A encargar bebé en el verano

Qué tal que hubiera una temporada de apareamiento. Todos al tiempo para tener hijos en la misma época, como la mayoría de los animales. El caso es que los hijos concebidos en ciertas épocas del año parecen ser más sanos y eso como que es demostrado ahora en un nuevo estudio, al menos para los países con estaciones.

En los años 30 se había advertido ya que los niños nacidos en invierno eran más proclives a tener problemas de salud. Entre las explicaciones se decía que el clima, las temperaturas difíciles, la polución asociada con el invierno, entre otras.

Pero si se analizaba la demografía, el tema era más complicado, pues ciertas condiciones como raza y situación económica inciden en la salud y los problemas de desarrollo de los niños.

Los economistas Janet Currie y Hannes Schwandt, de Princeton University, utilizaron una aproximación distinta al problema, tomando solo hermanos nacidos de la misma madre y el patrón parecía reiterarse. El estudio apareció en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Entonces, mayo aparece como el tiempo más desfavorable para embarazarse. Los niños concebidos ese mes, que nacen en el invierno, eran un 13% más probable que nacieran prematuros. Eso más el bajo peso consiguiente, afectan la salud.

Los concebidos entre enero y mayo, la duración de la gestación era una semana más corta, nivelándose hacia junio.

En términos de peso al nacer, junio sería el mejor tiempo para concebir. De junio a agosto las madres ganaban más peso en el embarazo y los niños pesaban más al nacer.

Esto fue comparado con la época de aparición de enfermedades como la influenza y pareció coincidir. En esas épocas es más probable que las madres den a luz más rápido.

La situación, se diría, es al revés en países del Hemisferio Sur con estaciones: entre noviembre y enero serían los mejores meses.

¿Y en los países tropicales? Como que todos los meses serían los indicados para concebir, ¿o no? (El estudio solo se relacionó con Estados Unidos)

El café mantiene lejitos la muerte

Si existiera alguna manera de burlarse de la muerte, esa sería sentarse a tomar café.

Una investigación con base en un estudio de salud pública con 500.000 personas en Estados Unidos encontró una fuerte relación entre tomar café y un menor riesgo de muerte.

El estudio fue publicado en el New England Journal of Medicine.

Neal Freedman, del Instituto Nacional del Cáncer, reportó que de la muestra excluyeron a quienes tenían cáncer antes de comenzar la investigación y a aquellos que reportaban enfermedad coronaria y derrame.

El estudio se basó en personas de más de 50 años, hasta los 71 y fue realizado entre 1996 y 1997.

A los 400.000 que quedaron tras las exclusiones se les preguntó sobre su consumo de café y sobre distintas conductas y hábitos como fumar, hacer ejercicio y nivel educativo, así como sobre su dieta.

Así, les hicieron seguimiento durante años, hasta 2008, y registraron si estaban vivos o habían fallecido.

La asociación entre el café y la reducción del riesgo de muerte aumentaba con la cantidad de café ingerido. Con relación a hombres y mujeres que no tomaban café, quienes consumían dos a tres porciones al día tenían un 10% de menor riesgo de muerte.

“Aunque no podemos inferir una relación causal entre consumo de café y menor riesgo de muerte, creemos que los resultados proveen algún reaseguramiento de que beber café no afecta la salud negativamente”.

No se sabe a qué se debe la protección, pues el café tiene más de 1.000 compuestos.

La asociación fue similar en hombres y mujeres y tendía a ser más fuerte mientras más café tomaban los participantes, aunque algo similar a los que tomaban 2 a 3 tazas al día y quienes ingerían mucho más. La categoría máxima era de 6 o más porciones al día, porciones de 8 onzas.

Aunque el estudio se publicó en 2012, volvió a ser objeto de difusión este mes a raíz de una entrevista con Freedman publicada en el Journal of Caffeine Research.

Lo que pasa en la boca afecta los genitales

El buen aliento no solo es el único beneficio de tratar la periodontitis, sino que puede mejorar su vida sexual.

Estudios anteriores habían vinculado la disfunción eréctil con la periodontitis (inflamación de las encías, pero ahora un estudio turco muestra que el tratamiento parece disminuir los síntomas de esa disfunción luego de 3 meses.

“Hasta donde sabemos, este es el primer estudio que evalúa un vínculo entre la severidad de la disfunción y el tratamiento de la enfermedad periodontal”, escribieron los autores de la Universidad Inonu en Malatya, Turquía.

El estudio incluyó 120 pacientes con disfunción moderada a severa y periodontitis crónica. La mitad recibió un tratamiento para el problema bucal, la otra mitad no. Todos llenaron formularios sobre su funcionamiento eréctil. Aquellos que recibieron tratamiento reportaron que a los tres meses su capacidad eréctil había mejorado.

