Mis 10 noticias científicas de la semana (8-12)

1. Así eran nuestros primos

El hallazgo de 6 fósiles de 3 especies desconocidas de haramiyidos (un enigmático grupo de mamíferos tipo roedores del periodo Jurásico en China) sugiere que los primeros mamíferos pueden haberse originado durante el Triásico, hace unos 200 millones de años. Aportan luces además para entender cómo se diversificaron esos primeros representantes de este orden. Los haramiyidos han sido considerados multituberculados. Los descubridores sugieren los dos grupos evolucionaron de un ancestro común en el Triásico tardío. Sí, nuestros primos. El estudio apareció en Nature. Foto cortesía Zhao Chuang.

2. No nos quemaremos vivos

La capa de ozono está en franco proceso de recuperación que debe consolidarse en las próximas décadas según una evaluación de 300 científicos. Esa frágil capa de gas se debilitó por mucho tiempo debido a la emisión de ciertos compuestos usados por el hombre. Tras prohibirse en el Protocolo de Montreal ahora se ve la recuperación. La acción, se dijo, evitará unos 2 millones de casos de cáncer de piel por año hacia 2030. El informe es publicado por el Programa del Medio Ambiente de Naciones Unidas.

3. Dinosaurio en piscina

El Spinosaurus aegyptiacus sería el primer dinosaurio semiacuático reportado hasta ahora según un estudio aparecido en Science. Vivió hace 95 millones de años y fue el mayor depredador de su época y región. Fósiles se encontraron en el Sahara marroquí. Los huesos sugieren adaptaciones para desenvolverse en el agua, en donde cazaba grandes piezas, como tiburones. También se movía en ríos. Llegó a medir 15 metros

4. AB… se me olvidó

Las personas con tipo de sangre AB tienen mayor probabilidad de desarrollar pérdida de memoria en sus últimos años que quienes tienen otros tipos según nuevo estudio aparecido en Neurology. Ese tipo es el menos común. La probabilidad de tener pérdida de memoria que conduzca a la demencia es del 82%.

5. Una sorpresa muy escondida

El cuerpo humano está repleto de microbios, el llamado microbioma que juega un papel en la salud y la enfermedad. Un estudio en Cell encontró que algunas bacterias comunes en la vagina pueden ser fuente de un antibacterial, lo que sugiere que bacterias en otras regiones corporales también podrían tener propiedades benéficas. El estudio no identificó si el antibiótico era producido en la propia vagina.

6. Fue el hielo

Cuando en 2002 colapsó un gran pedazo de la Antártida, mucho se especuló sobre la causa. Una de las razones dadas fue la inestabilidad de la cama que soportaba la gran masa de hielo. En Science científicos llegaron a la conclusión de esa cama había permanecido firme en los últimos 12.000 años, por lo que el colapso se debió al derretimiento del hielo en la parte de encima, una evidencia más del efecto del calentamiento global.

7. Aves muy diferentes

Un artículo publicado en Nature sugiere que las grandes barreras geológicas como la Amazonia, Los Andes y el istmo de Panamá no son las que condujeron a la alta especiación de aves sino que estas lograban cubrir grandes distancias y así fueron distinguiéndose unas de otras. Eso explicaría, por ejemplo, porqué Colombia tiene tan alta variedad de aves, el país del mundo que más posee.

8. Los venusinos

En un avance que permitirá definir mejor cuáles planetas extrasolares son más tipo Venus o Tierra, astrónomos definieron la zona Venus en la cual es más probable que un planeta exhiba condiciones como las venusinas, no apropiadas para la vida. El estudio apareció en el Astrophysical Journal. Venus y la Tierra tienen un tamaño parecido, por lo que la defunción ayudará a distinguir entre esos lejanos mundos.

