El cerebro de la abeja da ejemplo

No sabe uno qué quieren ni cómo lo buscan. Es extraño observar un cucarrón tropezarse con las paredes de una casa una y otra vez, como si estuviera despistado o borracho.

Vemos mariposas volar no en línea recta sino dibujando una trayectoria de curvas que no parecen tener sentido bajo nuestra perspectiva.

Lo mismo sucede con las abejas que buscan néctar. Con un cerebro del tamaño de una semilla de hierba, parecen haber resuelto un complicado problema matemático.

Científicos de University of London y Queen Mary, encontraron que las abejas eligen la ruta más corta, aún si descubren las flroes en orden diferente. Son precisas en la resolución del llamado Problema de Rutas del Vendedor.

En este problema, se debe encontrar la ruta más corta que le permita visitar todas las locaciones en su camino. Los computadores lo solucionan comparando la longitud de todas las rutas posibles, seleccionando la más corta. Las abejas lo resuelven con su pequeño cerebro sin necesidad de asistencia.

Nigel Raine indica que “las abejas resuelven el problema todos los días: visitan flores de muchos sitios y, dado que emplean mucha energía para volar, hallan un camino que les exige el mínimo.

Los científicos usaron flores artificiales controladas por computador para examinar si las abejas seguirían una ruta definida por el orden en que descubren las flores o si encontrarían el camino más corto.

Tras explorar los sitios con flores, pronto aprendían a volar por el camino más corto, revelaron en la publicación en The American Naturalist.

En la naturaleza los animales siempre emplearán la ruta más corta, incluido el hombre, aunque diseñadotes urbanos y funcionarios gubernamentales quieran ignorarlo.