Fauna del Aburrá: entre la vida y la muerte (crónica)

Loma del Escobero en la noche. Foto Manuel Saldarriaga

La aparente soledad es rota por algunos vehículos que raudos suben por la loma camino a Las Palmas. Son las 9 de la noche y todavía, por esta carretera de 11 kilómetros con fama de solitaria al llegar la oscuridad, hay movimiento.

En el segundo puente una vez las dos calzadas de El Escobero se separan, las luces amarillas de un par de luminarias bañan con misterio el lugar.

El puente tiene 4 a 5 metros de altura y una luz de unos 20. Abajo se escucha el agua fluir. También rumores, sonidos de vida, como un ronroneo ronco y hojas que se mueven por un instante.

Esa loma, como todas las que rodean el Valle de Aburrá, del Alto de San Miguel a Barbosa están llenas de vida. Y de muerte.

El Escobero es uno de los puntos de la región metropolitana donde más atropellamiento de fauna ocurre.

Aunque la demarcación es clara, 30 o 40 kilómetros de velocidad según sitio, los autos suben a 60 o 70 y bajan por esa pendiente llena de letreros de advertencia hasta a 80 kilómetros.

No es solo el exceso de velocidad, es el desconocimiento de la biodiversidad animal de la región.

“La gente no considera que hay ecosistemas importantes, nos movemos como si estuviéramos solos”, dice Carlos Delgado Vélez, investigador miembro de Aburrá Natural, una organización que estudia los animales de la zona y la muerte en carreteras.

Víctor Manuel Vélez Bedoya, biólogo de la Subdirección Ambiental del Área Metropolitana cuenta que en el Aburrá, (1,8% del territorio departamental) viven 100 de las 479 especies de mamíferos que hay en Colombia, 316 de las casi 1.900 de aves y 43 especies de anfibios y reptiles de 1.334 del país.

Las laderas de la zona suroriental han sido más estudiadas, desde el Alto de San Miguel en donde hoy se hace un inventario (se han reportado 215 de aves y 43 mamíferos), pasando por La Romera en Sabaneta, los ecosistemas de Envigado de la zona alta y con El Retiro (San Sebastián-La Castellana) y hasta el Parque Arví.

Zonas cortadas por carreteras, una fragmentación que ha incidido en el desarrollo de la vida y que preocupa pese a que como reconoce Luz Adriana Molina, subdirectora de Ecosistemas de Corantioquia, con los programas de conservación se ha mejorado un Valle intervenido de sur a norte y de este a oeste.

La presencia de mamíferos y de grandes depredadores es un detalle que habla de la alta biodiversidad.

Se han avistado 4 de las 6 especies de felinos del país. Incluso con alguna de las 20 cámaras trampa instaladas por Envigado se ha detectado la presencia de puma con sus crías. Pero habitan también tigrillos lanudos, ocelotes y yaguarundíes.

Para que subsistan deben tener alimento. Y parece que existe.

La región

El Valle del Aburrá es una región con una particularidad, muy encañonado, con un sistema de bosques buenos y mejorados a lado y lado por donde se han establecido corredores de movilidad de fauna aunque el desarrollo urbanístico, en especial del suroriente, ha sido constante.

“Hay un corredor claro entre San Antonio de Prado, La Estrella, Caldas, Sabaneta, Envigado y un poco a Arví, luego a Copacabana y Girardota”, dice Juan Camilo Restrepo Llanos, funcionario de Ecosistemas en Corantioquia.

Por el occidente sigue de San Antonio a Itagüí, el cerro del Padre Amaya y a la cuchilla de Las Baldías que da a Bello.

En Medellín se han ganado los corredores de varias quebradas, algunos hasta la parte alta de las montañas, uniendo ecosistemas.

Por eso contrario a lo que podría pensarse el Aburrá es muy biodiverso.

“Si se mira lo histórico, ha disminuido por la alteración de los hábitats. No se ven, por ejemplo, aves que se reportaban en los años 50. Tampoco otras especies, quizás desplazadas”, recuerda Restrepo Llanos.

Es que en Las Baldías, el padre Amaya, Copacabana y Girardota habitaba el oso andino, que hace varios decenios se ausentó.

En la zona urbana de Medellín abundaban azulejos, golondrinas, pinches y copetones. Hoy no, cuenta Vélez Bedoya. Se han ido por las nuevas condiciones a sitios más altos.

