Mis 10 noticias científicas de la semana (26-1)

1. Donde se bañaban los marcianos

Hubo ríos en Marte. Aunque se ha comprobado la existencia de agua y un pasado más mojado, falta información sobre la forma como corrió o estuvo contenido el líquido. Un análisis de imágenes del robot Curiosity muestra con claridad la existencia de piedras redondeadas que revelan que allí hubo un río en un pasado lejano. La cámara en estéreo del explorador tomó fotos de una zona densa en esas piedras, reunidas como en un muro de concreto, un área de unos 180 por 40 centímetros. Cuando las rocas son moldeadas por el viento se vuelven angulares y ásperas, pero estas son redondas dijeron los investigadores que publicaron sus análisis en Science.

2. Solo de paseo

Aunque causó cierto temor en personas, el viernes a las 315:59 hora colombiana pasó a 5,8 millones de kilómetros de la Tierra el asteroide 1998 QE2, de 1.700 metros de longitud, la mayor aproximación en los próximos dos siglos. Lo interesante es que muchos grandes telescopios estuvieron enfocados en él con el fin de allegar la mayor cantidad de información sobre las características de su superficie, rotación y forma. El cuerpo no supone peligro alguno para el planeta.

3. Hasta que se blindaron las tortugas

Mediante el estudio de un fósil de reptil hallado en Sudáfrica, Eunotosaurus, que vivió hace 260 millones de años se llenó un vacío de unos 50 millones de años, permitiendo ver cómo fue que las tortugas obtuvieron su caparazón, la que está compuesta de unos 50 huesos, siendo los únicos animales que las desarrollan a partir de sus costillas y vértebras. El Eunotosaurus tenía 9 costillas y carecía de los músculos intercostales entre estas. De vuelta al pasado.

4. Un mundo achicharrado

Comenzaron a aparecer en la zona este de Estados Unidos millones de chicharras Magicicada luego de permanecer más de 17 años metidas bajo la tierra. Durante unas pocas semanas cantan con su sonido característico, se aparean y mueren. La nueva generación aparecerá en 17 años. Se trata del género de insectos con el ciclo de vida más largo y que ha confundido a los científicos durante siglos, por lo que en esta ocasión muchos están presentes siguiéndoles el paso. De las miles de especies de chicharras del mundo, solo 7 en el este de Estados Unidos tienen tan prolongado periodo de vida. Alcanzando una densidad de hasta 350 por metro cuadrado, pueden cantar a 95 decibeles.

5. Y estas son las vencedoras

Como lo hace desde hace 6 años, el Instituto Internacional para la Investigación de Especies de la Universidad de Arizona publicó la lista de las 10 más llamativas nombradas en 2012, escogidas por un grupo de taxónomos que analizan sus características, hábitat y hasta su cercanía a los humanos. Se destacan en la lista una cucaracha fluorescente de Ecuador, una violeta enana de Perú, una esponja marina con forma de lira y un mico del Congo con ojos parecidos a los de los humanos. Un suceso que recuerda la importancia de todas las formas vivas. Hasta hoy se han clasificado cerca de 1.960.000 especies en el planeta.

6. Egipcio abusador

Un niño de 2 a 3 años hallado en un cementerio en el oasis Dakhleh en Egipto es quizás el caso más antiguo de abuso infantil. El esqueleto presenta múltiples fracturas de distintos momentos de su corta vida, según el estudio aparecido en el International Journal of Paleopathology. Vivió hacia los años 50 a 450 después de Cristo, en el periodo romano-cristiano. Tantas fracturas no se explcian de otra manera. Una de ellas, en la clavícula, posiblemente fue la que le provocó la muerte.

7. Para pelear junto con la piel

La Food and Drug Administration de Estados Unidos aprobó una nueva droga de primera clase para controlar el crecimiento de melanoma, mortal tumor de la piel. Se trata de una medicina que inhibe una proteína, MEK. La FDA aprobó el medicamento Mekinist para usar en melanomas avanzados con mutaciones específicas. Además aprobó Tafinlar para formas mutantes de la proteína BRAF causantes de cáncer. Otra herramienta más.

8. Se nos creció la parentela

Datos del Wide-field Infrared Survey Explorer (Wise) de la Nasa, permitió mejorar el árbol familiar de asteroides residentes en el cinturón principal entre las órbitas de Marte y Júpiter, donde habitan al menos 600.000 cuerpos de esa clase de todos los tamaños. Se logró la identificación de 28 nuevas familias. Se pudo con los datos, además, colocar por primera vez en familias miles de asteroides no vistos o no categorizados antes. Todo un suceso astronómico.

