Un sapo chocoano es el rey de 2010

Iban por lana y, quién lo creyera, no salieron trasquilados. Antes que eso, llegaron con buenas nuevas.

Una expedición de científicos de Conservación Internacional y Proaves, entre otros, partió en busca de tres anfibios antioqueños desaparecidos hace años, uno de ellos, visto sólo una vez en Mesopotamia (La Unión) hace casi un siglo, uno de los animales más buscados del planeta.

No los encontraron, pero al prolongar su expedición hacia tierras chocoanas, encontraron tres especies de ranas y sapos nuevos para la ciencia y para el hombre.

Uno de ellos, del género Rhinella, tiene una nariz aguileña, puntiaguda y fue considerado incluso por la revista Time como una de las 10 especies del año.

Entre los descubrimientos, reportó la Fundación Proaves, se encuentra un misterioso sapo con ojos color rubí, el diminuto sapo de nariz aguileña que se esconde entre las hojas muertas y una llamativa “rana cohete”, con destellos de color rojo en sus ancas.

Las tres especies fueron halladas durante el día cuando se encontraban activas, comportamiento que los científicos creen que es inusual para la mayoría de los anfibios.

El sapo de nariz aguileña, que evoca al desaparecido de Mesopotamia, mide apenas dos centímetros. Su coloración hace que se parezca a las hojas marchitas sobre las que vive.

Podría ser una especie que se salta la etapa de renacuajo, poniendo los huevos directamente sobre el suelo de la selva, de los que salen directamente los sapos.