Hallan el mecanismo cerebral que regula la sed

Foto Manuel SaldarriagaTengo sed. Científicos del Howard Hughes Medical Institute identificaron un circuito cerebral en ratones que regula la sed. Cuando un conjunto de células en él es activado, los ratones comienzan a beber agua, aún si están bien hidratados. otro conjunto de células surpime esa necesidad.

El primero está localizado en la región llamada órgano subfornical. Esta podría tener un circuito con dos elementos que probablemente interactúen entre sí para mantener el balance, según Charles Zuker, investigador de Columbia University quien encabezó el estudio.

Al actuar así el circuito asegura que el animal tome la cantidad correcta del fluido para mantener la presión sanguínea, el balance de electrolitos y el volumen celular.

El trabajo fue publicado en Nature.

El laboratorio de Zuker tiene su interés primario en la biología del gusto, habiendo identificado 5 receptores para los 5 sabores básicos, del dulce al salado, el ácido, el amargo y el unami y revelado que el sistema nervioso dedica múltiples caminos para sentir la respuesta a la sal, circuitos que aseguran que la sal es una atracción en bajas concentraciones.

Así es como el sistema del gusto regula la ingesta de sal, que es muy importante para la homeostasis del cuerpo. Este es solo un lado de la balanza: el consumo de sal tiene que ser equilibrado con la ingestión de agua.

Los científicos sabían que existía un mecanismo diferente responsable de controlar la toma de agua. “No hay cambio en la concentración del agua. Agua es agua”, explicó Yuki Oka, miembro del grupo. “Pero cuando usted está sediento, el agua es muy atractiva”. Por eso Zuker y Oka quisieron determinar cuál mecanismo cerebral regulaba la motivación para beber.

Cosas y casos curiosos de la ciencia

Las personas que poseen ojos azules tienen un solo ancestro común según un nuevo estudio. Un grupo de científicos rastreó una mutación genética que condujo a los ojos azules, mutación que se presentó hace 6.000 a 10.000 años. Antes, nadie en el planeta tenía ojos con ese color. “Originalmente todos teníamos ojos cafés”, dijo Hans Euberg, del Departamento de Medicina Celular y Molecular de la Universidad de Copenhague. La mutación afectó el gen OCA2, envuelto en la producción de melanina en el iris. Qué curioso.

Emplearon más pornografía

Ganaron los republicanos, aumentó la pornografía. Y no es que los seguidores de ese partido en Estados Unidos sean defensores de la pornografía. Nada que ver. Resulta que se ha demostrado que cuando hay una victoria importante, por ejemplo en este caso de una elección, aumentan los niveles de testosterona en los hombres, creando un impulso biológico de salir y sembrar una semillita por ahí. No sólo es cierto para los participantes en las competencia, sino para los espectadores según los estudios de Patrick Markeya y Charlotte Markey en Evolution and Human Behavior y de S. J. Stanton en Plos One. Y como no todos pueden salir a echar una cana al aire, recurren a desfogarse con la pornografía. Qué curioso.

La huella trasera

Cada persona, de acuerdo con un estudio español en la Universidad de Almería, emite unas dos toneladas de dióxido de carbono (CO2) desde que el alimento es producido hasta que el cuerpo humano lo excreta, lo que confirma por primera vez que los excrementos humanos contribuyen con la contaminación del agua, básicamente con fósforo y nitrógeno. Los investigadores estimaron el CO2 y el metano producido por el metabolismo humano y el consumo de energía asociado con aspectos como el uso del papel higiénico, el jabón y el agua de inodoro, junto con el tratamiento de las alcantarillas. Los excrementos, concluyeron, no inciden sobre el calentamiento global por la fijación de carbono en la fotosíntesis. Qué curioso.

Degustando el trabajo duro

Trabajar duro para conseguir las cosas, como que no sólo es reconfortante para el ánimo. Un estudio de científicos de John Hopkins University demostró que el trabajo duro alienta la degustación de ciertos sabores. Es decir, si le es más difícil obtener una comida, más la valorará y mejor le sabrá, dijo el investigador Alexander Jonson. Qué curioso.