Las manos deciden lo que usted elige

Si usted pide ravioles en un restaurante, carne asada, pescado apanado, cerdo en salsa, unos espaguetis o un gustoso cheesecake depende de algo que usted no ha considerado: qué mano usa.

Sí. Una serie de estudios del psicólogo Daniel Casasanto sugiere que una cosa puede moldear su elección: el lado en el menú en el que aparezcan las diversas opciones.

Casasanto y su grupo demostraron que para los zurdos, el lado izquierdo de cualquier espacio les denota cualidades positivas como inteligencia, agradabilidad, dulzura. Para los derechos, el lado derecho de cualquier espacio denota las mismas calidades.

En los experimentos, cuando a los participantes se les pedía elegir una opción de productos casi idénticos en unas hojas, los derechos eran más dados a elegir los del lado derecho y los zurdos los del izquierdo.

Así mismo, cuando se les pedía encerrar en un círculo en una hoja las características más atractivas o menos honestas, elegían de la misma manera: las más positivas para los zurdos estaban en el lado izquierdo y para los derechos en ese lado.

Del mismo modo, cuando se les pidió elegir aplicantes a un trabajo de hojas de vida dispuestas al azar, los zurdos escogían más los del lado izquierdo y los derechos los del derecho.

Esa especifidad, sin embargo, es moldeable: cuando se les pedía a los participantes usar la mano no dominante, tendían a escoger las opciones dadas en ese lado.

(Fuente base: Scientific American)

¿A dónde y qué comemos?

Comidas rápidas versus comidas en restaurantes. Pese a los mitos y creencias, un estudio en Review of Agricultural Economics reveló que tanto las primeras como las segundas son grandes y tienen más calorías que los alimentos preparados en casa, pero las primeras son más pequeñas y con menos calorías que los platos consumidos en un restaurante.
Un estudio de James K. Binkley demostró que las comidas rápidas son más densas en energía que las de los restaurantes, pero tienden a ser más pequeñas, por lo que en total aportan menos calorías que el plato promedio en un restaurante, así el comensal sea adulto, joven o niño.
No obstante, se encontró que quienes comen en restaurante tienden a reducir los alimentos el resto del día, que quienes ingieren comidas rápidas. Por ello, estas resultan, al final de cuentas, con más calorías.