El cabello revela si hay peligro por el estrés

No es que se tenga que detallar el cabello ni que este se resquebraje o le de orquilla o pierda el brillo. No.
Eso encontraron científicos de la Universidad de Western Notario en Canadá.
Desencadenantes del estrés como el trabajo, los problemas maritales y financieros están ligados al riesgo de desarrollar enfermedad del corazón, incluido un ataque cardiaco.
Gideon Koren y Stan Van Uum desarrollaron un método para medir los niveles de cortisol en el cabello, proveyendo una medida precisa de los niveles de estrés en los meses previos a un evento agudo, como un ataque al corazón.
El estudio fue publicado en el journal Stress.
El cortisol es considerado la hormona del estrés. Su secreción aumenta en los momentos en que hay estrés. Tradicionalmente se mide en el suero, la orina y la saliva, pero así solo muestra el estrés en el momento de la medición, no sobre periodos más prolongados. Esa hormona es capturada también en el cuerpo del cabello.
“Sabemos que el cabello crece en promedio un centímetro por mes. Si tomamos un cabello de 6 centímetros, podemos determinar los nivels de estrés de seis meses midiendo el cortisol en el pelo”, dijo Koren.

Insólito: les ponen alas a las vacunas

No es noticia extraña: sobredosis de medicamentos que matan personas. Pues bien, ahora la ciencia ha llegado a un punto, el de la invención de estrategias que… no podrán usarse por esa misma razón.
¿Cómo así? Pues créalo o no, un grupo de investigadores japoneses desarrolló un mosquito que puede vacunar contra una enfermedad.
Desde hace mucho, la ciencia ha soñado con modificar el ADN de los insectos para combatir enfermedades que transmiten. Una opción es crear cepas de mosquitos que sean resistentes a las infecciones con parásitos o virus o que sean incapaces de transmitir los patógenos a los humanos.
Otra estrategia, muy cercana a ser realidad, es crear mosquitos transgénicos, que cuando se apareen con su contraparte, no produzcan descendencia alguna.
Pero el nuevo estudio es totalmente diferente: emplear mosquitos como vacunadores voladores. Vaya definición.
Normalmente, cuando un mosquito pica, inyecta una pequeña gota de saliva que previene que la sangre del picado coagule. Los japoneses, reveló Science, decidieron adicionarle un compuesto de un antígeno que desencadena una reacción inmunológica a la mezcla de proteínas en la saliva del insecto.
Shigeto Yoshida, genetista molecular en Jichi Medical University en Tochigi, Japón, y colegas, identificaron una región del genoma del Anopheles stephensia, transmisor de la malaria, llamado promotor, que activa genes en la saliva del mosquito. A este promotor le pegaron SP15, un candidato a vacuna contra la leishmaniasis. Los mosquitos produjeron SP15 en su saliva, reportaron en el número en circulación de Insect Molecular Biology.
Cuando se les permitió picar ratones, estos desarrollaron anticuerpos contra SP15.
Los niveles no fueron muy altos y falta aún examinar si protegían a los roedores contra la enfermedad. En el experimento los ratones fueron picados 1.500 veces en promedio, lo que parece muy alto, pero estudios muestran que en lugares donde la malaria cabalga, una persona puede ser picada más de 100 veces en una noche. Una maravilla. Para Jesús Valenzuela, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas en Estados Unidos, creador del candidato SP15, “la ciencia es muy hermosa”.
Pero estas vacunas no volarán hacia su objetivo. ¿Por qué? Hay una gran variación en el número de veces que una persona es picada con respecto a otra, por lo que recibirían distintas dosis de la vacuna. Nadie aprobaría una vacuna así.
Y hay otro impedimento de tipo ético: personas serían vacunadas sin su consentimiento.
Una aproximación interesante y novedosa que, quizás, encuentre aplicación de otra manera.
La foto del insecto transmisor del dengue es cortesía PHIL.

Ojo con el estornudo

Saliva. Cuando alguien escupe o emite alguna partícula de saliva, ¿cuán seguro puede estar alguien a su lado?
Mark Nicas ha dedicado casi toda su vida a la saliva y construyó modelos matemáticos de cómo el escupitajo de alguien puede terminar en usted.
Ha estudiado no solo el tamaño de las partículas, sino también si vienen de alguien con tos seca o de un sonoro y mojado estornudo.
Si usted va en un bus o en un avión, debería sentarse al menos a tres sillas de quien tose o estornuda.
Las personas situadas hasta un metro de distancia tienen más probabilidades de contraer el mal.
Se considera que las partículas más pesadas, que contienen la carga infecciosa, caen pronto al piso y llegan hasta un metro.
Conocer cómo se diseminan los gérmenes es importante en materia de salud y de seguridad, expresa el experto, de la Universidad de California en Berkeley.
No hay que olvidar que los desastres vienen de la boca, como reza un proverbio chino.
h, y no olvide no estrechar las manos de quien tiene gripa.

Una buena dosis de saliva

El cuento sí lo había escuchado, pero no en personas. Hágase lamer la herida de un perro, escuché alguna vez que alguien le recomendaba a una persona con un herido.
Pues bien, un reporte de investigadores holandeses publicado online en The Faseb Journal identifica un compuesto en la saliva humana que acelera el cierre de las heridas, una investigación que otorga alguna esperanza a quienes padecen heridas crónicas, por diabetes y otras afecciones, así como por quemadas y cortes traumáticos.
Se encontró que la histatina, una pequeña proteína que se creía solo servía para aniquilar bacterias es la responsable de sanar las heridas.
Como el compuesto puede ser producido masivamente, podría llegar a ser tan usado como los antibióticos en crema o el alcohol.
“Esperamos que nuestro hallazgo sea benéfico para la gente que sufre con heridas que no sellan”, dijo Menno Oudhoff, primer investigador.

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