Calvicie temprana, cáncer de próstata después…

Ojo, hombres con la calvicie temprana y el cáncer de próstata.

No es como para rascarse la cabeza, pero…

Los hombres que comienzan a perder su cabello hacia los 20 años de edad, tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de próstata luego en su vida y deberían chequearse contra esa enfermedad, según un estudio publicado en Annals of Oncology.

El estudio francés comparó 388 hombres que estaban siendo tratados contra el cáncer de próstata y un grupo de control de 281 sanos y encontró que quienes tenían la enfermedad eran dos veces más probable que hubieran comenzado a perder pelo hacia los 20. Pero si comenzaban a perderlo hacia los 30 o 40 no había diferencia en el riesgo de contraer el cáncer en comparación con el grupo de control.

No se halló asociación entre la pérdida temprana de cabello y un diagnóstico más temprano del cáncer de próstata ni tampoco se encontró un vínculo entre el patrón de pérdida del pelo y el desarrollo del cáncer.

Hasta ahora la evidencia de la relación entre calvicie y cáncer de próstata no ha sido concluyente. Este, según los autores, es el primer estudio que establece la relación para la pérdida del pelo hacia los 20 años de edad y ese cáncer más tarde en la vida.

Al presente, explicó Philippe Giraud, profesor de Radiación Oncológica en Paris Descartes University y en el European Georges Pompidou Hospital, quien condujo la investigación, no hay evidencias sólidas de un posible beneficio de examinar toda la población para ese cáncer.

“Necesitamos una forma de identificar aquellos hombres con riesgo más alto que podrían ser examinados y también considerados para un tratamiento de quimio-prevención con drogas androgénicas como finasteride”.

La calvicie a los 20 podría ser ese anhelado indicativo. La alopecia androgénica, conocida como calvicie de patrón masculino, es común en los hombres, afectando al 50 por ciento durante su vida. Se ha hallado un vínculo entre calvicie y hormonas androgénicas y los andrógenos también juegan un papel en el desarrollo y crecimiento del cáncer de próstata.

Saber cuándo y de qué morir

Prisioneros del momento de la muerte. Vive el hombre de joven creyendo que nunca morirá, pero cuando envejece…

Un examen de sangre a los 60 años puede predecir con precisión si un hombre morirá de cáncer de próstata en los siguientes 25 años, según investigadores del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center en Nueva Cork y Luna University en Suecia.

El estudio, publicado en el British Medical Journal podría tener implicaciones para determinar quiénes deberían ser examinados luego de los 60 y a quiénes no beneficiaría el examen.

En el estudio se analizaron muestras de sangre de 1.167 hombres nacidos en 1921 y tomadas en 1981 y 1982. Todos fueron seguidos hasta que llegaron a los 85 o murieron.

Tras estudiar varios biomarcadores, se encontró que el anfígeno específico de próstata predecía con alta seguridad el riesgo a largo plazo.

126 hombres fueron diagnosticados con cáncer de próstata y de esos, el 90 por ciento de las muertes ocurrieron en aquellos en el top 25 de los niveles del anfígeno cuando tenían 60 años.

Así, aquellos con un nivel sobre 2ng/ml a los 60 años deberían ser considerados como de alto riesgo.

¿Se sometería usted?

Cáncer de próstata: Milagros o innovación

Milagro o promesa. Dos casos de curación de cáncer avanzado de próstata reportados por la Clínica Mayo evidencian que algo raro ocurrió o que un nuevo tratamiento podría ser esperanzador.
Se trata de dos pacientes de Mayo Clinic cuyo cáncer de próstata se consideró inoperable y que ahora se encuentran libres de cáncer gracias, en parte, a una terapia medicamentosa experimental utilizada conjuntamente con tratamiento hormonal estándar y radioterapia.
Los dos hombres eran participantes en un ensayo clínico para una sustancia de inmunoterapia conocida como MDX-010 ó ipilimumab. En ambos casos, este abordaje inició la eliminación de células cancerosas y ocasionó una impresionante reducción en los tumores, permitiendo realizar la cirugía. En los dos, estos tumores agresivos habían crecido hasta más allá de la próstata, adentrándose en la zona abdominal.
“El objetivo del estudio era determinar si era posible realizar alguna modesta mejora sobre los tratamientos actuales para el cáncer de próstata avanzado”, comenta Eugene D. Kwon, urólogo de Mayo Clinic y director del ensayo clínico. “Aunque los candidatos no tenían muchas otras alternativas, fue sorprendente ver que su respuesta excedió en mucho cualquier expectativa anticipada”.
Los pacientes recibieron primero un tipo de terapia hormonal llamada ablación androgénica, que retira la testosterona y normalmente origina alguna reducción inicial en el tamaño del tumor. Los científicos añadieron luego una dosis única de ipilimumab, un anticuerpo que se sumó a la acción antitumoral de la hormona y ocasionó una respuesta inmunológica mucho mayor, derivando en la eliminación masiva de células tumorales. Durante las semanas posteriores, ambos pacientes presentaron un descenso en la medida del antígeno prostático específico o PSA, hasta el punto en que ambos fueron elegibles para cirugía. Sin embargo, fue durante la operación misma que se suscitó una sorpresa aún mayor.
“Los tumores se habían encogido de manera impresionante”, acotaMichael Blute, urólogo de Mayo Clinic, coinvestigador y cirujano a cargo de la operación de los dos pacientes. “Nunca había visto algo semejante, pues hasta tuve dificultad para encontrar el cáncer. El patólogo que analizaba las muestras durante la operación, en algún momento preguntó si las que se le enviaban correspondían al mismo paciente”.
Sólo uno de los pacientes se sometió a radioterapia tras la cirugía y ambos ya retomaron su actividad normal.
Ahora se piensa investigar más para entender mejor los mecanismos del anticuerpo y la forma en que este abordaje puede utilizarse de manera óptima en la práctica médica. No obstante, los científicos observan la importancia de estos resultados.

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