Encuentran araña y avispa peleando ¡hace 100 millones de años!

Se supone que entonces como ahora camarón que se dormía se lo tragaba el otro, pero no existen muchos registros. No al menos de arañas… cazando su presa ¡hace 100 millones de años.

Investigadores hallaron una araña cuando atacaba su presa. Quedaron para la posteridad en un ámbar y por alguna razón fueron atrapados en ese instante.

Los fósiles están en una pieza hallada en el valle Hukawng en Myanmar en el Cretáceo temprano hace 97 a 110 millones de años. Con seguridad, por los alrededores andaban los dinosaurios.

Fuera de ser la primera evidencia fósil del ataque de una araña, la pieza de ámbar también contiene el cuerpo de una araña macho en la misma telaraña, lo que provee la más antigua evidencia de comportamiento social en arañas, que aún existe en algunas especies aunque no es muy común. La mayoría de la arañas tienen vidas solitarias, canibalísticas y los machos no dudarían de atacar las especies inmaduras en la misma telaraña.

“Esta araña joven se iba a comer una avispa parásita”, dijo George Poinar, profesor de Zoología en Oregon State University y experto mundial en insectos atrapados en ámbar. El destacó los hallazgos en una publicación en el journal Historical Biology.

“Era una avispa macho que se repente quedó atrapada. Fue la peor pesadilla para un insecto y nunca terminó. La avispa estaba mirando la araña justo antes del ataque cuando la resina del árbol cayó y los capturó a los dos”.

Las arañas son invertebrados antiguos que los investigadores creen surgieron hace unos 200 millones de años, aunque la evidencia más antigua de una telaraña data de hace solo 130 millones de años. Un ataque como el que se estaba presentando en aquel momento nunca se había registrado en fósiles.

La resina de los árboles que forma el ámbar es conocida por su capacidad de caer sobre insectos, pequeñas plantas y otras formas vivas, preservándolas casi perfectas antes de convertirse luego en una piedra semipreciosa. Esta araña, que seguro pasó horas enteras pacientemente esperando que cayera una presa en su red fue sorprendida justo un segundo antes del ataque.

La avispa pertenece a un grupo que hoy se conoce que parasita huevos de arañas e insectos.

Los dos individuos del ámbar pertenecen a un género extinguido descrito en el artículo. En el ámbar se observan al menos 15 hilos de seda no rotos y en algunos de ellos está la avispa.

Foto cortesía OSU.

Resinas dentales influirían en conducta del niño

Si su hijo se le tuerce… Mentiras, si cambia de comportamiento, podría deberse a sus caries.

Una resina usada para las obturaciones dentales de color blanco podría ser responsable de pequeños déficits neurosicológicos en niños.

La asociación se basa en otro análisis de datos recogidos de 434 niños como parte de una prueba hace una década. El estudio original buscaba probar impactos en el coeficiente intelectual y comportamiento psicológico debido al mercurio que podría ser liberado por las amalgamas de metal en las obturaciones. Entonces, la mitad de los menores recibió las amalgamas, mientras el resto calzas con material mezclado.

Las caries en los dientes frontales siempre son rellenadas con el material compuesto. Los dientes infantiles reciben una resina basada en uretano, mientras los dientes permanentes son rellenados con una resina llamada bis-GMA que es derivada del bisphenol A o BPA, un producto que puede imitar la actividad hormonal del estrógeno y su exposición en el útero ha sido ligada con cambios en el comportamiento en ratones y niños.

Los niños de 6 a 10 años fueron seguidos durante 5 años. Ellos y sus padres participaron periódicamente en evaluaciones de su temperamento, comportamientos (incluida la agresión), actitudes hacia la escuela y las relaciones interpersonales.

El estudio original fue publicado en 2006 y no halló problemas asociados con las calzas odontológicas, aunque los investigadores sugirieron que las calzas compuestas eran problemáticas.

Tras reanalizar los datos, los investigadores encontraron esta vez que los niños que recibieron las bis-GMA exhibían cambios menores en sus evaluaciones de comportamiento.

Los cambios medidos eran pequeños, de 2 a 6 puntos en una escala de 100 y más fuertemente asociadas con altas exposiciones y obturaciones en la parte de atrás, que es las que más se usan al comer, reportaron en Pediatrics.

Se sospecha que algo puede estar disolviendo o descomponiendo las calzas, dijo la líder del estudio, epidemióloga Nancy Maserejian, del New England Research Institutes in Watertown, Massachusetts.

