Hallan planeta que podría tener vida

A 50 años luz de nosotros, hacia la constelación del Dorado, reside Gliese 163c, un planeta más grande que la Tierra, unas 7 veces más masivo, orbitando cerca del borde interno de la llamada zona habitable, dijeron científicos.

Es decir: podría albergar la vida según las estimaciones iniciales.

El hallazgo fue reportado por Thierry Forveille, del Observatorio de Grenoble en Francia. Dependiendo de su composición y del aislamiento que posea su atmósfera, el planeta podría soportar la vida.

“Diría que es un planeta habitable”, dijo Raymond Pierrehumbert, de la Universidad de Chicago. Es improbable que experimente algún tipo de efecto invernadero que lo caliente para impedir la posibilidad de vida.

Forveille y colegas encontraron el planeta buscando oscilaciones en la estrella madre con un telescopio en Chile. Los astrónomos calculan que Gl 163c, como se denomina el planeta, recibe 30 a 40% más energía que lo que recibe la Tierra del Sol. Como el radio del planeta es desconocido, no está claro de qué está hecho, pero los científicos especulan que es una mezcla de rocas y agua.

Gliese 163 es una estrella enana tipo M, más pequeña y menos brillante que el Sol, y alberga al menos 2 planetas. El interno, Gl 163b, tiene 11 veces la masa terrestre y completa un giro cada 8,6 días; un poco más afuera está Gl 163c, con 7 masas terrestres y un giro cada 25,6 días. Y hay un tercer planeta potencial, de 20 masas terrestres, mucho más alejado, con un periodo orbital de 669 días.

Astrónomos creen que buscar planetas habitables en torno a enanas M podría ser una forma rápida de hacer otra Tierra. “Es más fácil hallar y seguir un planeta del tamaño de la Tierra en la zona habitable de una estrella enana M”, expresó Courtney Dressing, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics.

Estas estrellas son más pequeñas, por lo que planetas tipo Tierra serían más fáciles de hallar: producen un mayor jalón sobre la estrella y una mayor reducción del brillo. Y las enanas M son comunes, casi el 80% de las estrellas en el vecindario.

Por eso existe un buen chance de que la sonda Kepler pudiera encontrar un planeta como el nuestro alrededor de una enana de esas dentro de un radio de 75 años luz de nosotros, dijo Dressing.

“Esto nos motiva más para mirar planetas tipo Tierra alrededor de las estrellas más pequeñas, dijo la astrónoma.

Dibujo cortesía

Somos lo que somos gracias a las plantas

No se puede pensar más en ellas como convidadas de piedra en un mundo que hoy parece subestimarlas. La evidencia de que las plantas vasculares fueron la fuerza inicial que moldeó la superficie de la Tierra fue presentada en una edición especial de Nature Geoscience.

Timothy Lenton, investigador de University of Exeter mostró que la evolución de estas plantas hace unos 450 millones de años comenzó a limpiar la atmósfera del dióxido de carbono (CO2), mucho más que los organismos marinos. Como resultado, las temperaturas bajaron iniciando un ciclo de glaciación y derretimiento que durante millones de años le dio forma a la superficie de la Tierra.

Estas plantas, también, ayudaron a formar los ríos como los vemos hoy, según otro artículo, de Martin Gibling de Dalhousie University en Nova Scotia y Neil Davies de University of Ghent en Bélgica.

Los dos analizaron la deposición de sedimentos de hace cientos de millones de años. Antes de la era de las plantas, el agua corría sobre las masas terrestres sin un curso definido. Solo cuando hubo suficiente vegetación para descomponer las rocas en minerales y pantano, y mantener este en su lugar, los bancos ribereños comenzaron a formarse y a canalizar el agua.

Esta canalización derivó en inundaciones periódicas que depositaron sedimentos en grandes áreas, construyendo la riqueza del suelo, que permitió que los árboles formaran raíces. La madera cayó a los ríos creando barreras que dieron curso a más canales y otras inundaciones, ayudando a formar planicies fértiles con árboles.

“Las rocas sedimentarias antes de las plantas no contenían casi pantano”, dijo Gibling citado por Scientific American. “Pero luego de que las plantas se desarrollaron, el contenido de lodo creció mucho. Los paisajes pantanosos se expandieron. Una nueva clase de eco-espacio, que no existía fue creada”.

Esto nos trajo consecuencias cósmicas. Las plantas no son entonces pasajeras pasivas de la superficie del planeta, recordó Gibling. “Crearon el sistema superficial. Los organismos equipan el medio ambiente: la atmósfera, los paisajes, los océanos, todos desarrollaron una complejidad increíble una vez aparecieron estas plantas”.