El corazón de mujeres y hombres envejece distinto

Imagen Mirish

No envejecemos igual. No hombres y mujeres. Tampoco el corazón.

Un estudio publicado en Radiology, basado en imágenes de resonancia magnética, encontró que la principal cámara de bombeo del corazón envejece distinto en ellos y ellas, un hallazgo que podría ayudar a diferenciar tratamientos cuando se presente alguna enfermedad del ese órgano.

La masa del ventrículo izquierdo, con la que corazón bombea sangre al cuerpo sirve para predecir eventos cardiovasculares. Sus paredes pueden endurecerse al tener que bombear más fuerte cuando la presión arterial es alta o por otras condiciones.

Distintos estudios han mostrado aumentos y disminuciones en ese ventrículo relacionados con la edad. Ahora, con imágenes de resonancia en distintos épocas se pudieron determinar los cambios sufridos por el corazón luego de 10 años.

Se encontró algo sorprendente: si bien tanto en hombres como en mujeres disminuía el volumen del ventrículo izquierdo, la masa aumentaba en ellos y se reducía en ellas.

“La forma del corazón cambia con el tiempo en hombres y mujeres, pero los patrones son diferentes”, dijo uno de los investigadores, John Eng, de la Universidad John Hopkins.

“El de los hombres tiende a hacerse más pesado y la cantidad de sangre que contiene es menor, el de las mujeres no pesa más”.

Todo esto conduce a pensar que los tratamientos para uno y otro sexo deben ser diferentes. Además, pone de relieve la importancia de la presión sanguínea y la dieta en la salud cardíaca. El aumento de la masa del ventrículo izquierdo fue vinculada con una presión e índice de masa corporal más altos y asociado negativamente con una hipertensión tratada y altos niveles de colesterol bueno que ayuda a reducir el riesgo de enfermedad cardíaca.

Si usa mucho la cabeza ¡se le daña!

Si cabecea mucho, no de sueño, sino jugando fútbol, podría sufrir consecuencias poco agradables. Eso se desprende de un estudio sobre un tema casi ignorado: efectos de golpear un balón con distintas partes del cuerpo.

Investigadores de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Yeshiva University mostraron que los futbolistas que cabecean con frecuencia un balón, tienen anomalías cerebrales parecidas a las encontradas en pacientes con concusión (lesiones cerebrales).

El estudio aparece en Radiology.

“Estudiamos futbolistas porque es el deporte más popular en el mundo”, dijo Michael Lipton, “y existe la preocupación de que golpear el balón con la cabeza puede afectar el cerebro”.

En promedio un jugador cabecea el balón de 6 a 12 veces durante un partido, en el que los balones pueden desplazarse a más 80 kilómetros por hora. Durante las prácticas, lo cabecea 30 o más veces. El impacto de una cabeceada no debe causar daño cerebral como laceración de fibras nerviosas. Pero los científicos se preocupan por el daño acumulado de las repetidas cabeceadas, que podría tener importancia clínica.

Entre otras podría conducir con el tiempo a la degeneración de las células del cerebro, según Lipton.

Al analizar 37 jugadores aficionados que habían jugado en promedio 22 años, los clasificaron con base en la frecuencia del cabeceo y compararon sus imágenes cerebrales con las de jugadores en actividad. Todos fueron sometidos a pruebas cognitivas.

Las imágenes DTI captan el movimiento de las moléculas de agua dentro y al lado de los axones, las fibras nerviosas que constituyen la materia gris del cerebro.

Quienes cabeceaban de 885 a 1.550 veces en un año tenían movimiento uniforme del agua en 3 áreas de la materia blanca temporo-occipital.

Los que cabeceaban más de 1.800 mostraron tener menos memoria.

Los resultados sugieren que cabecear con frecuencia en el fútbol produce cambios cerebrales, pero se requerirán estudios adicionales para ahondar en el tema. Y aunque Lipton dice que si se controla el número de veces que se cabecea se podría reducir las lesiones, esto, en el fútbol, es difícil de eliminar.

Un estudio de 2007 de Sahlgrenska Academy sugería lo contrario: cabecear no afectaba el cerebro. Un tema para profundizar.

