Lo último contra el cáncer: ¡una bomba!

Paciente con glioblastoma

Qué no se ha intentado. Todo con el fin de vencer un enemigo común a la humanidad: el cáncer. Ahora hay un nuevo intento: una bomba. Sí, una bomba para que las células cancerosas exploten.

El caso es este: científicos del Instituto Karolinska en Suecia descubrieron una sustancia, Vacquinol-1, que hace que las células del glioblastoma, el tipo más agresivo de tumor cerebral, exploten literalmente.

El ensayo se hizo en ratones. Cuando se les daba la sustancia en forma de tabletas, se revertía el crecimiento del tumor y la supervivencia se prolongaba. Los hallazgos fueron reportados en Cell.

Hoy los tratamientos para esa forma de cáncer incluyen cirugía, radiación y quimioterapia, pero aún con ellos el promedio de supervivencia es de tan solo 15 meses, por lo que se hace urgente encontrar otros tratamientos más eficaces para los tumores malignos del cerebro.

La nueva molécula se encontró entre 200 que fueron examinadas para ver si ofrecían alguna alternativa.

Se encontró que la sustancia hace que las células entren en un proceso desenfrenado de ‘vacuolización’, un proceso por el cual la célula transporta sustancias del exterior al interior, vía las vacuolas, esos sacos de membranas celulares.

Cuando las células cancerosas se llenaban con una gran cantidad de vacuolas, las membranas celulares la pared externa, colapsaba y la célula explotaba y se necrotizaba.

“Es un nuevo mecanismo para el tratamiento. Una medicina basada en este principio podría atacar el glioblastoma de una nueva manera y podría funcionar para otros tipos de cáncer, aunque no se ha explorado”, dijo Patrik Ernfors, del Karolinska.

Los ratones que no recibieron la sustancia sobrevivían cerca de 30 días. Los que la recibían estaban vivos a los 80.

La etapa siguiente es entrar en la fase 1 de un ensayo clínico.

Increíble hallazgo sobre el cáncer

No se imaginaría uno que al hablar de cáncer de seno tuviera que referirse al de ovario. Pero sí, un estudio publicado en Nature reveló que uno de los subtipos más mortales de cáncer de seno es genéticamente más similar a los tumores de ovario que a otras formas de cáncer de seno.

El hallazgo sugiere que la mayoría de los tumores como de tipo basal (células basales) de seno y ovario tienen origen genético similar y podrían ser tratados con las mismas drogas, explicó Matthew J. Ellis, coautor del estudio e investigador de Washington University School of Medicine en San Luis.

Los tumores parecidos al tipo basal significan un 10% de todos los cánceres en Estados Unidos, por ejemplo.

“Con este estudio, damos un paso gigante al entendimiento del origen genético de los cuatro más grandes subtipos de cáncer de seno”, dijo Ellis.

“Ahora, podemos investigar qué drogas funcionan mejor para los pacientes basados en los perfiles genéticos de sus tumores. Para los tumores de seno tipo basal, es claro que son más similares genéticamente a los tumores de ovario que a otros cánceres de seno. Si pueden ser tratados del mismo modo es una posibilidad que debe ser explorada”.

Hoy, por ejemplo, esa clase de tumores de seno son tratados a menudo como muchos otros cánceres de seno, con quimioterapia basada en antraciclina. Otro estudio reciente de Ellis demostró que las mujeres con cáncer tipo basal no se benefician de esa droga, lo cual también deriva en efectos colaterales severos.

Por lo menos, dijo, los nuevos datos indican que las pruebas clínicas deberían diseñarse para evitar el uso de esas medicinas en tumores tipo basal.

El estudio confirmó la existencia de 4 subtipos principales de cáncer de seno: Luminal A, luminal B, HER2 y tipo basal. El tercero incluye la mayoría de los tumores de seno triple-negativos, llamados así porque carecen de los receptores para las hormonas estrógeno, progesterona o factor de crecimiento epidérmico humano HER2. Son tumores a menudo agresivos y que no responden a terapias que atacan los receptores de hormonas o quimioterapias estándares.

En los 4 subtipos se presentan mutaciones en solo 3 genes en más del 10% de los pacientes con tumores. Los científicos encontraron una huella genética y molecular única dentro de cada subtipo.

