Si se le cae el cono, no chupe más

Si se le cae el helado, mejor llorarlo que recogerlo. Los alimentos húmedos se contaminan más rápido. Foto Pexels

Si se le cae el helado, mejor llorarlo que recogerlo. Los alimentos húmedos se contaminan más rápido. Foto Pexels

Recójalo rápido no parece una buena sugerencia cuando de un alimento caído al suelo se trata. Si se le cayó, tal vez lo mejor sería lamentarlo y no recogerla.

Hay personas que dicen que si es rápido no se contamina y hasta dan un límite de 5 segundos para proceder, pero ¿es verdad?

Eso respondieron en un estudio científicos de la Universidad Rutgers. Donald Schaffner, profesor experto en ciencias de los alimentos, encontró que la humedad, el tipo de superficie y el tiempo de contacto contribuyen a un tipo de contaminación cruzada. Y en algunas circunstancias, la contaminación comienza en menos de un segundo.

Sus hallazgos aparecen en el journal Applied and Environmental Microbiology.

La creencia popular es la regla de los 5 segundos que dice que si un alimento cayó al piso si se recoge rápido es seguro porque no ha habido tiempo de que se contamine con bacterias”, dijo.

Por eso quisieron ver si era verdad. Examinaron 4 tipos de superficies -acero inoxidable, azulejos de cerámica, madera y alfombras- y 4 tipos de alimentos -sandía, pan, pan con mantequilla y gomas dulces. Y midieron 4 tiempos: menos de 1 segundo, 5, 30 y 300.

Luego analizaron en laboratorio en medio de crecimiento, lo que encontraron de Enterobacter aerogenes, un primo no patógeno de la Salmonella.

La sandía fue la más contaminada y las gomitas dulces las menos. “La transferencia de bacterias de las superficies parece estar afectada por la humedad”, dijo Schaffner.

Las bacterias no tienen pies, explicó, se mueven en la humedad y mientras más mojado sea el alimento, mayor riesgo de transferencia. A mayor tiempo de contacto por lo general hay más transferencia de más bacterias de cada superficie al alimento.

Se encontró que en la alfombra hay menor transferencia, comparado con los azulejos de porcelana y el acero inoxidable, mientras que en la madera es más variable. Es decir, la topografía de la superficie y del alimento juegan papel importante en esa transferencia.

O sea que la regla de los 5 segundos solo funciona en cuanto a que mientras más rápido se recoja mejor, pero no elimina la contaminación que también depende de la superficie de contacto.

Las bacterias pueden contaminar de modo instantáneo.

Los pollos nos están matando

Los pollos nos están matando. Sí: estas aves, confinadas a vivir en estrechas jaulas toda su vida hasta el sacrificio, tienen que ver cada vez con más muertes y enfermedades.

El uso exagerado de antibióticos en las granjas avícolas está creando bacterias resistentes que han salido y enferman humanos. ¿Qué tanto?

Un estudio indica que en Europa han causado 1.518 muertes y 67.236 días de permanencia en hospitales por personas infectadas.

La cifra fue obtenida por investigadores en un paper publicado en Emerging Infectious Diseases, basado en artículos previos de 2011. Los responsables son el estafilococo y la bacteria E. coli.

En algunos países la situación fue así, según los datos conseguidos para 2007:

En Holanda, 21 muertes; Inglaterra, 282; Alemania, 192; Turquía, 444.

La infección por cepa resistente de E. coli pudo triplicarse de 2007 a 2012 según los autores. En el planeta, millones de pollos reciben cefalosporina en el huevo o al día de nacer para tratar E. coli, una práctica que derivó en grandes reservorios de bacteria resistente. En Canadá, por ejemplo, esa práctica ha sido asociada al aumento en la resistencia a la tercera generación de cefalospirinas en Salmonella.

La práctica, se sugiere, debería detenerse. El uso de esa droga en huevos ha sido prohibida en Estados Unidos, por ejemplo.

Antibióticos en el ganado serían una amenaza

Desde las fincas y haciendas ganaderas podría estar activándose un arma contra los humanos: las bacterias, un problema al que no se le ha puesto la atención debida.

Bueno, no hasta ahora, al menos en ciertos países: alarmados por las señales de que el exceso de antibióticos aplicados a los animales en las granjas, algunos gobiernos comienzan a tomar medidas.

Y aunque no está claro si el uso excesivo de antibióticos en ellos puede crear resistencia bacteriana que se transmita a los humanos, la preocupación tiene sobradas razones de peso.

En las granjas industriales, los antimicrobianos se suministran con frecuencia a los animales para tratar infecciones o como medida profiláctica para prevenir la aparición de enfermedades. Existe una preocupación creciente de que el uso excesivo de esos medicamentos está ayudando a crear microbios resistentes, de la Salmonella a la Escherichia coli, que son más difíciles de tratar cuando atacan personas.

La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) está ahora protegiendo antibióticos claves, las cefalosporinas, que se emplean en humanos para tratar un rango amplio de condiciones médicas, incluida la neumonía.

A comienzos de año, la agencia informó que prohibiría ciertos usos de esa droga en animales como el ganado, los cerdos, pollos y pavos, pues su uso exagerado “probablemente contribuirá a cepas de ciertos patógenos resistentes a la cefalosporina”.

Si eso llegara a suceder en humanos, habría que tratarlos con medicamentos que hoy no son tan efectivos contra ciertas condiciones o que poseen efectos secundarios más notorios.

Las nuevas normas entrarán en vigencia en abril 5 y restringen esa clase de antibióticos a dos drogas específicas para uso de cirujanos veterinarios, ceftiofur y cephapirin, y prohíben su empleo profiláctico.

En animales como patos y conejos habrá mayor discrecionalidad para usarlas.

Como la mayoría de antibióticos se usan tanto en animales como en humanos, la FDA considera extremar el control sobre aquellos usados en las granjas. Por ejemplo, revisa las normas que prohibirían el uso de cualquier antimicrobiano para promover el crecimiento de los animales.

La Unión europea, que ya prohíbe el uso para estimular el crecimiento animal, fortalecerá también sus reglas. Los antibióticos solo podrán emplearse bajo prescripción veterinaria.

Pese a que es de pública aceptación que el abuso de antibióticos puede desencadenar la resistencia de los microbios, la evidencia que vincula los antibióticos usados en granjas con la resistencia en animales, es aún controversial.

La FDA y la World Organization for Animal Health, trabajan con la Organización Mundial de la Salud para ayudar a los países en desarrollo a mejorar la legislación que controle la distribución y uso de los antimicrobianos en animales.

Hoy más de 100 países carecen de legislación al respecto y esas drogas se venden como dulces.

Adaptado de Nature.