9. Una atmósfera gasienta

La concentración de gases de invernadero en la atmósfera alcanzó niveles sin precedentes en 2013 debido a la subida acelerada de los niveles de dióxido de carbono reportó la Organización Meteorológica Mundial. El forzamiento radiativo que provoca el efecto de calentamiento experimentó un crecimiento del 34% por los gases de invernadero como CO2, metano y óxido nitroso.

10. Aló, ¿me escucha?

Conocida es la interacción entre los átomos y la luz y ha sido muy estudiada en el campo de la óptica cuántica. Pero esta vez, científico pudieron comunicarse con un átomo artificial mediante el sonido, ondas de sonido, lo que abre una puerta al mundo cuántico ‘hablándole’ y ‘escuchando’ al átomo, algo que a futuro podría tener utilidad en computadores superrápidos. El estudio apareció en Science.

Así fue la semana científica (17-23)

1. Se perdió el calor

No se sabe a dónde ha ido. El caso es que desde 2000 la temperatura del planeta se ha mantenido constante, pese a que la acumulación de gases de invernadero es cada vez mayor. ¿Cómo explicarlo? Diversas hipótesis han corrido. Esta semana científicos muestran en Science que ese calor está siendo almacenado en el fondo del océano Atlántico. Antes las hipótesis apuntaban a situaciones en el Pacífico. El caso es que no sube la temperatura. Los eventos del Atlántico duran de 20 a 25 años, por lo que se cree que en 15 años el calentamiento volverá a su curso. Los océanos almacenan hasta el 90% del calor del planeta.

2. Oh, oh… se está volteando la torta

Casi erradicado, aunque aún subsiste en algunos pocos países, la polio tiene desde hace muchas décadas una vacuna efectiva que impide el desarrollo de la incapacitante y deformadora enfermedad, a la vez que mortal. Pero parece que hay problemas. Científicos de la Universidad de Bonn reportaron un virus mutado que es capaz de evadir la acción de la vacuna, según trabajo realizado en Gabón (África). En 2010 resultaron infectadas allí 445 personas, en su mayoría adultos. Fallecieron 209. Los hallazgos aparecieron en Proceedings of the National Academy of Sciences.

3. No se le dañó la cola

Perder la cola no es el mayor problema, no para las lagartijas: se regeneran. Científicos las estudian para ver cómo lo logran. En el proceso activan unos 326 genes en específicas regiones de la cola que se regenera según encontraron investigadores. Este lagarto es el más cercano a los humanos de aquellos animales que logran ‘reconstruir sus apéndices’. El estudio publicado en Plos One reveló además el hallazgo de una célula clave en la regeneración. El interés radica en la posibilidad de que algún día los humanos puedan regenerar miembros perdidos.

4. El fin de una era

Análisis de datos de 40 sitios arqueológicos de Europa, de España a Rusia, revela que la desaparición de los neandertales se produjo hace unos 40.000 años y antes que un remplazo rápido por los humanos modernos fue un proceso gradual que duró miles de años dice un estudio en Nature. El análisis realizado muestra que estos cohabitaron con los humanos durante 2.600 a 5.400 años posibilitando un intercambio cultural y genético entre ambos grupos, como lo han demostrado investigaciones previas.

5. Vida extrema en sitios extremos

A 800 metros bajo el hielo de la Antártica se encontró una nutrida comunidad de microorganismos según un artículo publicado en Nature, una muestra de la diversidad de ecosistemas que pueden existir en lugares extremos de oscuridad total y temperaturas bajo cero bajo la gruesa capa helada. Las aguas extraídas del lago Whillans que permaneció cubierto durante millones de años revelaron al menos 3.931 especies o grupos de especies de esos microorganismos. Muchos parecen obtener nutrientes del derretimiento del hielo y de la roca y sedimentos bajo el hielo. Una muestra de la diversidad de vida del planeta y de la capacidad de coexistir en condiciones extremas.

