Experiencias cercanas a la muerte son… un sueño

No es extraño encontrarse con alguien que afirma haber tenido una experiencia cercana a la muerte, viajando por un túnel, viendo una luz intensa. Algunos ven hasta el demonio.

En ejercicios en el the Out-Of-Body Experience Research Center en Los Ángeles se demuestra que esas visiones deben ser producto de la mente humana antes que un fenómeno supranatural.

En ese centro, cuatro grupos de 10 a 20 voluntarios fueron entrenados para realizar una serie de pasos mentales despertándose durante la noche, lo que podía conducirlos a tener esas experiencias fuera del cuerpo. Si eran capaces de ‘separarse de su cuerpo’, eran condicionados a intentar soñar que flotaban en un túnel hacia una luz brillante. 18 de los voluntarios dijeron que soñaron eso.

“Algunos de los sujetos en el test no solo lograron reproducir un vuelo fuera del cuerpo a través de un túnel, sino que gozaron con el éxtasis típica de la experiencia e incluso fueron hacia esa luz y se encontraron allí con los parientes muertos”, dijo Michael Raduga. cabeza del centro, en un boletín de prensa sobre el trabajo que no ha sido publicado aún en una revista especializada.

Es tan común hablar de estas experiencias que se estima que más de 8 millones de norteamericanos han tenido una experiencia cercana a la muerte y se dan con mayor frecuencia durante los estados de sueño inducido por la anestesia según el centro.

Un trabajo previo de neurólogos, incluyendo a Kevin Nelson de la Universidad de Kentucky, sugiere que esas experiencias son generadas en realidad por los mismos mecanismos que provocan los sueños lúcidos. El trabajo ha mostrado que ambos tipos de experiencias surgen cuando la región prefrontal dorsolateral del cerebro, nuestro centro de la lógica, que usualmente es muy activa solo cuando estamos en vigilia, se hace activa durante la fase REM del sueño, permitiendo sueños extremamente vívidos que parecen haber sucedido en la vida real. Nelson llama frontera de la conciencia el estado de transición entre el sueño y el estar despierto y cree que es en ese estado mixto que los sueños vívidos y las experiencias cercanas a la muerte se presentan.

El estudio de Raduga fue diseñado con el trabajo de Nelson como norte. Los voluntarios que generaron con éxito aquellas experiencias las describieron y una de ellas dijo que “fui capaz de salir de mi cuerpo, quería ver el túnel y de inmediato apareció frente a mí. Una vez volé hacia el final de este vi a mi fallecido esposo en espíritu. Hablamos por varios minutos. Sus palabras, roces, maneras y sentimientos eran reales, justo como durante su vida. Luego, cuando vi que era tiempo de irme, fui por el túnel, salté y aterricé suave en mi cuerpo”.

Nelson dijo que los resultados de este estudio deben ser tomados con cautela, hasta tanto sea revisado por expertos.

Tal parece que las experiencias cercanas a la muerte son sueños muy intensos hiperreales inducidos por narcosis o daños cerebrales en el proceso de muerte. Para Raduga, no son evidencia de vida después de la muerte.

Café y glucosa mejoran trabajo cerebral

Café. Hasta ahora se ha demostrado que es malo para casi nada. O nada. Y sí es bueno en diferentes situaciones.

Miren lo que se encontró: la combinación de cafeína y glucosa puede mejorar la eficiencia de la actividad cerebral, según un estudio que empleó imágenes por resonancia magnética funcional para identificar el sustrato neuronal de los efectos combinados de esas sustancias.

El estudio fue publicado en Human Psychopharmacology: Clinical and Experimental, por Joseph Serra, Ana Adan y colegas.

“Nuestro principal hallazgo es que la combinación de las dos sustancias mejora el desempeño cognitivo en términos de mantener la atención y el trabajo de la memoria al incrementar la eficiencia del área del cerebro responsable de las dos funciones, explicó Serra. Esto respalda la idea de un efecto sinérgico entre las dos sustancias. , con el cual una aumenta el efecto de la otra.

En específico, el grupo encontró que los individuos que consumían café y glucosa en combinación presentaban una activación cerebral reducida asociada con la tarea en la corteza parietal bilateral y la corteza prefrontal izquierda, dos regiones que participan activamente en los procesos de atención y memoria. La actividad reducida y el hecho de que no se observó ninguna caída en la conducta de desempeño durante la tarea realizada sugiere que el cerebro es más eficiente bajo el efecto combinado de las dos sustancias, puesto que requiere menos recursos para producir el mismo nivel de desempeño requerido por quienes recibieron un placebo en experimento o por quienes tomaron sólo cafeína o glucosa.

La glucosa se encuentra libre en las frutas y en la miel.

La tortura no sirve para sacar la verdad

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Aunque es método reprobable y condenado utilizado aquí y allá, la tortura no parece una buena herramienta. Una revisión de la literatura científica en neurociencias, reveló que las técnicas coercitivas de interrogación usadas por ejemplo durante la administración Bush para extraer información de personas sospechosas de ser terroristas pueden haber sido poco exitosas y haber creado efectos negativos en la memoria y el funcionamiento cerebral de esas personas, se publicó en Trends in Cognitive Science.
Unos memorandos entregados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en abril pasado detallando esas técnicas de interrogación sugieren que los periodos prolongados schock, estrés, ansiedad, desorientación y carencia de control son más efectivas que los interrogatorios estándar para hacer que las personas revelen información cierta que recuerden. Eso se basa, dijo el profesor Shane O’Mara, del Instituto de Neurociencias del Trinity College en Dublín (Irlanda) en la asunción de que los sujetos estarán motivados a revelar información para que cese el estrés extremo.
Pero estudios psicológicos sugieren que durante el estrés y la ansiedad extremos los cautivos estarán condicionados a asociar el habla con períodos de seguridad. Para el captor, cuando el cautivo habla, el objetivo de obtener información se habrá logrado, por lo que disminuirá la presión. Por lo tanto, es difícil o imposible determinar durante el interrogatorio si la persona está revelando información verdadera o sólo está escapando de la tortura. Las investigaciones también han demostrado que el estrés extremo tiene un efecto de borrado del lóbulo frontal y está asociado con la producción de recuerdos falsos.
Y estudios neuroquímicos han revelado que el hipocampo y la corteza prefrontal regiones del cerebro integrantes del proceso de memoria, son receptores ricos de hormonas que son activadas por el estrés y la privación del sueño, lo que también tiene efectos de borrado en la memoria.
Para O’Mara, en conclusión, dado el actual conocimiento cognitivo neurobiológico, es improbable que la interrogación coercitiva con altos extremos de estrés faciliten la liberación de información verdadera desde la memoria de largo plazo.