Viaje al espacio puede enfermar

Viajar por el espacio significaría enfrentar más amenazas de las pensadas. Aparte de las radiaciones que amenazarían la vida de los astronautas, estos enfrentarían otros peligros.

Imágenes de resonancia magnética de ojos y cerebros de 27 astronautas que pasaron prolongados periodos en el espacio revelaron anormalidades ópticas similares a las que se presentan en casos de hipertensión intracraneal por causa desconocida, una condición potencialmente peligrosa en la que aumenta la presión del cerebro.

El estudio aparece divulgado en el journal Radiology.

Un grupo de investigadores tomó las imágenes y analizó los datos de 27 astronautas, cada uno expuesto a microgravedad por un promedio de 108 días, bien en las misiones del trasbordador espacial y o en la Estación Espacial.

8 de los 27 tuvieron una segunda resonancia magnética tras una segunda misión que duró al menos 39 días.

“Los hallazgos en las imágenes muestran varias combinaciones de anormalidades tras una corta o una prolongada exposición a la microgravedad también vista en la hipertensión intracraneal idiopática”, dijo Larry Kramer, de la escuela de Medicina de la Universidad de Texas.

Entre los astronautas con más de 30 días de vida acumulada en microgravedad, se encontró expansión del líquido cefalorraquídeo alrededor del nervio óptico en 9 de los 27, aplanamiento de la parte posterior del globo ocular en 6, abultamiento del nervio óptico en 4 y cambios en la glándula pituitaria y su conexión con el cerebro en 3. La pituitaria secreta las hormonas que regulan una variedad de importantes funciones corporales.

La presión provoca aumento de la unión entre el nervio óptico y el globo ocular que puede derivar en problemas visuales.

La hipertensión intracraneal inducida pro microgravedad podría ser un factor de riesgo en un viaje prolongado.

Hasta ahora, la pérdida de mineral óseo y la atrofia muscular eran algunos de los efectos conocidos de la gravedad cero en los astronautas.

Sangra corazón, sangra

Corazón sangrante. Sí, no es por una herida ni por frustraciones amorosas. El corazón de las personas con infarto sangra al reanudar los latidos. Y tal parece que la cantidad de sangre se relaciona con el daño que ha recibido el músculo.
Las personas sufren un ataque cardiaco cuando una de las arterías que suministra sangre al corazón se bloquea, deteniendo el suministro y privando de oxígeno al corazón.
Científicos del Centro de Ciencias Clínicas del Imperial London College, captaron por primara vez, dijo la institución, imágenes que muestran el corazón sangrante, en un estudio que fue publicado en Radiology. Utilizaron resonancia magnética.
La cantidad de sangre, dijeron, está relacionada con el daño padecido por el corazón durante el infarto.
En la imagen suministrada por el Imperial London College, se aprecia el corazón sangrante.

De esos inventos útiles

Foto cortesía que muestra un punto maligno en el seno

Para nadie es un secreto que el cáncer de seno avanza vertiginosamente ni que su detección temprana es esencial para evitar la progresión y la muerte.
La mamografía con rayos X es hoy el método más usado para diagnosticar ese cáncer, pero no detecta del 10 al 20 por ciento de los cánceres palpables de seno. Esto se debe a que algunos senos, en especial en mujeres jóvenes, son muy densos y en las mamografías los tejidos glandulares peuden enmascarar las lesiones cancerosas.
Se han obtenido mejores resultados con el uso de la tomografía computarizada de rayos X, que produce imágenes en 3D de todo el seno, lo que ayuda a la detección temprana en los senos densos. Pero… su uso en imágenes de seno es limitado por las dosis de radiación que recibe un órgano tan sensible.
Parece haber una solución novedosa:
Un grupo de investigadores de Finlandia Alemania, se publicó en la revista Radiology, desarrolló una técnica basada en la tomografía computarizada, con un contraste sin precedentes y dosis aceptables de radiación.
Se trata de una técnica de raxos X con visualización en 3D de la mama con alta resolución espacial, muy sensible a las alteraciones en el tejido. Detecta el cáncer con mayor precisión que los métodos actuales.
Su uso podría ser realidad en pocos años.