El estudio del grupo turco no es el primero en relacionar las dos condiciones. Estudios anteriores en India, Israel y Taiwán las habían relacionado, pero mientras unos autores dicen que ambos males son provocados por la misma causa, otros sostienen que la periodontitis conduce a la disfunción.

Los nuevos hallazgos parecen ir en favor de esta hipótesis.

El tema es difícil de estudiar y no existe una explicación sólida de porqué la periodontitis podría provocar la disfunción eréctil. “Creo que existe una asociación”, dijo Andrew Kramer a LiveScience. Es profesor de Urología en la Universidad de Maryland.

No es fácil explicar cómo los dientes y las encías podrían afectar los nervios o el flujo sanguíneo en los genitales masculinos, pero parecen existir denominadores comunes detrás del aparente vínculo.

“Creo que el elemento causal es probablemente la enfermedad vascular, un pobre estado general de salud, falta de atención médica (enfermedad de las encías), que subyacen en la diabetes o la hipertensión. Están relacionadas y correlacionadas”, dijo Kramer.

Pero en verdad hacen falta más estudios para establecer cómo se relacionan los dos problemas. Lo que sí parece cierto es que lo que pase arriba (la boca) incide allá abajo (los genitales).

2 años quita la vida sedentaria

Aunque eso de vivir más depende de tantos factores, uno sí puede ayudar a sortear algunas contingencias. ¿Quiere vivir más?

Restringir la cantidad de tiempo que se pasa sentado cada día a solo 3 horas puede aumentar la expectativa de vida 2 años, según un análisis en BMJ Open.

Y limitar la televisión a menos de 2 horas/día puede extender la vida casi 1,4 años.

No es el primer estudio sobre el tema. Varios han ligado los periodos que pasamos sentados con una salud deficiente, como diabetes y muerte por enfermedad cardiovascular.

En este estudio los investigadores usaron datos de una encuesta de salud para calcular la cantidad de tiempo que adultos pasan viendo televisión o sentados cada día. Se hizo en Estados Unidos.

Los resultados del análisis de la tabla de expectativa de vida indica que cortar a 3 horas la cantidad de tiempo que pasamos sentados cada día aumenta 2 años

Los autores enfatizaron que el análisis asume una asociación causal antes que probar que existe una, pero resaltan la evidencia que muestra el efecto nocivo de un estilo sedentario de vida.

No se trata tampoco de que quien es sedentario vivirá dos años menos.

En Estados Unidos los adultos pasan el 55% del día en actividades sedentarias, un indicativo que no debería ser muy diferente al de otros países en donde todo se hace sentados.

Ser padre en la vejez incide en salud del hijo

Mucho se ha dicho sobre los problemas o beneficios de que un hombre conciba hijos en la vejez. Incluso recientes estudios hablan de mayores riesgos de que sus descendientes desarrollen autismo, esquizofrenia u otros desórdenes.

Un nuevo estudio acaba de identificar un posible beneficio: una mejor salud general. La investigación aparece en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Los hijos de hombres más viejos tendrían telómeros más largos. Estos son las puntas de los cromosomas que protegen el ADN codificante del genoma y han sido vinculados con varias enfermedades, incluso el cáncer, durante el envejecimiento.

Los telómeros más largos han sido asimismo relacionados con una mejor salud y mayor longevidad, aunque la relación causal entre estos y la salud es aún poco clara.

En el nuevo estudio, que analizó varias generaciones de filipinos, confirmó hallazgos previos de que los hijos de padres más viejos tienen telómeros más largos, extendiendo el hallazgo hasta los nietos. Específicamente, la longitud de los telómeros de un individuo se incrementaban con la edad de su abuelo paterno en el momento del nacimiento de su padre, así como con la edad de su padre al nacer.

“El alargamiento de los telómeros predicho por cada año de retraso en la reproducción del abuelo o el padre es igual al acortamiento anual visto en mujeres de edad media y mayores en la muestra, señalando los potenciales impactos importantes en la salud y el ritmo de declinación senescente”, escribieron los autores.

“Este hallazgo sugiere un mecanismo por el cual los humanos podrían extender su funcionamiento en la medida en que la edad de reproducción sea retrasada en una familia”.

El estudio no se clarifica lo relacionado con los hallazgos sobre problemas de salud en niños de padres que concibieron a edad tardía.

Beber café reduce riesgo de muerte

¿Será que el café aleja la muerte? Descafeinado o con cafeína parece ser buen aliado de quienes lo consumen. La idea general de un estudio del National Cancer Institute de Estados Unidos es que los adultos que lo beben tienen menor riesgo de muerte que quienes no.