Los hallazgos se suman al creciente cuerpo de evidencias que sugieren que los tumores deberían ser catalogados y tratados según los genes que afectan en vez de su ubicación en el cuerpo.

Un nuevo paragima.

Subtipo de cáncer de seno como de clase basal. Imagen cortesía Matthew Ellis, MD, PhD, Washington University, St Louis

Buena noticia para los niños de la burbuja

La imagen de niños metidos dentro de una urna o burbuja sin poder salir nunca por la alta posibilidad de contraer infecciones y morir, ha conmocionado al mundo desde hace varias décadas. Ha habido casos famosos, como el de David Vetter.

En un estudio de 11 años de duración, científicos pudieron examinar dos regímenes terapéuticos para 10 niños con deficiencia de ADA en Inmunodeficiencia Severa Combinada (SCID), un desorden genético en el que las dos armas del sistema inmunitario, las células B y T no funcionan debido al defecto de uno o más genes.

Durante el estudio, refinaron un tratamiento que incluyó dosis de quimioterapia para ayudar a remover varias de las células rojas en la médula que no crean la enzima adenosina deaminasa (ADA), crítica para la producción y supervivencia de las células blancas o leucocitos, indicó Donal Khon, autor seniro de la investigación en UCLA.

La terapia genética mejorada más el régimen de quimioterapia probó ser superior a otros métodos examinados en el estudio, restaurando la función inmunitaria en 3 de 6 niños que la recibieron, dijo Khon. Para ir más allá, se estudiará un régimen más refinado usando un tipo diferente de entrega de virus, estudio que se hará con 10 pacientes, 8 de los cuales ya se han sumado.

El estudio apareció en el journal Blood.

“Estamos muy contentos porque en las pruebas con humanos vimos un beneficio en los pacientes luego de que modificamos el protocolo”, agregó.

Como ha habido pocas opciones apra escoger, esta podría ser una herramienta adicional apra ayudarles a esos niños. Se cree que 1 en 65.000 nacimientos tienen esa condición.

Quienes nacen con SCID son diagnosticados por lo general hacia los 6 meses. Son muy vulnerables a las infecciones y no crecen bien. La diarrea crónica, infecciones del oído, neumonía recurrente y candidiasis oral profusa los aquejan.

Hoy, el único tratamiento para la SCID por deficiencia en ADA consiste en inyectar los pacientes con la enzima requerida dos veces por semana, un tratamiento para toda la vida, caro y que a menudo no confiere al sistema inmunitario los niveles óptimos.

Currently, the only treatment for ADA-deficient SCID calls for injecting the patients twice a week with the necessary enzyme, Kohn said, a life-long process that is very expensive and often doesn’t return the immune system to optimal levels. These patients also can undergo bone marrow transplants from matched siblings, but matches can be very rare.

About 15 percent of all SCID patients are ADA-deficient. Kohn and his team used a virus delivery system that he had developed in his lab in the 1990s to restore the gene that produces the missing enzyme necessary for a healthy immune system. To date, about 40 children with SCID have received gene therapy in clinical trials around the world, Kohn said.

Two slightly different viral vectors were tested in the study, each modified to deliver healthy ADA genes into the bone marrow cells of the patients so the needed enzyme could be produced and make up for the cells that don’t have the gene. Four of the 10 patients in the study remained on their enzyme replacement therapy during the gene therapy study. There were no side effects, but their immune systems were not sufficiently restored, Kohn said.

In the next six patients, the enzyme therapy was stopped and a small dose of chemotherapy was given before starting the gene therapy to deplete the ADA-deficient stem cells in their bone marrow. Of those patients, half had their immune systems restored. The human findings confirmed another study, also published recently in Blood by Kohn and UCLA colleague Dr. Denise Carbonaro-Sarracino, which tested the techniques in parallel, using a mouse model of ADA-deficient SCID.

Uno de los pacientes de Khon en el primer estudio fue un bebé diagnosticado a los 10 meses. Tenía múltiples infecciones, neumonía y diarrea persistente y no aumentaba de peso. Recibió el reemplazo enzimático de 3 a 4 meses, pero no mejoró. En 2008 se sumó a la terapia genética y hoy vive con su familia en Arizona y es un niño saludable de 5 años.