9. ¿Que no es peligrosa?

Ahora que se habla de una misión de intrépidos tripulantes hacia Marte para vivir y morir allí, la Nasa reveló un estudio de la radiación en el planeta rojo de acuerdo con datos proporcionados por el robot Curiosity: si se usan los actuales sistemas de propulsión, la radiación excedería de lejos los límites establecidos por la agencia para un viaje seguro. El estudio fue publicado en Science y sugiere que se requieren más desarrollos para proteger los astronautas.

10. Yo estudio si me dejan los genes

Factores genéticos podrían tener una pequeñísima influencia en cuánta educación escolar recibiría una persona según sugiere un nuevo estudio que, sin embargo, insiste en que no se debe atribuir a los genes un determinismo cultural ni socioeconómico. El estudio publicado en Science por un grupo de más de 200 investigadores marca lo que podría ser la primera vez que factores genéticos han sido asociados con un rasgo social, según Richard Ebstein, genetista de National University of Singapore. “Les dice a los científicos sociales que algunas de las cosas que han estado estudiando que hacen la diferencia entre la muerte y la vida tienen base genética”.

Somos lo que somos gracias a las plantas

No se puede pensar más en ellas como convidadas de piedra en un mundo que hoy parece subestimarlas. La evidencia de que las plantas vasculares fueron la fuerza inicial que moldeó la superficie de la Tierra fue presentada en una edición especial de Nature Geoscience.

Timothy Lenton, investigador de University of Exeter mostró que la evolución de estas plantas hace unos 450 millones de años comenzó a limpiar la atmósfera del dióxido de carbono (CO2), mucho más que los organismos marinos. Como resultado, las temperaturas bajaron iniciando un ciclo de glaciación y derretimiento que durante millones de años le dio forma a la superficie de la Tierra.

Estas plantas, también, ayudaron a formar los ríos como los vemos hoy, según otro artículo, de Martin Gibling de Dalhousie University en Nova Scotia y Neil Davies de University of Ghent en Bélgica.

Los dos analizaron la deposición de sedimentos de hace cientos de millones de años. Antes de la era de las plantas, el agua corría sobre las masas terrestres sin un curso definido. Solo cuando hubo suficiente vegetación para descomponer las rocas en minerales y pantano, y mantener este en su lugar, los bancos ribereños comenzaron a formarse y a canalizar el agua.

Esta canalización derivó en inundaciones periódicas que depositaron sedimentos en grandes áreas, construyendo la riqueza del suelo, que permitió que los árboles formaran raíces. La madera cayó a los ríos creando barreras que dieron curso a más canales y otras inundaciones, ayudando a formar planicies fértiles con árboles.

“Las rocas sedimentarias antes de las plantas no contenían casi pantano”, dijo Gibling citado por Scientific American. “Pero luego de que las plantas se desarrollaron, el contenido de lodo creció mucho. Los paisajes pantanosos se expandieron. Una nueva clase de eco-espacio, que no existía fue creada”.

Esto nos trajo consecuencias cósmicas. Las plantas no son entonces pasajeras pasivas de la superficie del planeta, recordó Gibling. “Crearon el sistema superficial. Los organismos equipan el medio ambiente: la atmósfera, los paisajes, los océanos, todos desarrollaron una complejidad increíble una vez aparecieron estas plantas”.

Qué cosas tan curiosas

Uñas y cáncer. Las uñas de los pies podrían ser muy útiles para… ¡evaluar el riesgo de cáncer de pulmón! Bueno, al menos en fumadores. Esto, gracias a los niveles de nicotina que se acumulan en las uñas de bajo crecimiento. Un análisis de pedazos de uña de 850 personas durante 12 años reveló que aquellas con los más altos niveles de nicotina en sus uñas eran 3,5 veces más probable de tener un diagnóstico de cáncer de pulmón que aquellos con niveles bajos, según un estudio en el American Journal of Epidemiology. Más que curioso.

Caja negra. Una caja negra la tienen todos los aviones. Pero… ¿y las naves espaciales? Buen punto. Por eso se acaba de diseñar una, que fue probada a bordo del módulo japonés de carga HTV2. Tras desligarse de la Estación Espacial Internacional, el módulo se desintegró y la caja negra fue expulsada. Cayó en algún punto del océano Pacífico entre Chile y Nueva Zelanda. Sobrevivió el reingreso a la atmósfera, por lo que los técnicos se mostraron muy esperanzados en este útil dispositivo.

