Cuidado se enferma un fin de semana

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Hay investigaciones que si no se pueden extrapolar a otras regiones en números, sí en su contenido básico.

¿No ha escuchado historias de que el fin de semana no hay especialistas en los hospitales y los pacientes que deben ser hospitalizados carecen de servicios necesarios?

Hay una investigación interesante, del Reino Unido, publicada en el BMJ, que ilustra lo que acontece.

Se encontró era más probable que los pacientes admitidos al hospital en fin de semana enfermaran más y tuvieran mayor riesgo de muerte. Se analizó el efecto del día de admisión en las tasas de mortalidad en hospitales de 2013 a 2014. Se confirmó lo hallado en otro análisis de 2009 a 2010.

Los datos son muy dicientes: 11.000 muertes más cada año dentro de los 30 días siguientes a la admisión al hospital viernes, sábado, domingo o lunes, en comparación con los otros días.

Eso sugiere un efecto fin de semana generalizado, que en parte se explica por la disminución de los servicios de apoyo desde el viernes en la tarde, hasta que se restablecen el lunes en la mañana. Los pacientes que están recluidos previo al fin de semana no tienen mayor riesgo.

Hay algo más: los resultados permanecieron lo mismo independiente de la severidad de la enfermedad.

Aunque es imposible decir que eran muertes evitables, la cantidad no es despreciable y “necesitamos determinar con exactitud cuáles servicios necesitamos mejorar el fin de semana para combatir el mayor riesgo de muerte”.

Cerca del 50% de las admisiones sábados son por emergencias y 65% el domingo, mucho más que el 29% de los días de semana.

Además se halló que los admitidos sábado y domingo permanecen más tiempo hospitalizados.

Cuidado enferma un fin de semana.

Religión y salud: ¿de la mano?

Religión: las personas que asisten regularmente a servicios religiosos reducen el riesgo de muerte en un 20 por ciento, según un estudio del Colegio de Medicina Albert Eisntein de la Universidad Yeshiva.
Los hallazgos, publicados en Psychology and Health, se basaron en datos de personas de distintas tendencias religiosas. El estudio lo dirigió Eliécer Schnall.
Se evaluó la práctica religiosa de 92.395 mujeres post-menopáusicas. Aunque se encontró esa disminución en el riesgo de muerte, no se evidenció un cambio consistente en las tasas de enfermedad y muerte relacionadas con problemas cardiovasculares.