que su amigo o familiar.
Un hallazgo para que las organizaciones de caridad, dirijan mejor sus esfuerzos.