Yo no dije que iba a ser monógamo

Parece trivial, pero qué cosa tan complicada. ¿Alguna vez habló con su pareja sobre ser monógamos? En nuestro medio, podría aventurarse uno, no todos lo hacen. Se da por sobreentendido, pero ¿será que sí? La monogamia no viene por añadidura.

Un estudio en Estados Unidos, con 434 parejas jóvenes, encontró que sólo en el 40 por ciento, un miembro dijo que habían acordado mantenerse exclusivos sexualmente. El otro dijo que nunca lo habían acordado.

Qué interesante, ¿no? En el estudio publicado en el Journal of Sexual Research, Jocelyn Warren y Marie Harvey de Oregon State University resalta que la comunicación de la pareja sobre la exclusividad sexual no se da o no se entiende bien.

El tema, no se crea, es importante. Estudios anteriores han demostrado que el uso del condón tienden a disminuir a medida que la relación se torna más íntima y duradera. Y algunas parejas no están comunicándose como debe ser sobre los términos de su relación.

Incluso entre aquellos que han prometido ser monógamos, se encontró un 30 por ciento que había roto la promesa, con al menos un miembro de la pareja teniendo sexo con otra persona.

En los días del creciente número de enfermedades de transmisión sexual, el dato es inquietante.

Ni el matrimonio ni el tener hijos, aumentaba, de acuerdo con el estudio, la probabilidad de que la pareja hubiese acordado ser monógama.

Para Warren, las parejas son monógamas por razones emocionales, para demostrar amor y confianza en la relación, pero la preocupación es que la falta de comunicación expone a muchas de ellas a ciertos riesgos.

De aquellas 434 parejas encuestadas, 227 (52 por ciento) coincidieron en afirmar que tenían un acuerdo explícito para ser monógamos; de esos, 162 (71 por ciento) había mantenido el acuerdo.

Era más probable que las parejas con una mayor comunicación sobre la salud y compromiso tuvieran un acuerdo sobre la monogamia.

Como se ve, no es un asunto que se debe dar por sentado.

Ellos las prefieren así…

El cuerpo de una mujer entrega pistas sobre su estado de fertilidad, hablando en términos generales, mientras su rostro permite una mirada sobre su valor reproductivo a largo plazo.

Por eso, los hombres que buscan una relación pasajera con una mujer, están más interesados en su cuerpo, mientras que aquellos que desean algo duradero se enfocan en la cara, de acuerdo con un estudio de psicólogos de The University of Texas en Austin.

Los hallazgos sugieren que quienes buscan una relación corta poseen adaptaciones psicológicas para mirar compañeras fértiles que pueden engendrar.

“El cambio en las prioridades del hombre depende de lo que quieren en una pareja, con los rasgos del rostro tomando lugar más importante cuando la meta es una relación a largo plazo”, indicó Jaime Confer, coautor del estudio.

“El apareamiento es tema central en la máquina de la selección natural. Este estudio ayuda a clarificar las preferencias de la gente”.

Las mujeres, por su parte, no exhiben una diferencia significativa en su interés por caras o cuerpos cuando miran compañeros para relaciones cortas o duraderas, reveló el estudio publicado en Evolution and Human Behavior.

Como parte del estudio, a 375 estudiantes de universidad se les presentó una foto de otra persona, cuya cara y cuerpo estaban ocultos, persona que estaba señalada como de una relación corta o de una duradera: Los participantes pudieron mirar la cara o el cuerpo, pero no ambos.

Un 25 por ciento a los que se les dijo considerar la compañera como duradera miró su cuerpo, en contraste con el 51 por ciento que escogió el cuerpo para una a corto plazo.

Uyuyuy… qué tentación

Uhmmm… por todos lados hay tentaciones, pero… hombres y mujeres
reaccionan diferente al flirteo y eso determina el efecto en sus relaciones.
Los hombres tienden a mirar a sus compañeras de una manera más negativa luego de conocer a una atractiva y soltera mujer; las mujeres por su parte tratan de fortalecer sus relaciones tras conocer a un codiciado y disponible hombre. Eso es lo que acaba de encontrar un nuevo estudio publicado en el Journal of Personality an Social Psychology.
Ellos no consideran que el flirteo con una mujer atractiva amenace su relación, pero las mujeres sí. Los investigadores encontraron que los hombres pueden aprender a resistir la tentación cuando están entrenados para pensar que esa nueva mujer puede destruir su relación actual, según el primer autor John E. Lydon, PhD, de McGill University en Montreal.
Los investigadores condujeron siete experimentos de laboratorio con 724 mujeres y hombres heterosexuales para ver cómo esas personas, con relaciones estables, reaccionaban cuando conocían otra persona atractiva.