Un parásito induce al canibalismo

Acto de canibalismo inducido. Cortesía U. of Leeds

Hay hormigas llevadas a su muerte por un hongo, avispas que determinan el destino de gusanos. Científicos reportaron ahora un caso bien extraño. Sí, de un parásito del tamaño de una célula sanguínea humana que provoca canibalismo.

Sí, el parásito Pleistophora mulleri altera el comportamiento de un camarón de agua dulce Gammarus duebeni celticus para que se coman a los más jóvenes.

El hallazgo fue presentado en Royal Society Open Science.

El canibalismo no es extraño al mundo animal. De hecho hay cerca de 3.000 especies que lo practican en diversas condiciones, pero no se había demostrado que un parásito pudiera conducir a esa práctica.

Algunas veces los camarones adultos consumen los más jóvenes, lo que contribuye a la diseminación del parásito, que es específico de esta especie a la que afecta sus músculos, dañándolos y ocasionando unas ansias insaciables de comida.

Científicos de las Universidades de Leeds en Inglaterra, Stellenbosch en Sudáfrica y Queen’s University en Belfast recogieron camarones machos y jóvenes en arroyos del norte de Irlanda. En laboratorio demostraron que los adultos infectados con el parásito comían el doble de jóvenes que los que no estaban infectados. Estos evitan los jóvenes infectados con el parásito, pero los adultos infectados comían unos y otros.

“El aumento de la demanda de comida por los parásitos puede hacer que el hospedero sea más caníbal”, dijo el coautor Mandy Bunke a Discovery News.

“También hallamos que los camarones infectados pueden cazar menos presas de otras especies, así que el canibalismo de camarones pequeños es la única manera que tienen de sobrevivir, indicó Alison Dunn, también participante.

Si como camina se anima…

Muéstrame cómo caminas y te diré cuál es tu estado de ánimo.

Es sabido que cuando estamos o sentimos de determinada forma, nuestro caminado lo revela. Por ejemplo, si estamos deprimidos caminamos con menos movimiento de los brazos y hombros encogidos hacia adelante.

Pero también puede ser al revés: aprender a caminar de una manera para modificar nuestro estado de ánimo. Caminar, por ejemplo, con alegría.

Eso acaban de presentar investigadores en un artículo en el Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry.

“No es sorprendente que nuestro genio, el modo como nos sentimos, afecta nuestro caminado, y queríamos ver si el modo en que nos movemos afecta lo que sentimos”, dijo Nikolaus Troje de Queen’s University.

En el estudio con un grupo de personas encontraron que por ejemplo caminar como lo hace alguien deprimido aumenta de verdad la depresión.

El hallazgo podría tener implicaciones para ciertos tratamientos de personas con depresión y romper así el ciclo.

A caminar como si estuviéramos contentos siempre.