Su hermana, nacida con el mismo problema, fue diagnosticada a los 4 meses y se enroló en la segunda fase del estudio. Hoy está muy bien, de hecho, Khon dijo que parece que los niños que son diagnosticados más temprano y tratados entonces parecen responder mejor.

Funcionó vacuna contra cáncer cerebral

Una dosis de su propia medicina. Mejorada, eso está claro. Sí: una nueva vacuna contra el cáncer cerebral que emplea material del tumor de cada individuo ha sido efectiva en un ensayo clínico en fase 2, extendiendo la vida de los pacientes 47 semanas e incluso hasta más del año.

Los pacientes padecían de glioblastoma multiforme recurrente, que mata decenas de miles de personas cada año.

Los resultados alentadores fueron revelados en el encuentro de la American Association of Neurological Surgeons (AANS) en Miami.

El ensayo mostró que la vacuna podía extender la supervivencia de las personas varios meses en comparación con 80 pacientes que recibieron terapia estándar –47 frente a 32 semanas. Varios de quienes recibieron la vacuna pasaron del año.

“Los resultados sugieren que los médicos pueden extender la supervivencia combinando la vacuna con otras drogas que aumentan la respuesta inmunitaria”, dijo Andrew Parsa, quien dirigió la investigación por la Universidad de California en San Francisco.

El próximo paso será un ensayo con mayor número de pacientes para mirar la efectividad de la vacuna en combinación con la droga Avastin.

En Estados Unidos apenas 2% de quienes padecen este tipo de cáncer sobreviven más de 5 años, incluso con tratamiento. El cáncer casi siempre reaparece: solo es asunto de cuándo.

El tratamiento comienza por lo general con una resección quirúrgica, para remover el tejido canceroso del cerebro. Luego se procede a terapia de radiación y quimioterapia para matar cualquier célula remanente. Muchos se someten al tratamiento pero el cáncer reaparece luego.

Las vacunas contra el cáncer son un tratamiento que apareció en la última década. La Food and Drug Administration aprobó la primera vacuna terapéutica contra el cáncer de próstata y varias más están en experimentación.

El concepto básico es el mismo que una vacuna contra paperas o sarampión: una inyección en el brazo que induce una respuesta inmunitaria que ayuda a combatir el patógeno, en este caso el cáncer. Una respuesta efectiva encoge el tumor y extiende la vida.

En el pasado, las vacunas contra el cáncer no funcionaban porque no producían una respuesta inmunitaria efectiva: o no mataban las células cancerosas o no funcionaban en todos los pacientes.

En este caso, se usan ciertos contenidos moleculares del tumor removido en el paciente. Agenus Inc preparó una vacuna específica para cada uno. Los médicos las inyectaron en el brazo de los pacientes varias veces al año.

Una droga contra todos los cánceres

Qué tal: una sola droga puede reducir los cánceres de seno, ovario, colon, vejiga, hígado y próstata. Sí: tumores que han sido transplantados a ratones.

El tratamiento: un anticuerpo que bloquea una señal normalmente hallada en células tumorosas y induce al sistema inmunitario a destruir esas células.

El asunto es como sigue: hace una década, el biólogo Irving Weissman, de Stanford University en Palo Alto, California, descubrió que las células de la leucemia producen más altos niveles de una proteína llamada CD47 que las células sanas. Esa proteína también está en células sanguíneas saludables; es un marcador que bloquea el sistema inmunitario para no ser destruida. El cáncer se aprovecha de eso para burlar el sistema inmunitario ignorándolo.

En años recientes, el laboratorio de Weissman demostró que al bloquear CD47 con un anticuerpo curaba ciertos casos de linfomas y leucemias en ratones estimulando el sistema inmune a reconocer las células cancerosas como invasoras. En esta ocasión, con sus colegas demostró que el anticuerpo que bloquea la Cd47 puede tener un impacto mayor que solo atacar cánceres de la sangre.

En su trabajo con ratones, al tratarlos con el anti-CD47, los tumores transplantados a los ratones se encogieron y no hicieron metástasis.

