¿Se está acabando la materia oscura?

Estructura usada para estudiar la energía oscura. Sloan Digital Survey

¿Qué pasará si la energía oscura se come la materia oscura? ¿Un universo aburrido?

Eso es precisamente lo que sugiere un nuevo estudio: la materia oscura estaría desapareciendo de acuerdo con el artículo de investigadores de las universidades de Portsmouth y Roma, publicado en Physical Review Letters.

En él, argumentan que los últimos datos favorecen una energía oscura que crece a medida que interactúa con la materia oscura y esto parecería estar deteniendo el crecimiento de estructuras en el cosmos.

“Si la energía oscura está creciendo y la materia oscura se está evaporando, terminaremos con un universo enorme, vacío, aburrido con casi nada en él”, dijo David Wands, director del Instituto de Cosmología y Gravitación de la primera universidad, miembro del grupo investigador.

“La materia oscura provee un marco para las estructuras que crecen en el universo. Las galaxias que vemos están construidas sobre ese molde y lo que estamos viendo es que se está evaporando, deteniendo el crecimiento de tales estructuras”, agregó.

La materia oscura es cinco veces más abundante que la materia regular de la que están hechas las cosas que vemos y nosotros mismos. La energía oscura constituye cerca del 70% del universo. Ambas no se entienden bien aún ni se sabe de qué están constituidas. La primera ha sido detectada alrededor de las galaxias y estrellas.

El modelo reinante sugiere que hay una cantidad constante de energía oscura conocida como la constante cosmológica, modelo que respalda la idea de que el universo se ha estado expandiendo desde el Big Bang, expansión alimentada por la energía oscura.

Datos del experimento Planck y otros no concuerdan con esa constante cosmológica. La ‘caída’ de la materia oscura hacia la energía oscura podría explicarlo, pero es solo una hipótesis. Hay que comprobarlo con otros estudios: ver si es verdad que no concuerdan y si esta u otra explicación caben.

Pero podría estar sucediendo algo que transformara nuestra visión del universo.

Un monstruo con alas de 7 metros

Un enorme pterosaurio, con una envergadura alar de 7 metros fue descubierto en el Museo de Historia Natural de Londres cuando fue reestudiada una pequeña pieza.

Científicos de las universidades de Portsmouth y Leicester identificaron el pequeño fragmento fósil como parte de un enorme pterosaurio, que es una nueva marca en animales alados y dentados.

David Martill de la Universidad de Portsmouth y David Unwin de la de Leicester examinaron el fósil, la punta de la mandíbula que estaba en las colecciones del Museo desde 1884.

La identificación del más grande pterosaurio fue publicada en Cretaceous Research.

Unwin expresó que lo que la investigación arroja es que algunos pterosaurios dentados alcanzaban tamaños espectaculares, colocando por ahora el límite en 7 metros.

Pero ¿cómo deducir el tamaño a partir de un pequeño hueso mandibular? “Lo que tenemos es la punta de los huesos de la mandíbula superior, el premaxilar, y un diente quebrado. “Aunque la corona del diente está partida su diámetro es de 13 milímetros. Es muy grande para un pterosaurio. Una vez usted realiza los cálculos, entiende que lo que tiene entre manos es un descubrimiento sorprendente”, dijo Martill.

Los pterosaurios eran reptiles voladores, recordados por la película Jurassic Park, que vivieron en la era Mesozoica junto a los dinosaurios, entre hace 210 y 65 millones de años.

Hay cinco o seis grandes grupos de pterosaurios dentados, pero en este estudio los científicos se centraron sólo en uno, ornitocheiridos.

A diferencia de otros grupos, todos los cuales eran de tamaño relativamente modesto, de 2 a 3 metros de envergadura alar, son conocidos por haber alcanzado tamaños muy grandes, incluso gigantescos con envergaduras de 6 o más metros.

Estaban especializados en comer peces y poseían un poderoso set de dientes en las puntas de las mandíbulas para agarrar su presa mientras volaban rasantes y despacio sobre el agua.

Dibujo de un pterosaurio Coloborhynchus, cortesía Mark Witton, U. Portsmouth