Una araña que se cree buzo… ¡y lo es!

¿Arañas? Sí, las hay y muchas. Asustan unas, otras son divertidas, escurridizas y muy rápidas. De todos los tamaños. Ah, ¡yla araña sumergida!

¿Una araña bajo el agua? Sí. Existe. Y pasa casi toda su vida sumergida. ¿Cómo logra vivir bajo el agua una araña con aires de buzo?

Pues Roger Seymour y Stefan Hetz se dieron a la tarea de averiguarlo.

Este arácnido solo se aventura a la superficie para recargar su campana de aire.

Los investigadores encontraron que esa campana actúa como una agalla que chupa oxígeno del agua y las arañas sólo tienen que subir a la superficie una vez al día a buscar un suplemento de aire.

Mirando un estanque no es difícil descubrir insectos que dan vueltas y zumban debajo de la superficie. Hasta ahora sólo un arácnido se les ha juntado: Argyroneta aquatica, la araña de la campana sumergible.

“Es un ícono. Había leído acerca de ella cuando era niño”, dijo Seymour, de la Universidad de Adelaida.

Según él, cada araña construye una red de seda en la vegetación debajo de la superficie y la llena con aire que transporta en su abdomen. Allí pasan su vida e incluso ponen sus huevos en esa especie de campana.

Seymour quería probar bien su optodo, un dispositivo para medir el oxígeno y determinar cómo los insectos acuáticos lo extraen del agua a través de delgadas burbujas de aire expandidas en su abdomen. Fue cuando pensó en la araña.

Con Hetz, de Humboldt University en Alemania, se dio a la tarea en el laboratorio de este, recogiendo varios arácnidos para ver cómo usaban sus campanas de aire. Los resultados los publicaron en el Journal of Experimental Biology: estas arañas, que están ya escaseando en Europa, usan la campana como una agalla para extraer oxígeno del agua y así permanecer ocultas debajo de la superficie.

En las mediciones, determinaron que cuando la burbuja se contrae, la araña debe subir a completar el aire, lo que hace una vez al día cuando antes se creía que tenía que subir cada 20 a 40 minutos.

Internet nos activa y hace tambalear la televisión

No nos damos casi ni cuenta, pero internet nos está cambiando nuestro entorno social y la manera de relacionarnos con los demás. Así, aunque alguien podría aislarse, otros que parecen aislados podrían en verdad disfrutar de una mayor vida social.

La web, además, está cambiando las costumbres.

Los siguientes datos son del Pew Research Center para Estados Unidos, pero sugieren cómo está la movida.

El 75 por ciento de todos los americanos adultos pertenecen a algún tipo de grupo voluntario u organización y los internautas son más dados a estar activos que otros: 80 por ciento de todos los usuarios de la red participan en grupos, comparado con el 56 por ciento de los que no la usan. Es más: los que están en las redes sociales es más posible que sean activos, 82 por ciento y 85 por ciento de los usuarios de Twitter participan en grupos.

“Una de las cosas llamativas en los datos es cuán propositiva es la gente cuando se hace parte activa de los grupos”, notó Kristen Purcell, coautora.

“Muchos disfrutan las dimensiones sociales de involucrarse, pero lo que quieren en verdad es tener impacto. La mayoría se siente orgullosa del grupo al que pertenecen y la mitad cree que así pudieron lograr algo que solos no hubieran podido”.

Un 25 por ciento de los adultos americanos no pertenece a ningún grupo, por estrés o asuntos de salud, entre otros. Cerca de un quinto de ellos cree que la falta de acceso a internet es una limitante.

Segundo: En Estados Unidos, hoy el 41 por ciento de los americanos se informan de las noticias a través de internet. Y aunque la televisión es aún la principal fuente de información, con el 66 por ciento, ha descendido 8 puntos desde hace 3 años y 16 desde 2002, mientras que el número de personas que se informan por internet creció 17 puntos desde 2007.

Entre quienes están en el rango de 30 a 39 años de edad, en los próximos años internet igualará o sobrepasará a la televisión como primer medio para estar informados.

El estudio del Pew se hizo en la primera semana de diciembre.

Alguien controla sus amistades

Si tiene muchos o pocos amigos, si interactúa con ellos, si es activo en las redes sociales de internet tan comunes hoy, vitales para algunos, todo esto estaría marcado muy adentro de su cerebro.