Para examinar su idea, el equipo comenzó un ensayo que monitoreará la orina de niños recientemente tratados con obturaciones de bis-GMA durante al menos 6 meses, en busca de BPA u otros productos de la posible descomposición.

Las abejas se automedican

Como la ida al médico no les es nada fácil, las abejas se automedican. Sí, tal como se lee.

Una investigación de North Carolina State University mostró que las abejas, cuando su colonia se infecta con un hongo nocivo, recoge grandes cantidades de una resina de un árbol para combatir la infección. Un sorprendente hallazgo sobre la increíble complejidad de la vida en la naturaleza.

“A la colonia no le importa gastar energía y el esfuerzo de las obreras en recolectar las resinas”, dijo Michael Simone-Finstrom, investigador de postdoctorado en el Departamento de Entomología de esa universidad y cabeza del estudio.

“Por lo tanto este comportamiento se ha desarrollado dado que el beneficio para la colonia excede los costos”.

Las abejas normalmente untan sus panales con propóleos, una mezcla de resinas de plantas y cera con propiedades antifúngicas y antibacteriales. Las abejas domésticas usan los propóleos para rellenar los agujeros en sus colmenas. Sin embargo, los científicos encontraron que, amenazadas por un hongo, producen una cantidad mucho mayor de propóleos, 45% más. Las abejas también remueven físicamente las larvas infectadas que han sido parasitadas por el hongo y que son empleadas por este para crear esporas.

Los propóleos, han determinado los científicos, reducen de manera sustancial la tasa de infección de los panales.

Estos insectos distinguen entre el hongo nocivo del benigno, dado que no aumentan los propóleos cuando se trata de una especie benigna. En vez de eso, remueven físicamente las esporas. En el estudio se encontró que la automedicación tiene límites. Las colonias infectadas con bacteria patogénica no reúnen más propóleos pese a que este también tiene propiedades antibacteriales. “Hubo un ligero incremento, pero no significativo estadísticamente”, dijo Simone-Finstrom says. Es algo que seguirán investigando.

El estudio fue publicado en el journal Plos One y sirve de ayuda para los apicultores que prefieren una colmena sin resinas, pues es pegajosa y es más difícil trabajar con ella. Pero su presencia, quedó demostrado, tiene su fin y en últimas es una ventaja.

Foto de propóleos, cortesía

Hallan jinete de hace 50 millones de años

Nada común fue el primer jinete de la prehistoria de acuerdo con un estudio publicado en el journal Biology letters.

No se trata de humanos sobre caballos. Tampoco sobre mastodontes ni mamuts. No. El hallazgo es más sorprendente.

Científicos produjeron increíbles imágenes tridimensionales de un ácaro prehistórico montado sobre la espalda de una araña que vivió hace ¡50 millones de años!.

De solo 176 micrometros de largo, apenas distinguible por el ojo humano, investigadores de la Universidad de Manchester en el Reino Unido y colegas en Berlín creen que el ácaro, atrapado en una resina de árbol, es el artrópodo más pequeño jamás escaneado mediante tomografía computarizada de rayos X.

El hallazgo también sitúa en esa lejana época el rasgo evolutivo relacionado con la capacidad de andar sobre otra especie o foresía.

“El espécimen, muy extraño en el registro fósil, es quizás el más antiguo miembro de la familia Histiotomatidae, aún vida”, dijo David Penney, uno de los autores.

No es inusual, sin embargo, que en resinas se encuentren insectos prehistóricos. “Son repositorios destacados de asociaciones ecológicas del récord fósil. En muchos casos, los organismos murieron de inmediato y fueron preservados con suma fidelidad, mostrando su conducta antes de la sorpresiva muerte. A veces nos referimos a ellos como “conducta congelada” o paleoetiología”, dijo el investigador.

La mayoría de los encontrados en ámbar, sin embargo, no están trenzados en ningún comportamiento especial, lo que hace más llamativo el hallazgo reportado.

“Foresía es cuando un organismo usa otro animal de especie diferente para transportarse a un nuevo ambiente”, explicó Richard Preziosi, biólogo.

Jason Dunlop, de Humboldt University en Berlín, explicó que “los ácaros son muy pequeños e incluso con los vivos es muy difícil trabajar. como fósiles son muy escasos y el grupo al que este pertenece solo ha sido hallado en los registros fósiles unas pocas veces”.

Foto cortesía