Era menos probable que los consumidores habituales de café en el estudio murieran por enfermedades del corazón, respiratorias, derrame, lesiones y accidentes, diabetes e infecciones. La asociación no se encontró en el caso del cáncer.

Pero, ojo: los científicos no están diciendo que esa asociación signifique que quienes toman café viven mucho más.

Los resultados fueron publicados en la reciente edición del New England Journal of Medicine.

Neal Freedman, de la División de Epidemiología del Cáncer y Genética del NCI y colegas examinaron la asociación entre consumo de café y el riesgo de muerte en 400.000 hombres y mujeres de E.U. De 50 a 71 años. La información sobre el consumo de café fue recogida una vez por cuestionario en un estudio de 1995-96. Los participantes fueron seguidos hasta que murieron o hasta el 31 de diciembre de 2008, lo que sucediera primero.

Se encontró que la asociación entre café y la reducción del riesgo de muerte aumentó con la cantidad de café consumido. En relación con hombres y mujeres que no tomaban café, quienes consumían 3 o más pocillos al día tenían cerca de un 10% menos riesgo de muerte. Tomar la bebida no se asoció con mortalidad por cáncer en las mujeres, pero hubo una ligera y marginal estadísticamente hablando asociación entre los que tomaban mucho café y el mayor riesgo de muerte por cáncer en los hombres.

“El café es una de las bebidas más consumidas, pero la asociación entre su consumo y el riesgo de muerte no ha sido clara. Hallamos que ingerirlo está asociado con un menor riesgo de muerte en general por diferentes causas”, dijo Freedman.

“Aunque no podemos inferir una relación causal entre tomar café y un menor riesgo de morir, creemos que los resultados entregan cierta seguridad de que el café no afecta adversamente la salud”.

La información proporcionada por las personas solo se tomó una vez y por tanto puede que no refleje patrones de consumo por un periodo prolongado. Tampoco se conoció cómo preparaban el café. Los investigadores piensan que es posible que el método de preparación puede afectar los niveles de algunos componentes protectores del café.

Esta bebida contiene más de 1.000 compuestos que peuden afectar potencialmente la salud. El más estudiado es la cafeína.

El café evitaría la diabetes tipo 2

Beber café aporta diferentes beneficios a la salud, un tema que está hoy fuera de discusión. Dentro de tales aportes se encuentra el menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Sí: aquellos que beben al menos 4 pocillos de café cada día tienen un 50% de menor riesgo de esa enfermedad, con cada pocillo adicional asociado con otro 7 por ciento de menor riesgo.

Ahora: ¿cómo es eso? Hasta ahora todo era especulación, pero por estos días investigadores chinos revelaron evidencias de que el café influye en el desdoblamiento de la hiAPP, una proteína implicada en causar aquella forma de diabetes. De acuerdo con su paper publicado en el Journal of Agricultural & Food Chemistry, ciertos compuestos en el café inhiben la formación de los hLAPP tóxicos, lo que probablemente explicaría el riesgo más bajo en los amantes del café.

“Estos hallazgos sugieren que los efectos benéficos del consumo de café sobre esa enfermedad debe deberse en parte a la capacidad de algunos componentes y metabolitos para inhibir la agregación tóxica de la proteína”, escribieron los autores. “Entonces se puede esperar un efecto benéfico para un tomador regular de esa bebida”.

Cáncer: cómo decirles a sus hijos

Si posee usted los genes que aumentan el riesgo de contraer cáncer de seno ¿se lo diría a sus hijos?

Los nuevos tiempos, de la mano de los increíbles desarrollos científicos, plantean inquietudes insospechadas.

Un estudio encontró que cuando los padres se someten a exámenes para detectar genes que predisponen al cáncer de seno, muchos de ellos están dispuestos a compartir la información con sus hijos, así sean muy jóvenes.

El estudio, publicado en el journal Cancer, reveló además que la mayoría de los papás piensan que sus hijos no se sentirán mal cuando conozcan los resultados.

Para los padres, una de las razones fundamentales para examinar genes cancerígenos hereditarios es entender mejor el riesgo que enfrentarán sus hijos. No obstante, muchos se enfrentan con la difícil decisión de si les dicen a sus hijos más pequeños y cuándo.

En el estudio, Angela Bradbury, del Fox Chase Cancer Center en Filadelfia y colegas entrevistaron 253 papás que tenían tests para mutaciones de dos genes comunes en cánceres de seno, BRCA1 y BRCA2, que pueden ser heredados. Todos tenían hijos menores de 25 al momento de los tests.

Los investigadores les preguntaron a los papás si les dirían a sus hijos sobre los resultados y si decían que sí, cómo creían que reaccionarían sus hijos.

