Mis 10 noticias científicas de la semana (17-22)

Cortesía U. Texas

1. Míster músculo

Cuando tire la red, piense que podría ser su musculatura. Científicos descubrieron que el nailon de pescar puede ser, mediante un procedimiento barato, convertirse en poderosos músculos artificiales, músculos que pueden levantar cien veces más peso y generar cien veces más potencia mecánica que músculos humanos del mismo peso y longitud, pudiendo generar 7,1 caballos de fuerza por kilogramo, casi tanto como un motor de jet. El estudio fue publicado en Science, realizado por un grupo internacional liderado por la Universidad de Texas en Dallas. El músculo es elaborado doblando y ensartando un polímero del nailon de alta resistencia y cosiendo las tiras.

2. Avatar, el mico

Científicos utilizaron un mico rhesus a la manera de un avatar en un experimento sin igual para examinar la capacidad de controlar un cuerpo o extremidad. Emplearon una máquina para convertir la actividad cerebral de un simio, denominado el máster, en impulsos eléctricos aplicados a la médula espinal de un animal sedado, el avatar, que se movió en respuesta al estímulo. Los resultados fueron publicados en Nature Communications y constituyen una aproximación a la traducción de pensamientos en el movimiento de pacientes paralizados.

3. Una estrella con mucha prisa

No la persiguen abejas. No. Una estrella caliente supermasiva Kappa Cassiopeiae escapa a una velocidad de 1.100 kilómetros por segundo en relación con sus vecinos. Y aunque esta clase de corredoras espaciales no es extraña hoy, hay un hecho especial que reveló la imagen del telescopio Spitzer: un arco rojo de material en su camino, un arco de choque que a veces se ve frente a las estrellas más veloces y masivas de la galaxia. Los arcos se forman cuando los campos magnéticos y el viento de partículas saliendo de la estrella colisionan con el gas y el polvo difusos que llenan el espacio interestelar. El arco está 4 años luz delante de esta y aunque la estrella se puede ver a simple vista, el arco no.

4. Ciencia en entredicho

Cuando en enero científicos japoneses reportaron un nuevo método para reprogramar células madre mediante un agente externo como ácido, lo que parecía muy sencillo, hubo una exclamación conjunta de quienes trabajan en el tema. Pero cuatro semanas después nadie ha podido replicar el desarrollo de los japoneses del Centro Riken en Kobe. Aunque es corto el tiempo, comienza a agitarse el mundo científico.

5. Vamos, ¡todas a salvo!

Aunque ya se había insinuado, un nuevo estudio en Plos One lo confirmó: en caso de inundación las hormigas usan una balsa. Pese a tan asombroso procedimiento, es mayor la sensación cuando se descubre que ¡la balsa son ellas mismas! Se unen de modo que forman una ‘embarcación’ a prueba de agua en la que se salvan, con reina y todo a bordo.

6. ¿Uvas con acné?

Proprionibacterium acnes es una bacteria asociada con la piel de los humanos, responsable del acné. Pues bien científicos la encontraron en la uva de vino italiana según un reporte en el journal Molecular Biology and Evolution, lo que representa un caso único de un patógeno humano que cruza la barrera natural para llegar a las plantas. El hallazgo se hizo cuando practicaban una muestra genética de la uva Vitis vinifera.

7. Ahí se conocen los amigos

Cuando un elefante asiático está inquieto, otro lo consuela según un estudio que será publicado en el journal Peer. Lo consuela tocándolo, un comportamiento difícil de observar en el mundo animal y que solo se ha reportado empíricamente en grandes simios, caninos y algunos córvidos. El estudio se enfocó en un grupo de 26 elefantes en cautiverio, seguido durante un año.

8. Marcando la depresión

Adolescentes que presenten una combinación de síntomas depresivos y niveles altos de la hormona cortisol tienen 14 más riesgo de desarrollar depresión severa que aquellos que no muestren ninguna de esas condiciones reveló un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Es la primera vez que se encuentra un marcador para la depresión, lo que ayudará a disponer de un tratamiento precoz.

9. Extrema precisión

Científicos reportaron en Nature que lograron medir con una precisión 13 veces mayor la masa del electrón y aunque la variación es mínima con respecto al valor que se manejaba desde 2006, será útil para confirmar el Modelo Estándar de la Física de partículas. El electrón tendría así 0.000548579909067 unidades de una masa atómica, definida como un doceavo de la masa del átomo de carbono 12 .

10. Contra la ceguera

La degeneración progresiva de los fotorreceptores de los ojos, los conos y bastones, provocan ceguera por enfermedades como retinitis pigmentaria y degeneración macular por le edad, No tienen tratamiento, pero científicos reportaron en Neuron un compuesto químico que en ratones permitió que otras células actuaran como receptoras mostrándose sensibles a la luz. Se espera que funcione en humanos, aunque es difícil decir hasta qué punto se podría recuperar la visión.

Las palomas saben matemáticas

Las palomas pueden aprender reglas matemáticas abstractas, algo que se creía reservado para los primates, reportaron científicos.

No se crea que son capaces de resolver complejos problemas matemáticos, pero sí tienen cierta habilidad para el razonamiento numérico.

Distintas especies, de las abejas a los elefantes, dice un artículo en Science, pueden discriminar entre cantidades de artículos, sonidos u olores y representan números mentalmente. Solo los primates (desde los lemures a los chimpancés) razonan numéricamente, según se ha demostrado.

En 1998, por ejemplo, se mostró que los monos rhesus pueden coger el concepto de número ordinal. Es decir, dados dos conjuntos con de 1 a 9 objetos, pueden determinar que, por decir, un set de una cosa debería ser colocado antes de uno con dos cosas y así por el estilo.

Desde entonces esa capacidad se ha demostrado en distintas especies de primates, indicó Damian Scarf, psicólogo comparativo de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, cabeza del nuevo estudio sobre las palomas. “Siempre ha existido una pregunta: si esa habilidad es exclusiva de los primates”.

Scarf y colegas hicieron el test con 3 palomas. Pasó un año entrenándolas para ordenar 3 sets conteniendo de 1 a 3 objetos, tal como un set con un rectángulo amarillo, dos óvalos rojos y tres barras amarillas. Los conjuntos aparecerían en una pantalla de computador y las aves tenían que picotearlas en la secuencia ascendente correcta para tener una recompensa en comida. “Tenían que aprender que era el número de cosas lo que importaba, no el color ni la forma”.

Luego se les pedía a las palomas colocar dos sets conteniendo entre 1 y 9 ítems en la secuencia correcta, ascendente, para ver si entendían el principio básico detrás de los números ordinales. En el entrenamiento solo habían aprendido de 1 a 3, pero no fallaron cuando se les presentaron los otros números con formas, como 5 óvalos o 7 rectángulos.

El resultado estuvo por encima de la mera casualidad.

“Esto sugiere que a pesar de una organización cerebral completamente distinta y a pesar de cientos de millones de años de divergencia evolutiva, palomas y monos pueden resolver el problema de una manera similar”, opinó Elizabeth Brannon, de Duke University, neurocientífica cognitiva que había liderado el estudio de los rhesus.