6. Se acababan los días de las trompas

Al ritmo actual durarán unas pocas decenas de años más. Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences estimó que entre 2010 y 2012 fueron sacrificados 100.000 elefantes africanos por cazadores ilegales en busca del marfil de sus colmillos, un 2 a 3 por ciento de la población total diezmado cada año. Durante la década pasada además la cacería de estos emblemáticos animales pasó del 25 al 60 o 70 por ciento. Toda una tragedia para la vida.

7. Las estrellas fabrican crema dental

El flúor que se adiciona a las cremas dentales fue creado en las estrellas. Eso concluye un estudio publicado en The Astrophysical Journal. Los astrónomos estudiaron estrellas para ver su contenido de flúor. Se encontró que se forma, como otros elementos, hacia el final de la vida de estrellas más grandes que el Sol debido a la increíble presión y temperatura del proceso. El flúor formado es lanzado con el gas al medio interestelar, sirviendo de material para la formación de otras estrellas y planetas.

8. Alguien ataca la capa de ozono

Pese a que el Protocolo de Montreal que regula la emisión de compuestos dañinos para la capa de ozono parece marchar bien, científicos encontraron en la atmósfera más tetracloruro de carbono del que debería haber, lo que indica que existe una fuente desconocida de emisiones o que el proceso de destrucción natural tienen algo que aún no se entiende bien. Las emisiones sugeridas del CCl4 son de 39 kilotoneladas por año desde 2007, se reveló. El estudio fue publicado en Geophysical Research Letters.

9. Los primeros anillos de la historia

No fueron ancestros humanos los que fabricaron los primeros anillos. No, fue Saturno. Sí. Un estudio que analizó la información de la nave Cassini que se encuentra desde 2004 en ese lugar, encontró que la tasa de acumulación de polvo es muy baja por lo que los sorprendentes y espectaculares anillos del gran planeta se debieron formar hace 4.400 millones de años, casi con la formación misma del Sistema Solar. Durante 7 años solo se detectaron 140 partículas cayendo hacia los anillos. La información apareció en Nature.

10. Sí, el Sol es el culpable

La liberación de grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) almacenado en el Ártico no se debe a la acción de las bacterias que disuelven el carbono orgánico en aquel gas, como se ha creído hasta ahora. Un estudio publicado en Science indica que el responsables es el Sol. Sí, la luz solar actúa más rápido que las bacterias sobre los ríos y lagos de la fría región. Un hallazgo importante para determinar cómo se afecta el derretimiento de la capa de hielo por el cambio climático.

Algo pasa en la capa de ozono

De azul y morado zona agotada de la capa de ozono. Cortesía Nasa

Algo raro sucede. El producto fue prohibido hace 27 años, pero la atmósfera sigue llena.

La Nasa demostró que existe una cantidad alta e inesperada de un compuesto agotador de la capa de ozono de origen desconocido.

El compuesto fue regulado por el Protocolo de Montreal en 1987, con el cual se puso tatequieto a los que dañaban esa capa protectora, vital para la vida sobre la faz del planeta.

Se trata del tetracloruro de carbono, usado antes como limpiador en seco y como extinguidor de fuegos.

Lo más inquietante es que los países del Protocolo reportaron cero emisiones nuevas del Ccl4 entre 2007 y 2012.

Pero un nuevo estudio muestra emisiones mundiales promedio de 34 kilotoneladas por año, cerca del 30% de las emisiones pico antes de que el tratado entrara en vigor.

“No se supone que nosotros tendríamos que estar viendo esto”, dijo Qing Liang, científico de la atmósfera en el centro Goddard de la Nasa y autor principal del estudio. “Hay emisiones industriales no identificadas de sitios contaminados o fuentes no conocidas de CCl4.”

Hacia 2008 el compuesto representaba 11% del cloruro existente para debilitar la capa de ozono, lo que no es suficiente para alterar el ritmo decreciente de las sustancias debilitantes.

Durante casi una década se ha debatido porqué los niveles observados en la atmósfera se han reducido menos de lo esperado según lo que se conoce de su destrucción por la radiación solar y otros procesos naturales.

