Hallan otro agujero negro hacia el centro de la galaxia

Hacia el centro de nuestra Vía Láctea yace un objeto no visto antes: otro agujero negro, detectado hace pocos días por el satélite Switf de la Nasa.

La sonda detectó un aumento de energía en forma de rayos X de una fuente en dirección al centro de la galaxia, situada entre las constelaciones Escorpión y Sagitario.

La explosión fue producida por un objeto estrambótico poco conocido, una nova de rayos X, anuncio de la existencia de un agujero negro de masa desconocida.

“Las novas brillantes de rayos X son tan escasas que son un evento que sucede una vez en una misión y esta es la primera que ve el Switf”, dijo Neil Gehrels, principal investigador de la misión en el Centro Goddard. “Es algo que habíamos estado esperando”.

Una nova de rayos X es una fuente de corta duración de rayos X que aparece de repente, alcanza su pico de emisión en unos días y luego se desvanece por meses. El estallido surge cuando un torrente de gas repentinamente se dirige hacia uno de los objetos más compactos, una estrella de neutrones o un agujero negro.

El aumento rápido de brillo en la fuente activó el telescopio de estallidos del Swift dos veces en la mañana del 16 de septiembre y una vez más al día siguiente.

La nova fue denominada Switf J1745-26 por las coordenadas en el cielo. Está situada a pocos grados del centro de la galaxia hacia la constelación Sagitario. Y aunque no se estableció la distancia exacta, los científicos creen que está a entre 20.000 y 30.000 años luz en la parte interna de la Vía Láctea.

La nova lanzó un pico en de rayos X con energías sobre los 10.000 electronvoltios o varias miles de veces la de la luz visible, el 18 de septiembre, cuando alcanzó una intensidad semejante a la de la Nebulosa del Cangrejo, un remanente de una supernova que sirve como calibrador para los observatorios de altas energías y es considerada una de las fuentes más brillantes más allá del Sistema Solar a esas energías.

“El patrón que estamos viendo se observa en las novas de rayos X en las que el objeto central es un agujero negro. Una vez esos rayos se debiliten esperamos medir su masa y confirmar el estatus de agujero negro”, dijo el astrofísico Boris Sbarufatti, del Observatorio Brera en Italia, quien trabaja con el equipo del Swift.

Dibujo de la nova y el agujero negro, cortesía Nasa

Una pintura en todo el cielo

Una increíble panorámica del centro de la Vía Láctea. Por estos días, apenas anochece, hacia el Sur se encuentran las constelaciones de Sagitario y Escorpión. Hacia allí está el centro de la galaxia.
El fotógrafo Stéphane Guisard, conocido en distintas regiones, ingeniero de la ESO, juntó 1.200 fotografías con más de 200 horas de tiempo de exposición en total, reundias en 29 noches de su tiempo libre mientras trabajaba en el día en el observatorio Paranal en Chile, en donde se encuentra el Very Large Telescope.
La fotografía muestra la zona dle cielo desde Sagitario hasta Escorpión. La colorida región Rho Ophiuchi y la estrella Antares se destacan a la derecha, junto a áreas más oscuras de las nebulosas Pipe y Snake. La senda polvorienta de la Vía Láctea (que también se aprecia desde las afueras de Medellín) corre oblicua, punteada con nebulosas brillantes y rojizas, como las de Lagoon y la Trífida. Esa senda alberga el centro de la galaxia, donde reside un agujero negro súper masivo.
Una postal celeste.

Una nebulosa bien particular

La nebulosa trifida. No es la más conocida popularmente, pero sí apreciada por astrónomos aficionados y profesionales.
Esta enorme fábrica estelar es llamada así por las bandas oscuras de polvo que dividen en tres su palpitante corazón, siendo a la vez una rara combinación de tres tipos de nebulosas que revelan la violencia de las estrellas formadas y que presagian más nacimientos de estrellas.
La nebulosa, situada a varios miles de años luz en la constelación Sagitario, ofrece un retrato retador de las primeras etapas en la vida de una estrella, desde la gestación hasta su primera luz. El calor y los vientos de las recientemente iniciadas estrellas volátiles revuelven el gas y el polvo que llenan la convulsionada región. Con el tiempo, los hilos oscuros de materia se diseminarán por toda el área y colapsarán para formar nuevas estrellas.
Esta nebulosa fue vista en junio de 1764 por el astrónomo francés Charles Messier, que la clasificó como el objeto 20 de su reconocida lista.
John Herschel, 60 años después, la bautizó como trifida, por las divisiones, que se ven en la fotografía que divulgó la semana pasada la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Sur (ESO).