Las palomas saben matemáticas

Las palomas pueden aprender reglas matemáticas abstractas, algo que se creía reservado para los primates, reportaron científicos.

No se crea que son capaces de resolver complejos problemas matemáticos, pero sí tienen cierta habilidad para el razonamiento numérico.

Distintas especies, de las abejas a los elefantes, dice un artículo en Science, pueden discriminar entre cantidades de artículos, sonidos u olores y representan números mentalmente. Solo los primates (desde los lemures a los chimpancés) razonan numéricamente, según se ha demostrado.

En 1998, por ejemplo, se mostró que los monos rhesus pueden coger el concepto de número ordinal. Es decir, dados dos conjuntos con de 1 a 9 objetos, pueden determinar que, por decir, un set de una cosa debería ser colocado antes de uno con dos cosas y así por el estilo.

Desde entonces esa capacidad se ha demostrado en distintas especies de primates, indicó Damian Scarf, psicólogo comparativo de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, cabeza del nuevo estudio sobre las palomas. “Siempre ha existido una pregunta: si esa habilidad es exclusiva de los primates”.

Scarf y colegas hicieron el test con 3 palomas. Pasó un año entrenándolas para ordenar 3 sets conteniendo de 1 a 3 objetos, tal como un set con un rectángulo amarillo, dos óvalos rojos y tres barras amarillas. Los conjuntos aparecerían en una pantalla de computador y las aves tenían que picotearlas en la secuencia ascendente correcta para tener una recompensa en comida. “Tenían que aprender que era el número de cosas lo que importaba, no el color ni la forma”.

Luego se les pedía a las palomas colocar dos sets conteniendo entre 1 y 9 ítems en la secuencia correcta, ascendente, para ver si entendían el principio básico detrás de los números ordinales. En el entrenamiento solo habían aprendido de 1 a 3, pero no fallaron cuando se les presentaron los otros números con formas, como 5 óvalos o 7 rectángulos.

El resultado estuvo por encima de la mera casualidad.

“Esto sugiere que a pesar de una organización cerebral completamente distinta y a pesar de cientos de millones de años de divergencia evolutiva, palomas y monos pueden resolver el problema de una manera similar”, opinó Elizabeth Brannon, de Duke University, neurocientífica cognitiva que había liderado el estudio de los rhesus.