Koalas usan aire acondicionado

Foto Wikipedia

¿Lo han notado? En casi todas las fotos los koalas, ese simpático marsupial australiano, aparece trepado en un árbol. Y tiene una razón muy poderosa: ese es su sistema de aire acondicionado.

Un estudio de científicos australianos y estadounidenses reveló que estos animales se abrazan a los árboles con la finalidad de evitar recalentarse.

Como no tienen su cómoda casa, tienen que hallar otras maneras de enfriarse. Soplar ayuda algo mediante un mecanismo llamado enfriamiento por evaporación pero también pierden agua de esa manera.

Para averiguar cuánto dependían de los árboles, Natalie Briscoe, de la Universidad de Melbourne y otros investigadores siguieron el comportamiento de 37 koalas en verano e invierno, observando su interacción con los árboles. También estudiaron el tipo de árboles, la altura y ubicación, y midieron el microclima de los sitios mediante estaciones climáticas portátiles sobre una vara expansible.

En el tiempo caliente, los koalas parecían abrazar los troncos o ramas gruesas y bajas, que pueden estar 5 grados más frescas que el aire dijeron los científicos en el artículo publicado en Biology letters. También pasaban más tiempo ahí: utilizan las áreas más bajas de los árboles 65 por ciento más a menudo en días sofocantes que durante el tiempo más benigno, de acuerdo con el estudio que es parte de una investigación más amplia sobre cómo los koalas son influenciados por el clima.

“Nuestro modelo muestra que abrazar un tronco fresco durante un típico día caliente en el sudeste australiano puede reducir a la mitad la cantidad de calor que los koalas necesitan perder mediante el enfriamiento por evaporación”, dijo Briscoe.

Eso puede ayudarles a sortear prolongados y fuertes eventos de calor.

Ese refrescamiento puede significarles la diferencia entre la vida y la muerte. En las olas de calor, ese abrazo arbóreo aumenta las tasas de supervivencia.

Pero los árboles con los troncos más frescos, Acacia mernsii no siempre están disponible en el hábitat de estos marsupiales y su búsqueda los pone en riesgo de ser atropellados por un auto o de ser atacados por un perro.

Otros animales como los leopardos, varias aves e incluso insectos, emplean esa estrategia de los árboles como medio de supervivencia en un clima cada vez más extremo.

Hallaron primer colchón de hace 77.000 años

No se crea que los humanos desde que son humanos tenían camas y colchones de esos con resortes.

Científicos descubrieron la evidencia más antigua de un colchón: fue hace 77.000 años en un sitio en Sudáfrica, revela un informe hoy en Science.

Un grupo internacional de arqueólogos reportó no solo el hallazgo de lo que parece ser una cama con colchón, sino de un repelente contra insectos.

El descubrimiento es 50.000 años más antiguo que lo que se conocía hasta ahora.

En estas camas, las plantas hacen las veces de colchón. Fueron halladas en excavaciones en la capa Sibudu en KwaZulu, donde Lyn Wadley ha estado excavando desde 1998. Al menos en 15 capas diferentes hay rastros de camas, datando de hace 38.000 a 77.000 años.

Las camas consisten de capas compactas de unos centímetros de ancho de ramas y hojas de cárex (una especie de hierba maleza), que se extienden al menos 1 metro cuadrado y hasta 3 metros en el área excavada.

La evidencia más antigua está muy bien preservada y consiste de una capa fosilizada de esa maleza, cubierta por una delgadísima capa de hojas identificadas por la botánica Marion Bradford como pertenecientes a Cryptocarya woodii.

Las hojas contienen 3 químicos que son insecticidas y habrían servido para repeler los mosquitos. “La selección de estas hojas para la construcción de las camas sugiere que los pobladores de Sibudu tenían conocimiento de las plantas que rodeaban el asentamiento y estaban enterados de sus usos medicinales.

Las medicinas herbales habrían sido una ventaja para la salud humana de entonces y el uso de plantas repelentes de insectos agrega una nueva dimensión a la comprensión de la conducta humana de hace 77.000 años, dijo Wadley.

“Los pobladores habrían recolectado las matas a lo largo del río uThongathi, situado exactamente debajo del sitio y las habrían colocado en el piso. Las camas no solo se habrían usado para dormir sino que habrían proporcionado una superficie agradable para vivir y trabajar”.

Del equipo hicieron parte además de Wadley, de University of the Witwatersrand, Johannesburgo, Christopher Miller (University of Tübingen, Alemania), Christine Sievers y Marion Bamford (University of the Witwatersrand), y Paul Goldberg and Francesco Berna (Boston University, USA).

El análisis microscópico de las camas, conducido por Miller, sugiere que las personas rellenaban continuamente las camas durante el curso de la ocupación.

También demostró que después de hace 73.000 años, regularmente quemaban las camas, posiblemente para remover pestes.

Las camas están asociadas también con restos de numerosas fogatas.

Foto de los colchones: se observan (color más oscuro) entre las capas de tierra en el sitio de la excavación, cortesía L. Wadley-Science