Unas especies se adaptaron como algunos colibríes, otras ayudadas en muchos casos por el desbalance ecológico que crea la gente otorgándoles comida: las palomas y las tórtolas que ganaron muchos espacios, mientras hacia el aeropuerto y la Unidad Deportiva de Belén abundan los canarios, el Estadio y La Iguaná es tierra de loras, como la Oriental, pleno centro, entre Perú y Caracas es casa de las loritas carisucias.

Ha sido más estudiada la ladera suroriental, pero por todas hay vida en esos parches que se lograron preservar.

En El Romeral se conocen 7 especies de ratas y ratones, dice Delgado, y al suroriente hay un ratón de montaña que no se conoce al occidente. En el cerro del padre Amaya hay un anfibio es exclusivo. “La fauna es muy similar en ambos flancos de la cordillera (la Central), pero diferente a lo largo del valle” y los gradientes altitudinales, comenta la Subdirectora de Ecosistemas.

La muerte

Pero mucha de esa fauna está amenazada. La urbanización ha creado islas verdes que la hace más vulnerable y es una amenaza real.

En Sabaneta las edificaciones ocupan cada vez más espacios verdes de la ladera mientras grupos como la Mesa Ambiental se mueven para que sea realidad la protección de La Romera.

La mortalidad de individuos es alta. En el corredor de la variante Las Palmas, con volumen de tráfico urbano, y en El Escobero ocurre la mayoría.

En esta última, de enero a octubre se registraron 120 atropellamientos, 49 de ellos de mamíferos, 51 aves y los otros anfibios y reptiles, relata Juan Manuel Obando, quien está al frente de la aplicación Tayra para reportar los casos.

Los accidentes vienen en aumento. En un análisis presentado el año pasado, en la Revista EIA, se reveló que de 2008 a 2013 se registraron 53 casos con 13 especies, con 3 nuevas involucradas y un aumento en la muerte de tigrillos lanudos (11 registros en 8 años).

Pero han perecido bajos las llantas los amenazados olinguitos, zarigüeyas, serpientes, barranqueros y pavas careazules, búhos y muchos más.

El Escobero es una carretera ancha apenas se dejan las curvas que suben a El Farolito, y de pendiente media por el trayecto de la Clínica del CES. Las fincas que había de ahí al oriente han cedido paso a bares y sitios de diversión con un aumento del flujo vehicular nocturno.

La vía es de dos calzadas, de subida y bajada, separadas por pedazos de montaña, acordonadas en su mayor parte por linderos alambrados, una trampa más.

Los atropellamientos ocurridos en aquel periodo se produjeron en su mayoría entre los kilómetros 4 a 7. Y ocurren en la noche, cuando aumenta la actividad de muchas especies de mamíferos. Zorros, cusumbos y zarigüeyas quedan más expuestos al asustarse ante las luces de los autos y paralizarse sobre la vía.

El flujo vehicular, más el ruido, han hecho que algunos animales se hayan ido adaptando. La evidencia empírica revela que usan los bajos de puentes y desagües para cruzar. Se cree que zorros perro, ocelotes, pavas, comadrejas y gallinetas los utilizan.

Alternativas

Pero puentes no abundan y aunque el problema crece, las soluciones apenas están en camino. En toda la carretera solo hay 4 señales que avisan la presencia de animales, todas de subida, aunque en el empinado descenso las velocidades son, incluso, mayores.

Las advertencias se aprecian ahora en otras carreteras, vía a Santa Elena y carretera de Las Palmas en Medellín, aunque la información es insuficiente, dice Obando: debe informársele al conductor que ingresa a un área de importancia ecológica.

No son las únicas vías. Con Tayra se han reportado atropellamientos en vías del Suroeste, otra región que preocupa, en el alto de Minas y hacia La Pintada también

Molina argumenta que las carreteras son necesarias para la movilidad. El tema pasa, sostiene, por la educación de los conductores. La medida más efectiva en los países donde importa el tema, es la reducción de velocidad, según el director de Aburrá Natural. Soluciones útiles como los puentes aéreos no son apropiadas para todas las especies.

Así, mientras con afán se busca enlazar los parches boscosos para que la vida corra tranquila y se propague, las carreteras siguen siendo un obstáculo.

