Un ave que duerme cuando vuela

La fregata de las Galápagos en vuelo. Foto B. Vorin

La fregata de las Galápagos en vuelo. Foto B. Vorin

En tierra, persona que se duerme al volante unas décimas de segundo, un microsueño, puede terminar en el cementerio, pero en el aire ciertas aves se dan el lujo de dormir por completo cuando andan volando.

Eso dice un estudio con la fregata de las Galápagos publicado en Nature Communications.

Se sabía que los pájaros en sus grandes vuelos migratorios pueden dormir parcialmente, desconectando un hemisferio cerebral, manteniendo un ojo abierto. Pero es la primera vez que se demuestra que pueden apagar todo el cerebro por unos minutos.

De todas maneras las fregatas solo duermen menos de 1 hora al día en sus desplazamientos y no se sabe cómo logra hacerlo.

Las aves tienen grandes capacidades. Se ha demostrado en varias especies que pueden volar sin escalas por días, semanas y hasta meses en sus vuelo alrededor del globo.

El nuevo estudio se hizo con la medición de la actividad cerebral al dormir o estar activos, midiendo las ondas lentas y el movimiento rápido de ojos (Rem).

Se escogieron las fregatas, aves grandes que anidan en las islas Galápagos y que pasan semanas volando sin escalas sobre el océano. Se les añadió una grabadora de vuelo, por decirle así, que portaron en su vuelo de más de 10 días y 3.000 kilómetros. A su regreso les fueron retirados los dispositivos.

Se encontró que vuelan tanto con un hemisferio apagado o con ambos

Al anochecer, podían volar con los dos hemisferios dormidos, aunque predominaba hacerlo solo con uno.

Dormían por completo solo por unos minutos y mantenían el control aerodinámico. Lo hacían con corrientes de aire ascendentes, favorables

Una de las grandes sorpresas fue hallar que solo dormían 42 minutos por día al volar, pero en tierra pueden dormir hasta 12 horas seguidas recuperándose. Es un misterio porqué duermen tan poco en vuelo si no pueden cazar en ese periodo.

Esto sugiere además que el vuelo demanda alta atención.

Dormir regenera disco duro del cerebro para aprender más

Si quiere aprender, duerma. Y no es que se duerma en los laureles.

Con frecuencia, estudiantes que deben presentar una prueba no coinciden qué es lo más conveniente: si trasnochar y hasta amanecer estudiando o si dormir y levantarse temprano.

A favor de esta última opción viene un estudio de la Universidad de California en Berkeley: dormir siquiera media noche ayuda a recargar la capacidad de aprendizaje del cerebro.

Los científicos encontraron evidencia sólida de que en regiones cerebrales claves se suceden estallidos de unas ondas que las irradian con la función de limpiar el camino del aprendizaje. Estos impulsos eléctricos ayudan a cambiar cierta clase de memorias del hipocampo, que tiene un espacio limitado de almacenamiento, hacia el, por decirle así, disco duro de la corteza prefrontal.

Esas ondas son impulsos que se pueden ver mediante electroencefalogramas durante la fase 2 del sueño y se pueden presentar hasta 1.000 veces en una noche.

Al realizar aquella tarea, se libera espacio en el hipocampo para almacenar datos frescos.

“Estas piezas del rompecabezas cuentan una historia consistente, que las ondas durante el sueño predicen el refrescamiento del aprendizaje”, dijo Matthew Walker, profesor de Psicología y Neurociencias en Berkeley y autor senior del estudio, que fue publicado en Current Biology.

El estudio halló que esa red de ondas sucede con mayor probabilidad durante la fase 2 del sueño no REM (rapid eye movement como se le conoce), que se da antes de alcanzar el sueño más profundo y el estado de los sueños REM. Esto estado profundo sin sueños responde por cerca de la mitad de las horas que se duerme y se presenta con mayor frecuencia durante la segunda mitad de la noche, o en la última parte del periodo durante el cual dormimos.