“Hay un proceso de pérdida que no entendemos o hay fuentes no reportadas o no identificadas”.

Con cero emisiones de 2007 a 2012, los niveles del compuesto deberían haberse reducido a una tasa de 4% año, pero observaciones desde tierra han mostrado una reducción de solo 1% por año.

Algo no cuadra. Y no se sabe porqué.

Mis 10 noticias científicas de la semana (9-15)

1. Encuentran el primer amor

Hace 450 millones de años vivió en el mar un animal que acaba de ser denominado Luprisca incuba (homenaje a Lucina diosa del nacimiento), Un hecho que no es anormal en la ciencia actual: el hallazgo de nuevas especies extinguidas. Pero este crustáceo tiene una particularidad. El fósil aparece incubando sus huevos, mientras al parecer algunos hijos ya habían eclosionado. Viene a ser el registro más antiguo de cuidado materno. Los fósiles miden unos 2 a 3 milímetros y están muy bien preservados, con sus extremidades, concha y partes blandas. El artículo apareció publicado en Current Biology. En la foto el fósil de ostracodo hallado.

2. Enorme, enorme

Cosas grandes y la estrella que acaba de encontrar el Very Large Telescope del Observatorio Europeo del Sur (ESO). No solo es una de las 10 más grandes conocidas sino la mayor entre las de color amarillo. Esta gigante mide más de 1.300 veces el diámetro del Sol y es parte de un sistema binario con su compañía tan cercana que está en físico contacto con ella. Es 50% más grande que la conocida Betelgeuse, esa estrella de la constelación Orión. Denominada HR 5171A se encuentra a unos 12.000 años luz en Centauro y puede ser vista con el ojo desnudo.

3. De visita por el vecindario

¿Cuál es su casa? El país podría ser el universo; la ciudad, la Vía Láctea, nuestra galaxia. El barrio, el Sistema Solar. Pero ¿quién vive al lado? Un artículo en Monthy Notices of the Royal Astronomical Society recompuso el mapa organizó una ‘hoja’ local hasta los 34 millones de años luz de larga y 1,5 de gruesa. Allí están organizadas todas las galaxias brillantes en 20 millones de años luz. Somo parte de un pequeño grupo de galaxias, el Grupo Local que se extiende 3 millones de años luz, en el cual dos galaxias gigantes, la Vía Láctea y Andrómeda están envueltas por un círculo de una docena de galaxias.

4. ¿Quién habla por ahí?

Los elefantes africanos pueden distinguir voces humanas de acuerdo con su grupo étnico y saber si son de una mujer o un hombre. Eso revela un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y realizado en el Parque Nacional Amboseli en Kenya. Esto demuestra que conocen quiénes vive en su lugar de residencia. En el estudio, por ejemplo, reaccionaban con temor ante voces de hombres massai, que los han enfrentado continuamente. Un conocimiento que les es útil para su supervivencia.

5. Agua enclaustrada

Un diamante originario de Brasil contiene minerales formados a unos 600 kilómetros de profundidad y cantidades importantes de agua, lo que sugiere que en el interior del planeta puede haber grandes depósitos del líquido, sugiriendo que en otros planetas rocosos podría suceder lo mismo. Los diamantes son traídos a la superficie por erupciones enormes de las rocas denominadas kimberlitas. En el diamante hallado en Mato Grosso se encontró ringwoodita, un mineral que solo se forma a entre 410 y 660 kilómetros de profundidad. El diamante tiene unos 100 millones de años. El estudio fue publicado en Nature.

6. Matabacterias

Un estudio publicado en Chemistry & Biology sugiere que algunas medicinas antiinflamatorias no esteroides actuarían también como antibióticos al bloquear una proteína del ADN de las bacterias. El reporte suscitó debate, pues algunos científicos no creen que de verificarse sea un nuevo elemento en la lucha contra las bacterias. Para otros puede ser una inhibición bioquímica del ADN por algunos de aquellos antiinflamatorios.