-Cuando quiera hacemos un recorrido, invita Delgado Vélez. Pero le advierto, prosigue: es demasiado triste . n

10 hechos científicos de la semana

Radiación de fondo y polarización. Cortesía Planck

1. Un universo en pañales

El programa Planck reveló 4 años de análisis del satélite que lleva su nombre, el cual estudia los orígenes del universo. Los datos muestran un universo cuando solo tenía 380.000 años (hoy tiene cerca de 13.700 millones de años). La medición permitió refinar la composición de nuestro universo. 4,9% está compuesto de la materia ordinaria, de la cual estamos hechos nosotros, 25,9% es materia oscura cuya naturaleza es aún desconocida, y 69,2% es energía oscura, mucho más desconocida que la anterior. La ‘fotografía’ lograda muestra las desviaciones de la media en la temperatura de la radiación de fondo de microondas.

2. Era un mundo plástico

Entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas métricas de plástico caen a los océanos cada año reveló un estudio en Science. Es material proveniente de personas viviendo dentro de un radio de 50 kilómetros de la costa en 192 países que tienen mar. En 2010 cayeron a los océanos 275 millones de toneladas métricas. Una tragedia ambiental de incalculables proporciones.

3. Lento parto estelar

Astrónomos de la Universidad de Massachusetts revelaron en Nature el hallazgo de un sistema estelar múltiple en sus fases iniciales, creyéndose que en unos 40.000 años estarán formadas 3 estrellas. Es la primera vez que se encuentra un sistema así que ayuda a explicar la formación estelar múltiple, tal como es el sistema de Alfa Centauri, la estrella más cercana a nosotros.

4. Pumas vs humanos

La presión de los humanos sobre distintas especies quedó comprobada una vez más en un artículo aparecido en Proceedings of the Royal Society B: cuando los pumas viven en una zona de confluencia de personas, cazan más y comen menos. Para evitar contacto se mantienen en movimiento, no volviendo al sitio donde dejaron la presa que cazaron, algo que incide en otras relaciones del entorno ecológico.

5. Perros detallistas

Los perros distinguen muy bien cuando una persona está sonriente y cuando está iracunda o triste, de acuerdo con un estudio en Current Biology que podría ser la primera evidencia sólida de que otros animales aparte de los humanos pueden discriminar las expresiones emocionales de otra especie. Los perros entienden que cada una de esas expresiones tiene significados diferentes.

6. Nido de materia

La zona central de nuestra Vía Láctea hasta los 26.000 años luz más o menos contiene grandes cantidades de materia oscura, según mediciones reveladas en Nature Physics. Dentro de esa distancia se encuentra nuestro Sistema Solar. Es una evidencia clara del contenido de esa misteriosa materia en la galaxia, que ayuda a su cohesión.

7. Fumando olvido

Un estudio amplio reveló que fumar durante mucho tiempo adelgaza la corteza cerebral, la capa externa del cerebro con un papel fundamental en funciones cognitivas tales como la memoria, el lenguaje y la percepción. El estudio publicado en Molecular Psychiatry mostró además que cuando se deja de fumar se recupera la normalidad.

8. Nace una molécula

Científicos lograron, mediante el uso del láser del Laboratorio del Acelerador del Departamento de Energía de Estados Unidos, ver cuando un átomo se une débilmente a otro para comenzar a formar una molécula, algo que no se creía posible. Publicado en Science Express el hallazgo tendrá impacto en entender cómo ocurren las reacciones y en el diseño de aquellas que generen energía, creen nuevos productos o fertilicen cultivos de manera más eficiente.

9. Un planeta condenado

Artículos independientes en Astronomy and Astrophysics revelaron la existencia de un planeta, Kepler-423b, que es del tamaño de Júpiter pero con 6 veces su masa, siendo uno de los más densos hallados. Tiene un año de unos 53 días nuestros, durante el cual experimenta estaciones extremas. La estrella en la que vive se ha expandido y tiene unos 4 radios solares. Terminará engulléndose al pobre planeta que, obvio, no puede contener vida.

10. Genes de mucho peso

Dos artículos publicados en Nature revelaron la existencia de cerca de 100 marcas genéticas relacionadas con la obesidad y la distribución de grasa en el cuerpo, lo que muestra la complejidad de los rasgos que dominan esas condiciones y ayudará a entender las enfermedades relacionadas con el peso y a mejorar las terapias de reducción.