El estudio fue presentado esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Tyler Jacks, del Massachusetts Institute of Technology en Cambridge, citado por Science, dijo que aunque el estudio es prometedor, se requiere más investigación para ver si los resultados son iguales en humanos.

“El microambiente de un tumor real es un poco más complicado que el de uno transplantado”, indicó, “y es posible que un tumor real tanga efectos adicionales en la supresión inmunitaria.

Otro tema importante es cómo los anticuerpos CD47 se complementarían con los tratamientos existentes hoy: ¿trabajarán juntos o serán antagonistas?

Usar el anti CD47 adicional a la quimioterapia no sería recomendable si el estrés que esta produce hace que las células normales produzcan más CD47 de lo normal.

Ojalá funcione.

En la imagen, células con un tipo de leucemia

¿Daña la quimioterapia el ADN de los hijos?

Si algo le pasa a los hijos de quienes reciben quimioterapia contra el cáncer, poco se conoce. Y lo que les podría pasar a los hijos de sus hijos y así sucesivamente.

Bueno: tres drogas comunes usadas en quimioterapia causan mutaciones en el ADN no solo en los ratones que reciben el tratamiento sino en sus descendientes, según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences..

Esto sugiere que el genoma en los ratones tratados se desestabilizó, originando nuevas mutaciones mucho después de que la exposición a las drogas hubiera cesado. Un fenómeno similar se ha observado en ratones expuestos a radiación.

El estudio enfatiza la importancia de mirar los efectos de la quimioterapia no solo en quienes la reciben sino en sus descendientes.

Yuri Dubrova, genetista de la Universidad de Leicester en el Reino Unido, quien dirigió el estudio, pidió no extrapolar los resultados a humanos: la mayoría de los adultos tratados para el cáncer son muy viejos o se tornan estériles tras el tratamiento. “Por eso solo estamos hablando de un grupo: niños sobrevivientes de cáncer”, dijo.

Un estudio reciente no halló un impacto significativo de radiación o quimioterapia en la tasa de nacimiento con defectos de 4.699 hijos de sobrevivientes del cáncer.

Es más: los niños tratados para el cáncer no tendrán hijos hasta varios años después. Los ratones, en cambio, solo viven unos dos años y los del estudio de Dubrova se reprodujeron a los pocos meses de su exposición a las drogas.

Hoy es común pedirles a quienes reciben quimioterapia no procrear al menos en un año tras el tratamiento.

Las dudas quedan y se necesitarán más estudios.

Luz para que el cáncer no escape

No es extraño que tras una cirugía para extirpar un cáncer, el cirujano le diga al paciente: limpiamos todo lo que pudimos.

Es que eso de ver células no es nada sencillo. Ahora hay una esperanza.

Sí: la noticia de la semana pasada es un paso al frente. Gracias a unos marcadores fluorescentes que ayudan a señalar el tejido canceroso, los cirujanos pueden remover tejido que de otra forma quedaría en el cuerpo.

Esto fue posible en una cirugía de un tumor en ovarios.

La mayoría de estos tumores expresan altos números de receptores para la molécula de folato (vitamina B9), por lo que adhiriéndoles la molécula fluorescente fluoresceina iso-tiocianato al folato, los científicos crearon células de prueba. Tras inyectarlas a la paciente, se hizo que las células resplandecieran en blanco con ayuda de una cámara especial y luz, permitiéndoles a los cirujanos señalar el tejido canceroso aún cuando las células nos e distinguían de las que estaban sanas.

“Esto entrega mayor precisión y mayor certeza a los médicos para remover todas las células cancerosas en tiempo real durante la cirugía”, dijo Vasilis Ntziachristos, de la Technical University de Munich, Alemania, citado por Nature.

Los resultados fueron publicados en Nature medicine.

De todos los cánceres ginecológicos –ovario, vaginal y uterino- el de ovarios es el que más mata mujeres. Remover todo el tejido canceroso que sea posible durante la cirugía es crucial para darle a la quimioterapia postcirugía mejores oportunidades de matar las células remanentes.

“Este avance es un cambio real de paradigma en imágenes quirúrgicas”, según el investigador. “Hasta ahora solo podíamos depender del ojo humano para hallar tejido canceroso, o teñidos no específicos que coloreaban tanto el tejido vascular como las células con cáncer. Ahora estamos yendo tras señales moleculares precisas y no simple fisiología”.

