El gen para dormir bien

Si no duerme mucho, no son los ronquidos de su compañero ni el ruido del vecino. Podría haber otra razón; sus genes.
Científicos descubrieron el primer gen involucrado en regular la extensión óptima del sueño humano, lo que abre una puerta en un aspecto clave de un fenómeno enigmático crítico para la buena salud física y mental.
En un informe revelado en Science, se reportó un gen mutado que les permite a dos miembros de una larga familia arreglárselas bien con seis horas de sueño en vez de las 8 u 8 y 30 que distintos estudios han demostrado ser la ideal para mantener una buena salud.
Se considera que dormir menos de ocho horas no es suficiente para embarcarse a lo largo del día en un trabajo extenuante, en las labores del hogar o en el ejercicio físico.
“Las interrupciones cortas o crónicas de la óptima extensión del sueño pueden tener consecuencias serias en asuntos de conocimiento, humor y la salud física, incluyendo el cáncer y la función endocrina”, dijo la autora senior del estudio, Ying-Hui Fu, profesora de la Universidad de California.
El hallazgo permitiría que un día se realicen intervenciones para aliviar las patologías asociadas con el mal dormir.
El sueño permanece como un fenómeno relativamente inescrutable. Los científicos saben que es regular en parte por dos procesos: los ritmos circadianos, los mecanismos genéticos, bioquímicos y fisiológicos que se activan o detienen durante un periodo de 24 horas para regular el tiempo del sueño y, segundo, la homeoestasis, mecanismos desconocidos que aseguran que el cuerpo adquiera con el tiempo la necesaria cantidad de sueño, conduciéndolo a dormir cuando no lo ha hecho y despertándolo cuando ha dormido lo suficiente. Esta regulación de la intensidad del sueño es medida en el REM, movimiento rápido del ojo (rapid eye movement) o en el no REM.

Los optimistas viven más

Sea amigo de la vida. Cada vez más y más investigaciones señalan que tener una visión positiva podría mejorar la salud, disminuir el riesgo de depresión y aumentar la longevidad de la persona. Eso lo corrobora la edición de julio de Mayo Clinic Health Letter, que destaca algunos estudios y sus resultados.
En un estudio, más de siete mil personas completaron una prueba de personalidad a principios de la década de los años 60 y luego, los investigadores siguieron la pista de los participantes por más de 40 años. Descubrieron que de cada cien participantes, las 25 personas a quienes se calificó como más pesimistas, nerviosos y deprimidos tenían una posibilidad de alrededor de 30 por ciento de morir jóvenes, en comparación con los más optimistas, menos nerviosos y menos deprimidos.
Un estudio anterior de Mayo Clinic arrojó resultados similares. En esa ocasión, se siguió la pista de 800 personas durante más de 30 años. El riesgo de morir tempranamente de quienes tenían un pensamiento pesimista era 19 por ciento mayor que el de sus contrapartes optimistas.
Los optimistas informaron tener menos problemas de salud, en el trabajo y en las actividades cotidianas, además por lo general eran más felices, calmados y tranquilos. Esas personas sentían menos dolor, tenían más energía e informaron tener más facilidad para socializar.
La Iniciativa para la Salud Femenina en Estados Unidos (estudio con casi cien mil mujeres de 50 ó más años de edad) permitió descubrir hace poco que las mujeres con una visión optimista viven más y sus vidas son más sanas que las de las pesimistas. En los ocho años de seguimiento desde 1994, las optimistas fueron 30 por ciento menos proclives a fallecer debido a enfermedad cardiaca y 14 por ciento menos proclives a fallecer debido a cualquier otro motivo que las pesimistas.
La actitud general ante la vida obedece a una combinación de naturaleza y crianza, de genes y vivencias. Cambiar el patrón de pensamiento de una persona es difícil, pero no imposible.
Sea agradecido y disfrute de las pequeñas cosas de la vida.

Religión y salud: ¿de la mano?

Religión: las personas que asisten regularmente a servicios religiosos reducen el riesgo de muerte en un 20 por ciento, según un estudio del Colegio de Medicina Albert Eisntein de la Universidad Yeshiva.
Los hallazgos, publicados en Psychology and Health, se basaron en datos de personas de distintas tendencias religiosas. El estudio lo dirigió Eliécer Schnall.
Se evaluó la práctica religiosa de 92.395 mujeres post-menopáusicas. Aunque se encontró esa disminución en el riesgo de muerte, no se evidenció un cambio consistente en las tasas de enfermedad y muerte relacionadas con problemas cardiovasculares.

Una de cada cuatro drogas… enferma más

Preocupante: una cuarta parte de las medicinas biológicas aprobadas en Estados Unidos y Europa, tuvieron problemas la década siguiente, debido a la aparición, en quienes las ingerían, de reacciones alérgicas graves, ataques cardiacos, infecciones o problemas en el lugar de administración, de acuerdo con un informe especial aparecido en el Journal of the American Medical Association.
El primer tratamiento biológico, la insulina recombinada, fue aprobado en Estados Unidos en 1982. Desde entonces, más de 200 agentes biológicos han aparecido en el mercado farmacéutico, alrededor de la cuarta parte de todos los medicamentos nuevos aprobados por las autoridades estadounidenses.
Aunque todos los medicamentos conllevan riesgos, los biológicos tienen un carácter particular porque se derivan de fuentes biológicas como anticuerpos, enzimas y hormonas.
Es alarmante, en opinión de Lisa Sauberman, del servicio de farmacia clínica del centro médico de la Universidad de Rochester.

¿Vitamina D?… piénselo dos veces

Que se tome esto, que se tome aquello. Que si tiene cierta edad, los suplementos vitamínicos son buenos. Que si es joven, este o aquel producto. ¿Tiene asidero toda esta invasión, este maremágnum que parece más comercial que médico?
Para que lo piense bien:
Expertos reunidos a instancias del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos revisaron la información disponible sobre los efectos y beneficios de la vitamina D y encontraron muchos vacíos en todo lo que se dice y se le atribuye.
Por ejemplo: sería útil para la salud ósea de los hombres mayores y para las mujeres post menopáusicas. En otros grupos de edad y otros temas de salud, sus beneficios están por ser probados.
Las conclusiones aparecerán en el American Journal of Clinical Nutrition.
Los expertos concluyeron que muchas investigaciones sobre la vitamina D han omitido consideraciones y relaciones importantes, no existen a la fecha datos confiables sobre el contenido de la vitamina en los alimentos, las pruebas de laboratorio existentes para medir los niveles de la vitamina D son muy variables y los investigadores no han podido identificar los niveles de vitamina D requeridos para producir los efectos deseados en la salud de distintos grupos de personas.
Aunque algunas investigaciones parecen darle un rol en la prevención de enfermedades crónicas como la diabetes y el cáncer, faltan estudios que lo corroboren.
Mejor dicho: si escucha, ve o lee un comercial que le sugiere ingerir vitamina D… piense si va a malgastar su dinero.