Cuando el trasbordador Columbia se desintegró tras reingresar a la atmósfera, de los cerca de 700 sensores se pudo saber que por un resquebrajamiento ingresó plasma a una ala, derritiéndose luego y produciendo el desastre en el que murieron 7 tripulantes.

La caja negra inventada, REBR, suministrará todos los datos de las naves. No será recuperada del océano. No. Cuando caiga, transmitirá toda la información a la red de satélites de comunicación Iridium. Curioso.

Temor a las alturas. Si usted padece acrofobia, el temor a las alturas, una fobia tan sentida que la persona no es capaz ni de pararse en una simple silla, podría tener una ayuda a la mano.

Una dosis adicional de la hormona del estrés podría serle muy útil, al menos en palabras de Dominique Quervain, de la Universidad de Basilea en Suiza.

Es común que personas con alguna fobia sean tratadas exponiéndolas a lo que les causa el temor. La idea es que si se aprendió una fobia, se puede reducir su intensidad aprendiendo que no hay nada que temer.

Una nota en New Scientist indica que experimentos con animales sugieren que cortisola, una hormona humana en respuesta al estrés, ayuda a aumentar ese aprendizaje. Y para examinar si era útil, Quervain se las suministró a 40 personas con acrofobia antes de someterlos a un programa de desensibilización de situaciones vertiginosas crecientes exhibidas mediante un dispositivo virtual.

A los tres días de dada la dosis, esas personas sintieron mucho menos miedo de alturas virtuales y reales medido por cuestionario y exámenes de conductancia en la piel. La diferencia se mantenía al mes. El estudio fue publicado en proceedings of the National Academy of Sciences. Bien curioso.

Viento y montañas. Una razón más para no subestimar el viento. Sabido es que destruye todo lo que encuentra a su paso cuando adquiere altísima velocidad. Seca y reseca, también. Bueno: el viento no deja crecer las montañas. Un estudio de la Universidad de Arizona en Asia Central en la cuenca Qaidam, reveló que allí debería haber una montaña, pero lo que hay son pilas de arena. “Nadie había pensado que esto fuera posible”, dijo el profesor Kapp, vinculado a la investigación. Eso no está en los textos, en donde los ríos y los glaciares figuran como las fuerzas que moldean las montañas en términos de quebrar el material que las compone.

Por los ríos de Marte

Qué tal los ríos y valles de… Marte. Sí. Se sabe que su formación data de las primeras épocas de su existencia, hace unos 4.500 millones de años durante la transición del clima hacia condiciones más frías y secas. Pero estudios de J. L. Dickson y colegas de Brown University, parecen confirmar que hace tan solo 1.800 millones de años, durante la época Amazónica media a tardía, se formaron sistemas fluviales en valles, en la región del cráter Lyot en las latitudes del norte, de decenas de kilómetros de largo.
Aunque en esa época las condiciones eran tan frías que difícilmente hubiera corrido agua líquida, los investigadores creen que en el microambiente de ese cráter, con una alta presión superficial debida a la poca elevación, en combinación con temperaturas locales, pudo haber derretimiento de hielo.
Marte tuvo un pasado mojado.
El estudio fue presentado en Geophysical Research Letters.

Cuando llovía en Marte

Había una vez, en tiempos remotos, hace 4.000 millones de años, una tierra lejana donde llovía y el agua escurría hacia los ríos que llenaban los lagos, formados en lugares donde grandes meteoritos habían dejado su huella. Había deltas en las bocas de los ríos, tal como acontecía en otro sitio muy lejos de allí. Ese sitio no se llamaba Tierra. Su nombre evocaba al dios romano de la guerra: Marte.
Ernst Hauber no es el escritor de este cuento, sino el investigador alemán que encabezó un equipo que, al analizar recientes imágenes de la superficie, marciana, dedujo lo que sucedió entonces en ese planeta, formado al mismo tiempo que los demás grandes cuerpos del Sistema Solar.
Hauber, del Centro Aeroespacial Alemán, descubrió dentro del cráter Xanthe Terra, situado cerca de las montañas marcianas, rastros prácticamente inalterados de los deltas. Su informe lo presentó en el journal Planetary and Space Science.
La región montañosa de Xanthe Terra se encuentra en el ecuador marciano, zona atravesada por valles profundos que se cree fueron formados por la erosión del agua.
En la foto, de la Nasa-JPL-Caltech-U. Arizona,tomada con una de las cámaras a bordo de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter se aprecia el delta del llamado río Nanedi en Marte. El área cubierta en la imagen es de un kilómetro cuadrado. Hoy la zona está cubierta con dunas.