Los exámenes genéticos revelaron que 29% de los padres tenían una mutación del gen BRCA que confieren un riesgo aumentado de desarrollar cáncer de seno. La mayoría de los papás en el estudio compartieron el resultado con al menos uno de sus hijos (334 de 505 hijos).

La mayoría era más dada a reportar los resultados a sus hijos mayores, pero cerca de la mitad de aquellos de 10 a 13 años y aún algunos más jóvenes, fueron informados de los resultados.

Los papás compartían más el resultado cuando no se poseía la mutación, en especial si se trataba de una hija.

¿Se lo diría usted a sus hijos? Se sabe que muchos comportamientos sobre la salud se adquieren en la niñez y la adolescencia y continúan en la edad adulta.

¿Crearía zozobra en sus hijos? ¿Lo asumirían bien en caso de un positivo?

¿Se puede envejecer con buena salud?

Detener el envejecimiento puede ser una irreal realidad de un mundo en el que la cosmética hace y deshace, con mujeres y hombres que se inyectan de todo, se levantan todo, se cosen todo como queriendo decir que los años no les hicieron mella.

Bueno detener el envejecimiento o retrasarlo al menos es más factible ahora que investigadores retrasaron la aparición de la reducción en la salud ligada al envejecimiento en ratones, para lo cual aniquilaron selectivamente células envejecidas, lo que sugiere que la senescencia celular puede causar daño activamente al tejido circundante.

El hallazgo fue publicado esta semana en Nature y podría ser usado un día para crear terapias contra el envejecimiento.

“Se ha especulado por algún tiempo que las células senescentes son una gran causa de los problemas que aparecen con la edad”, explicó Judith Campisi, bióloga celular en el Buck Institute for Research on Aging en California, citada por The Scientist y quien no participó en la investigación.

En efecto, los científicos han reconocido durante mucho tiempo el papel de esas células senescentes –células viejas que no se dividen más- en la declinación de la salud que viene con la edad, como debilidad muscular, problemas del corazón, cataratas y otras dolencias. Pero no se sabía cómo provocaban el daño.

Así, Jan van Deursen, biólogo del cáncer en la Clínica Mayo y colegas desarrollaron una prueba, en la que crearon ratones que envejecían rápido y padecía las enfermedades relacionadas con ese envejecimiento. Le insertaron un gen que le permitía matar selectivamente células senescentes al alimentar los ratones con un compuesto. Alimentados los ratones con él desde su infancia, demoraban más en desarrollar las enfermedades de la edad, con lo cual se demuestra que eliminadas aquellas células se detenían los problemas degenerativos, aunque no todos: las tasas de enfermedad cardiaca se mantuvieron y los ratones no prolongaron su vida, pero en general anduvieron más sanos.

¿Funcionará en ratones sin modificaciones? ¿En humanos?

Menos maquillaje y menos estiramientos…

Hoy: se crece más y se vive más

Ser alto podría ayudar a vivir más años hoy en día.

La estatura podría estar ligada a una mayor longevidad, de acuerdo con el libro The Changing Body, presentado la semana pasada. En él, al analizar la relación entre nutrición y desarrollo económico en Europa y Norteamérica desde comienzos de los años 1700, los autores vincularon los cambios en el tamaño, forma y capacidad del cuerpo humano con el cambio económico y demográfico.

La investigación encontró que hace 200 años había diferencias grandes en estatura entre las personas de la clase obrera y la clase alta. En el siglo XIX en Europa, era dramática la diferencia en estatura entre los niños pobres de Londres y los que asistían a la Academia Militar Real de Sandhurst, entre los reclutas del Ejército y los estudiantes que asistían a la Escuela Politécnica en Francia, así como entre los hijos de las familias de la élite y aquellos que crecían en los hogares de personas sin educación en Holanda.

En los años 1780 la estatura promedio de un adolescente de 14 años de la clase obrera era 1,3 metros, mientras que uno de la clase alta medía 1,55 en promedio.

Hoy, cuando los servicios de salud, nutrición, sanidad y educación son más universales, los niños de las clases más adineradas han continuado creciendo más, pero a un ritmo menor que los niños de familias menos favorecidas. La diferencia entre los adultos de ambas clases se ha estrechado a menos de 0,06 metros.

Bernard Harris, uno de los autores, de la Universidad de Southhampton, recordó que hay una relación entre mejorar la salud de los niños y su salud en los años adultos.

Lo hallado podría aplicarse a otras regiones. En nuestro medio, por ejemplo, es claro que los niños de hoy tienen mejor biotipo que sus antepasados y, quizás, eso ha incidido también en que la expectativa de vida sea mayor.