Qué avance: éxito en trasplante de tráquea sintética

¡Qué inventarán después! El 9 de junio cirujanos suecos implantaron la primera tráquea artificial. Este jueves, el paciente, un hombre joven de 36 años, fue dado de alta para continuar su recuperación en Islandia.

Esa persona tenía un tumo agresivo del tamaño de una bola de golf que bloqueaba sus vías respiratorias y había resistido quimioterapia y radiación. Sin el trasplanta habría muerto, según reporte de la BBC.

Fueron científicos del University College London quienes construyeron la tráquea de nanomaterial poroso, usando escáneres de 3D de alto detalle de la tráquea del paciente para crear una réplica exacta.

Luego la sumergieron en células madre del tuétano tomadas de la nariz del joven para reducir el riesgo de rechazo y la necesidad de drogas inmunosupresoras. Tras crecer por dos días en un biorreactor desarrollado por Harvard Bioscience, los millones de poros de la superficie sintética porosa fueron sembrados con células y luego la tráquea fue enviada a Suecia.

El desarrollo prueba el concepto de que las estructuras sintéticas pueden ser alimentadas con las propias células del paciente, lo que indica que esa clase de pacientes no tendrán que esperar un donante de tráquea, dijo David Green, de Harvard Biosciene en un comunicado.

Foto cortesía.

Crean ovario artificial que madura óvulos

El laboratorio no es clandestino. Ni forma parte de una película de terror en donde alocados científicos planean apoderarse del mundo.
Investigadores del Women & Infants Hospital en Brown University inventaron el primer ovario humano artificial, un avance que provee un medio poderoso para investigaciones de infertilidad y para pacientes con tratamiento por cáncer.
El órgano, creado en laboratorio, ha sido empleado para madurar oocitos humanos.
Sandra Carson, profesora de Obstetricia y Ginecología en el Warren Alpert Medical School de esa universidad y directora de la División de Endocrinología Reproductiva e Infertilidad en el Women & Infants informó que “un ovario está compuesto de tres tipos principales de células y es la primera vez que alguien ha creado una estructura de tejidos en 3D con esa tripleta.
El desarrollo fue presentado en el Journal of Assisted Reproduction and Genetics.
El ovario no sólo provee un laboratorio vivo para investigar cómo trabajan los ovarios sanos, sino que servirían para ver cómo problemas como la exposición a toxinas y otros químicos pueden interrumpir la maduración del óvulo y la salud.
El ovario artificial podría jugar un rol en preservar la fertilidad de las mujeres con tratamiento de cáncer en el futuro, opinó Stephan Krotz, doctor en fertilidad en Houston, autor líder del estudio y antiguo miembro del laboratorio de Carson..
Los óvulos inmaduros podrían ser salvados y congelados antes de la quimioterapia o la radiación, y madurados luego en el ovario artificial.
Lo que hace este ovario un tejido funcional y no un cultivo de células, es que tiene los tres tipos de células en un arreglo en 3D similar a un ovario real en el cuerpo.
Los medios para desarrollarlo fue inventada en el laboratorio de Jeffrey Morgan, profesor de Ciencias Médicas e Ingeniería. Sus platos Petri 3D están hechos de un gel de azarosa moldeable que provee un patrón de desarrollo para alentar a las células a disponerse en formas específicas.
Para crear el ovario, los científicos formaron dispositivos de células teca, uno de los dos tipos claves del ovario, donados por mujeres en edad reproductiva (25-46 años) en el hospital. Luego de que esas células crecieron, grupos esféricos de células de granulosa donadas fueron insertadas en agujeros del arreglo junto a óvulos humanos. En un apr de días, las células teca cubrieron la granulosa y los óvulos, imitando un ovario real.
El gran examen, sin embargo, era ver si la estructura podía funcionar como un ovario para madurar óvulos, lo que se demostró en experimentos subsiguientes.
En la foto, arriba, células teca envuelven las esferas de granulosa. Abajo, el tejido 48 horas después (izquierda) y luego de cinco días. Cortesía Carson Lab.