7. Una capa desgastada

Aunque en 1987 con el Protocolo de Montreal se prohibió y reglamentó el uso de productos nocivos para la benéfica capa de ozono que rodea al planeta y protege la vida de nocivos rayos ultravioleta,un estudio en Nature Geoscience reveló que más de 74.000 toneladas de tres nuevos clorofluorocarburos y un hidroclorofluorocarburo han sido liberadas a la atmósfera en los últimos años. Aunque es un número menor al que se emitía antes del Protocolo, es importante considerar su efecto.

8. Que suene la música

Múltiples regiones del genoma humano están relacionadas con la aptitud musical según un estudio en Molecular Psychiatry que describió dos genes que tienen que ver no solo con la formación del oído interno sino con los procesos auditivos neurocognitivos. En el estudio se analizaron las asociaciones entre los genomas de 767 personas. Aunque la genética tiene que ver, el ambiente incide también en la aptitud musical recordaron los investigadores.

9. No se escucha nada

Mediante láminas de plástico perforadas y dispuestas en escala, ingenieros de la Universidad Duke desarrollan el primer manto de invisibilidad para… ¡el sonido! El dispositivo reorienta las ondas de sonido para crear la impresión de que tanto el manto como algo debajo de él no están ahí. El estudio fue publicado en Nature Materials y es un logro más en temas de invisibilidad, un campo que se ha desarrollado con fuerza en los últimos cinco años. El manto acústico funciona en las tres dimensiones sin importar de dónde proviene el sonido.

10. Un pie viejo

Un estudio publicado en el Journal of Human Evolution entrega pruebas de que un esqueleto casi completo de un Australopithecus desenterrado durante una paciente labor de 13 años, bautizado Pie Grande, sí tiene al menos 3 millones de edad, contrario a otros informes que lo situaban en una época más reciente. El individuo fue encontrado en las cavernas de Gauteng en Sudáfrica.

Más gases atacan la capa de ozono

Agujero sobre la Antártida, cortesía Nasa

La capa de ozono no está tranquila. No puede estarlo porque aunque hace más de 25 años se prohibió el uso de sustancias que la dañan se descubrieron otros químicos que se están acumulando en la atmósfera pese a las restricciones.

En 1987 los clorofluorocarburos (CFC) fueron prohibidos en el llamado Protocolo de Montreal por comprobarse su efecto nocivo sobre esa capa, el escudo protector de la Tierra contra los rayos ultravioleta del Sol.

La mayoría de esos gases han venido a la baja, pero el CFC-113 parece que no ha dejado de acumularse desde 1960. Y entre 2010 y 2012 emisiones del gas subieron un 45%.

Este es uno de los 4 químicos de origen humano descubiertos en la atmósfera por un grupo de la Universidad de East Anglia.

Incluyen dos CFC más y un hidroclorofluorocarburo (HCFC) que afecta la capa en menor grado. Pero de todos el CFC-113 es el único cuya abundancia en la atmósfera no ha dejado de crecer.

Fue en los 80 cuando científicos británicos del programa en la Antártida descubrieron un enorme agujero en la capa sobre el Polo Sur. Se forma durante la primavera austral de septiembre a noviembre, dejando poblaciones del Hemisferio Sur expuestas a los peligrosos rayos UV que inducen el cáncer.

Mediciones hechas década a década han mostrado una reducción en la cantidad total de ozono en la estratosfera y también se han registrado agujeros sobre el Ártico y el Tibet.

Desde la entrada en rigor del Protocolo el agujero ha mostrado señales de recuperación, pero este hallazgo siembra dudas sobre el futuro.

Los investigadores no conocen el origen de las emisiones, pero podría ser que una exención para el CFC-113a en 2003 para producir un insecticida tuviera que ver.

Entre 1960 y 2012 se emitieron a la atmósfera más de 74.000 toneladas de los 4 gases descubiertos, una cifra baja frente a los millones de toneladas por año emitidas en los años 80.