El número de amistades podría estar determinado por el tamaño de una pequeña estructura cerebral, como una almendra, que se encuentra en un amplio rango de vertebrados. Eso informaron científicos en Nature Neuroscience, quienes estudiaban la amígdala, involucrada en las funciones interpersonales tales como la interpretación de las expresiones faciales emocionales, la reacción a las amenazas visuales y la confianza en extraños.

Una comparación previa entre especies en primates no humanos había mostrado que el volumen de esa estructura estaba relacionado con el tamaño del grupo, sugiriendo que esa región cerebral soporta las habilidades necesarias para una vida social compleja.

Sobre esa base, Lisa Feldman Barrett, de Northeastern University en Boston, y su grupo, midieron el volumen de la amígdala en 58 adultos sanos mediante imágenes cerebrales y los entrevistaron sobre las personas con las que mantenían un contacto regular.

Encontraron que quienes tenían redes sociales más complejas y grandes, tenían mayor volumen de la amígdala. El efecto no dependía de la edad ni de la satisfacción percibida sobre su vida social, sugiriendo que la felicidad no es un factor causal subyacente que vincula el tamaño de esa estructura cerebral con el número de amistades de una persona.

Pese al hallazgo es aún un misterio cómo la amígdala contribuye con las redes sociales. Es posible, dijo Brad Dickerson, un neurocientífico que contribuyó con el estudio, que el comportamiento social dependa de un conjunto más amplio de regiones cerebrales.

Internet deprime o la depresión va a Internet

Si es adicto a Internet, cuidado que podría amenazarlo un mal: la depresión.
Eso se desprende del más grande estudio de su tipo para Occidente que realizaron psicólogos de la Universidad de Leeds.
Los investigadores encontraron evidencias sólidas de que algunos internautas han desarrollado un hábito compulsivo por la web, por lo que remplazan la interacción social real por chats online y sitios de redes sociales. Los resultados sugieren que este tipo de adicción puede tener un impacto serio en la salud mental.
Catriona Morrison, cabeza del estudio, considera que “la Internet jeuga ahora un papel importante en la vida moderna, pero sus beneficios vienen acompañados de un lado oscuro”.
“Mientras muchos la usamos para pagar facturas, comprar y enviar correos, hay un pequeño grupo de la población al que les es difícil controlar cuánto tiempo pasa online, al punto de que interfiere con sus actividades diarias”.
Estos adictos, se reveló, pasan proporcionalmente más tiempo mirando sitios sexuales, de juegos online y comunidades online y tienen una mayor tasa de depresión severa a moderada que los navegantes no adictos.
Lo que no saben los investigadores es si la depresión viene primero y después el uso de Internet o si es la red la que la provoca.
“Lo que es claro es que para ciertas personas, el uso excesivo de Internet puede ser una señal de alarma sobre tendencias depresivas”.

Bocabajo y con colores les va mejor

Arañas, que siempre han atraído al hombre: para estudiarlas o para asustarse, aunque inofensivas son por lo general.
¿Por qué cazan algunas como cazan? ¿Por qué adornan otras sus telarañas? Dos estudios presentados esta semana nos muestran detalles interesantes del comportamiento de estos arácnidos.
En Naturwissenschaften, S. Zschokke, de la Universidad de Basilea en Suiza, y K. Nakata del Nagasaki Institute of Applied Science, muestrab qye las arañas constructoras de telarañas (Araneae: Araneoidea, Uloboridae) se pueden considerar como cazadoras desde el centro de su territorio. En estas redes, el mejor sitio para cazar es el desplazamiento circular. Estas arañas, con su cabeza orientada hacia arriba o bien hacia abajo mientras espera por una presa en el núcleo de su red, la asimetría de sus carreras hacia abajo o hacia arriba es quizás la causa de la desviación que se observa del núcleo con relación al centro de la telaraña. Pero lo otro que encontraron sí que es llamativo: las arañas con la cabeza hacia abajo cazan mejor, pues les facilita un desplazamiento más rápido.
No menos llamativo fue lo que hallaron Eunice Tan, de la Universidad Nacional de Singapur, y colegas en un estudio publicado en Animal Behavior.
Se ha especulado que para tener mayor éxito en la caza o para aumentar las posibilidades de supervivencia, la araña Cyclosa ginnaga incorpora una variedad de sedas (decoraciones) y de materiales (restos decorados de plantas).
Los investigadores, pudieron confirmar que las redes más decoradas atrapan más presas que las que no lo están, aumentando el éxito. Si les sirve para evadir el peligro, no pudo ser confirmado en el estudio.